La historia de JCVD

La historia de JCVD

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VAN DAMME,

la historia de un mito

Jean Claude Van Damme se ha convertido en todo un personaje de culto gracias a su meteórico ascenso, su estrellato y su posterior caída. A pesar de todo, sus películas han conseguido, junto a su vida fuera de la pantalla, crear todo un icono del cine de acción que poco a poco consigue recuperar su fama gracias a productos destinados a mejorar su imagen de actor polivalente sin olvidar sus orígenes marciales.

Una carrera que tuvo el riesgo de ser la misma que su contemporáneo Steven Seagal, relegado a la serie B más barata con rodajes en Bulgaria y tramas prácticamente iguales, por no hablar de sus carteles. El belga, por su parte se arriesga saltando del cine de género a la comedia, participando además en producciones fuera de los Estados Unidos en papeles secundarios, además de la impactante publicidad en la que podemos verle, con su epic Split incluido.

A poco tiempo del estreno del remake de su propia película “Kickboxer”, rebautizada como “Kickboxer: Vengeance” y que tendrá continuidad en una secuela, “Kickboxer: Retaliation” y que cuenta, al menos en su primera parte con el propio Van Damme como mentor de Kurt Sloane encarnado por Alain Moussi, es momento de echar un vistazo a su carrera en el cine.

EL ASCENSO DEL BELGA DE ORO

Jean Claude Camille François Van Varenberg, verdadero nombre de Van Damme, nació el 18 de octubre de 1960 en Berchem Sainte Agathe, Bruselas, y gracias a su pasión por los cómics de superhéroes, comenzó a la edad de 10 años a practicar Karate Shotokan bajo la tutela de Claude Goetz en el Centro Nacional de Karate de Bélgica.

Su entrenamiento continuó mientras veía película de Bruce Lee o Steve McQueen, sumando el entrenamiento con pesas y ballet para aumentar su elasticidad a la vez que aumentaba su musculatura. Con el primer Dan en Shotokan y tras competir y ganar en diferentes torneos, consiguió el título de Mr. Bélgica de Culturismo.

Los éxitos deportivos, con 44 victorias y 4 derrotas en torneos de full y light-contact, 18 victorias y 1 derrota en Kickboxing, y su propio gimnasio no le llenaban por lo que decidió convertirse en una estrella, como sus ídolos.

En 1982 dejó de competir y se marchó a Los Ángeles con alrededor de ocho mil dólares en el bolsillo para comenzar su carrera cinematográfica.

Como suele ocurrir, sus comienzos fueron muy difíciles, trabajando como taxista, repartidor de pizzas o camarero.

Sus primeras apariciones en películas son casi meros cameos, como ocurre en “El más salvaje entre todos” (“Rue Barbare”. 1984. Gilles Béhat), producción francesa, “Breakdance” (1984. Joel Silberg) donde aparece como extra, al igual que en “Desaparecido en Combate” (“Missing in Action”. 1984. Joseph Zito) de Chuck Norris.

Durante estos primeros años fue sparring de Norris, cosa que le consiguió su brevísima participación en la saga de Braddock. Tras interpretar al personaje Gay Karate Man en “Monaco Forever”, comedia norteamericana de 48 minutos, y no una película porno, como se ha afirmado numerosas veces, apareció su primera verdadera oportunidad en 1986, con “Retroceder nunca, rendirse jamás” (“No Retreat, No Surrender”. 1986. Corey Yuen) Co-producción entre Hong Kong y Estados Unidos a través de la productora Seasonal, la mismo que redescubrió a Jackie Chan con “El Mono Borracho y el Ojo del Tigre”.

Para la dirección se contó con Corey Yuen, el actualmente mítico director y coreógrafo, que junto a Hoi Mang, se encargó también de las escenas de lucha, ayudados por Brandon Pender para el Kickboxing. La película nos presentaba a Jason, un joven aficionado a las Artes Marciales y fan acérrimo de Bruce Lee, quien se le presentará en forma de fantasma para entrenarle y hacer frente a los numerosos problemas que tiene al haberse trasladado de ciudad. Con la evidente influencia de “Karate Kid”, estrenada dos años antes, pero uniéndolo al tema de Bruce Lee, uno de sus mayores reclamos fue el villano, el propio Van Damme, interpretando a Iván el Ruso, guardaespaldas de la mafia dentro del mundo del Karate que hizo que su padre abandonase las clases y se trasladasen de ciudad.

Junto a Van Damme, Peter “Sugarfoot” Cunningham, campeón de Kickboxing, Dale Jacoby, experto en Tang Soo Do, Chinese Kenpo Karate, Kung Fu, Karate y Kickboxing o Timothy T. Baker, del Equipo Nacional Norteamericano de la Japan Karate Association… es decir, auténticos artistas marciales que conformaron una buena película de género, a pesar de ser un mero producto de explotación. Las buenas coreografías junto a las ejecuciones, uniendo el estilo de rodar hongkonés con el norteamericano además de Kim Tai Chong, actor surkoreano que fue uno de los dobles para terminar “Juego con la Muerte” de Bruce Lee y experto en Taekwondo, ayudaron a que Van Damme llamase la atención.

El prometedor actor, durante su época como camarero realizó una demostración de sus habilidades marciales al productor Menahen Golam, cosa que hizo que se fijasen en él.

En 1987 su mala experiencia en “Depredador” de Arnold Schwarzenegger como el alienígena cazador, hizo que abandonase el rodaje. La escasa visibilidad dentro del traje, junto al extenuante calor y el que su cara no saliese en pantalla hizo que Van Damme buscase fortuna por otro lado (también se dice que aunque se probó el traje de Depredador, nunca llegó a aprticipar en la película por ser “demasiado pequeño” para tamaño de Arnold).

De cualquier modo, y por suerte, Golam se acordaba de él, por lo que se pusieron en contacto con él a través de la productora Cannon para que protagonizase “Contacto Sangriento” (“Bloodsport” 1988. Newt Arnold) La película se basaba en la vida de Frank W. Dux, auténtico artista marcial quien compitió en el Kumite, y donde irá Van Damme a competir para enfrentarse al malvado Chong Li, interpretado por Bolo Yeung, el mítico actor que empezó en “Operación Dragón” de Bruce Lee y villano icónico. Con el propio Dux como coreógrafo ayudado por Van Damme logró mucha repercusión, tanto por su musculatura y elasticidad como por las espectaculares patadas y combates que realiza.

Muchos de los competidores del Kumite son auténticos artistas marciales, lo que da mayor calidad a la película y ayudó al director a la hora de plasmar las técnicas en pantalla. Al ser un producto que llevaba tiempo dando vueltas por las oficinas de la Cannon, y tras la lesión de Jeff Pruit, que iba a protagonizarla, finalmente se rodó, pero el resultado no era el esperado, por lo que el propio Van Damme se metió en la sala de edición y consiguió la película que conocemos que contiene secuencias míticas e icónicas del cine de Artes Marciales, como cuando rompe el ladrillo con el Dim Mak y el combate final contra Bolo Yeung.

El éxito inesperado llevó a la Cannon a querer más de Van Damme, al igual que el público, y si en febrero llegó “Contacto Sangriento”, desatando el interés por el nuevo actor, en mayo de ese mismo 1988 se estrenó “Águila Negra” (“Black Eagle”. 1988) , producción norteamericana con Sho Kosugi como protagonista. Tras abandonar la Cannon, el famoso ninja del cine usó sus dotes marciales en esta intriga de acción con espías en Malta no es de lo mejor suyo, pero contiene buenas coreografías, obras del propio Kosugi y la oportunidad de ver a Van Damme en el típico papel de matón, lo que nos regala un duelo que hoy sería muy deseado por los seguidores de ambas estrellas. Película para el lucimiento de Kosugi, no consiguió demasiado éxito, el justo para mantener a Van Damme en pantalla y antes de que el actor japonés comenzase a desaparecer de delante de las cámaras, ya que tras “Águila Negra” sólo participó en dos películas y en series de superhéroes niponas.

De nuevo la Cannon fue la encargada de traernos a Van Damme, no sin numerosos problemas en la producción de “Cyborg”, dirigida por Albert Pyun. Con un guion destinado originalmente a Chuck Norris, otro de los valores activos de la Cannon, y aprovechando los trajes de los dos proyectos cancelados de la productora, “Master del Universo 2” y “Spider-Man”, en 25 días se rodó esta barata producción de medio millón de dólares que recaudó más de diez millones en la misma moneda en su paso por cines norteamericanos. La película post-apocalíptica no tiene un guion demasiado profundo, y se limita a esbozar una historia donde las escenas de Artes Marciales son su plato fuerte.

A parte de la polémica patada en la cara de Van Damme a uno de los especialistas, dejándole ciego de un ojo, el director, Pyun, buscaba un ópera rock en blanco y negro casi sin textos, mientras que la Cannon buscaba algo más comercial y aprovechar el éxito de “Contacto Sangriento” por ello el director abandonó el proyecto y fue el propio Van Damme de nuevo quien editó la película para que al menos la acción fuese buena, y lo fue. Lo mejor de la película son sin dudas las escenas de acción y fue el último estreno de la Cannon antes de caer en bancarrota, pero el momento del estrellato de Van Damme estaba muy cerca.

AVALANCHA DE VAN DAMME

La Cannon, ya en bancarrota, distribuyó en 1989 “Kickboxer”, la película que consagraría definitivamente al belga. La historia era obra del propio Van Damme, donde un campeón de Kickboxing viaja junto a su hermano a Thailandia para enfrentarse al campeón de Muay Thai, y la cosa no podía salir peor. El campeonísimo Tong Po dejará al campeón en una silla de ruedas y su hermano, el joven Van Damme, se entrenará con un maestro tailandés para enfrentarse a su brutal enemigo en busca de venganza.

Una premisa sencilla pero que aportaba una frescura al género y haciendo que tanto el Kickboxing como el Thai-Boxing fuesen las artes marciales predominantes. Para este film, el propio Van Damme se encargó de las coreografías e incluso de la dirección de acción y donde podíamos ver al campeón Dennis Alexio como el hermano mayor de Van Damme.

Su rodaje en Thailandia, las impecables escenas de lucha y la plasticidad del protagonista la convirtieron en un éxito instantáneo, provocando una avalancha de jóvenes a los gimnasios para aprender Kickboxing y popularizando el Muay Thai. La secuencia de lucha final entre Tong Po y Kurt Sloane (Michael Qissi, amigo íntimo de Van Damme al que pudimos ver en “Contacto Sagriento”, y el propio Van Damme, respectivamente) con los guantes de cáñamo con cristales es una secuencia icónica dentro del género, además de retomar los entrenamientos brutales al estilo de lo que Jackie Chan y el cine de Kung Fu de Hong Kong de los ’70.

Todos recordamos secuencias como el pateo a la palmera o los entrenamientos en los templos de Wat Phra Si Sanphet y Wat Ratchaburana y, como no, el baile de Kurt, borracho que incluso años después Van Damme ha reproducido en programas de televisión.

La carrera de Van Damme, tras sus duros comienzos, estaba despegando de forma internacional, si bien sus dos siguientes películas no llegaban a ser superproducciones pero sí nos traían lo que queríamos, a Van Damme y sus técnicas de pateo. La primera fue “Lionheart, el Luchador”, donde interpretaba a un soldado de la Legión Extranjera que abandona su puesto tras enterarse que su hermano ha fallecido, dejando a su mujer y a su hija solas. Para conseguir dinero se meterá en el circuito de luchas ilegales. De nuevo Van Damme se encargó de la historia y del propio guión junto al director Sheldon Lettich además de las coreografías de lucha junto a Frank Dux, Michael Qissi y Steve Ross. Lo mejor son las escenas de lucha y las pequeñas dosis de drama encajan con la historia sin lastrarla y dando algo más de fuerza al film.

Esta labor dramática continuó en “Libertad para morir” (“Death Warrant”. Deran Sarafian), que se había rodado antes de “Lionheart” pero que se estrenó después. En ella interpreta a un policía que se infiltra en una prisión para investigar los asesinatos de presos y guardas. Con un ambiente opresivo, las Artes Marciales aparecen como un complemento para las secuencias de acción, que adornan una trama de intriga carcelaria que mantenía a Van Damme en cartel a la espera de producciones de mayor presupuesto, como fue su siguiente film, “Doble Impacto” (“Double Impact”. Sheldon Lettich. 1991) que nos llegó siete meses después de su estreno norteamericano.

Van Damme, junto a Lettich, se encargó del guión, basado libremente en la novela “Los Hermanos Corso” de Alejandro Dumas. En ella, Van Damme interpreta a dos hermanos gemelos separados al nacer debido a los negocios de su padre. Años después los hermanos se encontrarán y deberán unir fuerzas contra quien asesinó a sus padres. Los dos personajes que interpretaba buscaban mejorar su imagen como actor dando dos registros muy diferentes. Uno de los puntos fuertes fue tener al gran Bolo Yeung como villano, que repetía tras “Contacto Sangriento” dejándonos una secuencia de lucha final realmente espectacular.

Como curiosidad, además de ser la primera película que Van Damme produjo, tenemos al propio Michael Douglas como productor a través de su compañía Stone Group Pictures. Su tremendo éxito comercial siguió en “Soldado Universal” (“Universal Soldier”. 1992. Roland Emmerich) donde lucharía contra Dolph Lundgren en una de sus películas más aplaudidas.

Un programa del gobierno estadounidense resucita a soldados muertos en combate y programados mentalmente y sin recuerdos, hasta que Luc Devereux y Andrew Scott (Van Damme y Lundgren respectivamente) comenzarán a recordar, provocando que el psicópata de Scott intente acabar con Devereux. De nuevo tenemos secuencias míticas del género, sobre todo la pelea final entre los dos astros que fue más allá de la gran pantalla pero que por suerte terminó resolviéndose años después.

El éxito seguía acompañando a Van Damme en “Sin Escape (Ganar o morir)” (“Nowhere to Run”. 1993. Robert Harmon) que nos traía a un Van Damme que ayudará a una viuda con dos hijos contra especuladores del suelo, pero sin olvidar buenas secuencias de acción que la convirtió en la película más taquillera del actor hasta la fecha. Tras ella, un cameo en “El último gran héroe” de Arnold Schwarzenegger y “Blanco Humano” (“Hard Target”. 1993), la primera película del director hongkonés John Woo, una libre adaptación de “El malvado Zaroff” donde su personaje investigará el asesinato del hermano de una chica, viéndose involucrado en una caza humana por las calles de Nueva Orleans. Acción balística y marcial genialmente rodada por el maestro del cine de acción que de nuevo nos dejaría secuencias míticas del género a pesar de haberse preparado inicialmente para que la protagonizase Kurt Russell. En ella podemos ver además las constantes visuales de su director, que junto a la técnica marcial de Van Damme dieron una película hiperviolenta y oscura, un cine de acción que hoy en día se hecha de menos en el cine.

En 1994 se estrenó la película más taquillera de Van Damme, “Timecop. Policía en el tiempo”, dirigida por Peter Hyams y basada en un cómic de Dark Horse. Ciencia-ficción y acción para una cuidada producción donde un policía de viajes en el tiempo deberá detener a los villanos de turno. Buenos efectos especiales, buen reparto y un Van Damme en forma, tanto física como dramáticamente provocó que su taquilla final superase los cien millones de dólares en todo el mundo, además de una secuela sin el actor y una miniserie de televisión.

A partir de aquí su carrera comenzó a descender, aunque la taquilla de “Street Fighter, la última batalla”, estrenada el mismo año, 1994, casi igualó la de “Timecop”, a pesar de ser una floja adaptación del videojuego original que contenía un buen reparto pero pocas Artes Marciales, exceptuando alguna que otra secuencia que la convirtieron en una especie de parodia del popular juego. Curiosamente Van Damme prefirió rodar este film que “Mortal Kombat”, donde iba a interpretar a Johnny Cage. A pesar de llegar a aparecer en algunos listados como una de las 50 peores películas del cine, ha conseguido ser mejor que el relanzamiento de la franquicia “Street Fighter: La Leyenda”, donde también le ofrecieron retomar su papel de Guile.

DESCENSO A LOS INFIERNOS

Los problemas con las drogas de Van Damme repercutieron a su carrera de forma negativa desde mediados de los ’90. “Muerte súbita” (“Suden Death”. 1995. Peter Hyams), su propia “jungla de cristal” no deja de ser un mero entretenimiento que fue ofrecido a Schwarzenegger, Stallone y el propio Bruce Willis, reencontrando finalmente a Van Damme con el director de “Timecop” sin conseguir igualar la recaudación.

Debido a esto, Van Damme prefirió coger las riendas de su carrera y debutar como director en “The Quest“ (En busca de la ciudad perdida), toda una epopeya de aventuras con un torneo internacional de Artes Marciales escrita por él mismo junto a Frank Dux, o eso se acreditó tras la pertinente denuncia de Dux denunciando que la historia se basaba en un guión titulado “The Kumite: Enter the New Dragon” que habían estado preparando ambos. Sea como fuere, la película sufrió una mutilación en la mesa de edición tras los problemas de rodaje que sufrió.

“Al límite del riego” (“Maximun Risk”. 1996. Ringo Lam) unía de nuevo a Van Damme con un director Hongkonés, Ringo Lam en su debut norteamericano, con una película oscura y violenta que aunque recaudó más que “The Quest” no conseguía mantener la carrera de Van Damme en lo más alto. Fue la primera película de Van Damme bajo contrato de Sony y el resultado irregular si satisfacía a sus fans, aunque las Artes Marciales no son su plato fuerte. “Double Team” nos traía otra vez a Van Damme con un director hongkonés, Tsui Hark, resultando mucho mejor visualmente pero sin convencer al gran público. Personalmente creo que es una de las mejores películas de Van Damme en los noventa con la acción de Sammo Hung y Xin Xin Xiong.

La recaudación en taquilla de cada uno de sus estrenos iba descendiendo peligrosamente, uniéndose a los contínuos problemas de drogas de Van Damme, acentuados en el rodaje de “En el ojo del huracán” (“Knock off”. 1998. Tsui Hark), un tripi visual en muchos momentos, con rodaje en Hong Kong durante el traspaso de la ciudad de manos británicas a chinas. A pesar de tener algunas estrellas hongkonesas y de tener el potencial para ser una comedia de acción, el resultado final no fue el esperado, y Van Damme pasó a intentar demostrar que podía actuar con “Soldado de Fortuna” (“Legionnaire”. 1998. Peter McDonald), una historia de Van Damme, producida además por él, que aunque hay que aplaudir sus esfuerzos, no consiguió que su carrera remontase.

Por eso finalmente tuvo que acceder a rodar “Soldado Universal: El Retorno” en 1999 donde volvía a ser Luc Devereux años después de lo ocurrido en la primera parte. Una nueva generación de Unisols que se descontrolarán cuando la inteligencia artificial que los controla se rebele. Mucho más floja que la primera entrega aunque contaba con Michael Jai White como villano además del wrestler Bill Golberg.

Este desesperado intento de conseguir el éxito se resistía, y “Van Damme’s Inferno” parecía ayudar a que no lo consiguiese. Este título que dirigió John G. Avildsen, el mismo de “Karate Kid” y “Rocky” es un despropósito total, adaptando hasta cierto punto “Yojimbo” de Akira Kurosawa pero que desconcertó tanto a los fans de Van Damme como al aficionado al cine de acción, navegando entre la parodia y el propio cine de acción, con secuencias con Danny Trejo surrealistas y oníricas. Tras el fracaso de sus anteriores títulos, su lanzamiento en la mayor parte de los países fue directa a vídeo, con excepciones como España.

2001 nos trajo “Replicant” y “The Order”, dos películas con aspecto de telefilm dirigidas por Rinco Lam y Sheldon Lettich muy diferentes pero que nos traían a un Van Damme variando de registro dramático, duplicándose nuevamente en la primera, como un asesino y un clon que usan para detenerle que sin duda debería haber tenido mejor fortuna. “The Order” es un divertimento con algunos buenos momentos pero que no consiguieron devolver el lustro a la estrella.

Un año después, una de las peores películas que ha rodado, “Sin Control” (“Derailed”. 2002. Bob Misiorowski), título que por cierto junto a otra persona, puse en España a través de un concurso de su distribuidora, Filmax. Virus, un tren en marcha y Van Damme en Bulgaria, una mezcla digna de la filmografía de Steven Seagal con deplorables efectos visuales que mantenían al belga en la serie Z.

“Salvaje” (“In Hell”. 2003), de nuevo con el hongkonés Ringo Lam como director, nos traía a un Van Damme más comedido, centrado, en una historia mil veces vista pero con un aspecto visual oscuro y atractivo sobre un preso en una cárcel rusa que deberá luchar para sobrevivir.

“Justa Venganza” (“Wake of Death”. 2004. Philippe Martínez) iba a ser dirigida por Lam de nuevo, una combinación acertada que al final no pudo ser pero que nos trajo al actor hongkonés Simon Yam para enfrentarse a Van Damme pero que pasó sin pena ni gloria al igual que “En territorio enemigo” (“Second in Command” 2006. Simon Fellows) y “The Hard Corps” (Sheldon Lettich. 2006), más intentos de éxito en el cine norteamericano pero que seguían manteniendo al actor en la serie B directa a vídeo.

De esta forma ha continuado su carrera con “Desafío a la muerte” (“Until Death”. 2007. Simon Fellows) y “El patrullero: Patrulla fronteriza” (“The Shepherd”. 2008. Isaac Florentine) meros productos alimenticios que aunque le unían con gente como Stephen Rea (“Juego de lágrimas”) o Scott Adkins (“Invicto 2”), no conseguían nada más que pagar las facturas del actor.

RESURGIR

Ya alejado de las drogas, en el 2008 rodó “JCVD” (Mabrouk El Mechri), un falso documental que demostró que Van Damme podía ser algo más que un actor de acción consiguiendo grandes críticas, sobre todo por el primer plano fijo de seis minutos donde Van Damme se sincera con el espectador, desnudando su alma y recordando su descenso al mundo de la droga y cómo perdió el rumbo.

El Jean Claude más humano aparecía aquí, siendo un punto de inflexión en su carrera. A partir de aquí, sus títulos tienen ciertos elementos que le situaban por encima de la carrera de Seagal, con demasiados puntos en común durante los anteriores años. Producciones en Bulgaria con guiones simplones aunque siempre mejores que los del aikidoka. “Soldado Universal: Regeneración”, “Juego de Asesinos” y “Los ojos del Dragón” nos traían a un Van Damme maduro, con cierto toque a lo Charlton Heston pero sin olvidar buenas secuencias de acción.

La primera supuso un nuevo empujón a la franquicia de los Unisols, con una atmosfera deprimente pero atractiva, al igual que “Juego de asesinos” donde a pesar de compartir protagonismo con Scott Adkins no conseguía ofrecer lo que los fans de ambos artistas marciales esperaban. Quizás fuese por que inicialmente iba a ser protagonizada por Steven Seagal.

En “Los Ojos del Dragón”, un vehículo de lucimiento para el luchador Cung Le, Van Damme eclipsó con su papel secundario a Le, demostrando que el belga buscaba papeles interesantes. Pero mejor que estos papeles fue el que interpretó en “Los Mercenarios 2”, donde volvía a unir fuerzas con Adkins, ambos como villanos, en esta genial reunión de héroes del cine de acción ochentero y noventero de Stallone.

A estas alturas poco se puede decir de esta película y franquicia, siendo Van Damme el mejor villano de las tres, de momento, entregas y dejándonos con ganas de más. En el 2012 además estrenó “Soldado Universal: El día del juicio final”, cuarta entrega con Adkins de nuevo, siendo por cierto el protagonista, y con un Luc Devereux desquiciado junto a Dolp Lundgren que sorprendió gratamente por la atmosfera malsana que destilaba el film además de excelentes escenas de acción y Artes Marciales.

“6 balas” nos trajo de nuevo al Van Damme alimenticio, aunque su personaje tenía algunas facetas muy interesantes pero volvía al rodaje en tierras búlgaras. El tráfico humano era el leit-motive del film y buscaba aumentar el registro dramático del actor, algo que continuó en “Bienvenido a la jungla” (“Welcome to the jungle”. 2013. Rob Meltzer), una comedia donde Van Damme tenía un papel secundario pero que de nuevo era lo mejor de la película. Un instructor de supervivencia que dará clases a un grupo de oficinistas durante un fin de semana, un papel paródico que demostraba que la comedia podía ser un buen campo de pruebas para al belga en su contínua búsqueda de mejorar como actor.

Al igual que “Cerco al enemigo” (“Enemies Closer” 2013. Peter Hyams) donde volvía a ser el villano en un thriller de acción. Además de proporcionarle dinero para pagar facturas, Van Damme se ha centrado los últimos años en mejorar como actor con algunos momentos marciales demasiado espaciados. Prueba de ello es “Swelter”, inédita en España y con un reparto coral sobre un grupo de ladrones en busca de un botín que consiguieron diez años atrás.

Buenas críticas para su personaje que de nuevo es lo mejor de “Estado crítico” (“Pound of Flesh”. 2015. Ernie Barbarash), recientemente estrenada en España directa en televisión sobre el tráfico de órganos. Una producción fallida pero con buenos momentos como los enfrentamientos entre Van Damme y el malogrado Darren Shahlavi.

FUTURO

Van Damme ha ido alternando estas películas con participaciones en series como “Las Vegas”, “Friends” películas como “U.F.O”, “Kung Fu Panda 2” (poniendo la voz al Maestro Croc), “Beau sur la ville” o “Sinav”, de diferentes nacionalidades además de algún reality-show.

Este pasado 2015 participó en “Jian Bing Man”, comedia china que ha conseguido una gran taquilla en su país natal. Estos saltos han ido enriqueciendo su carrera y durante este 2016 esperamos tener más Van Damme, convertido en un icono del género que tendrá su cenit en “Kickboxer: Vengeance”, dirigida por el actor y director John Stockwell, un remake de su propio título con el emergente Alain Moussi como protagonista y secundado por excelentes artistas marciales y luchadores profesionales: Darren Shahlavi, Gina Carano, Dave Bautista, George St-Pierre o T.J. Storm.

Van Damme interpreta al Maestro Durand, pasando de ser del aprendiz en la película original al maestro de Kurt Sloane (Moussi) en su búsqueda de venganza.

¿Y después? Muchos son los proyectos que rondan al astro en su regreso a la primera fila. Uno de ellos es una serie de televisión producida por el propio Ridley Scott, “Jean-Claude Van Johnson”, donde interpretará a un famoso actor de acción que realmente es un asesino profesional.

En esta serie, realizada en exclusiva para Amazon Prime, tendremos a Van Damme en televisión en un papel cómico, presumiblemente auto-paródico pero apoyado por toda una institución del cine. Esta mejora como actor y los interesantes proyectos en los que se embarca hace que sus seguidores esperen con ansias sus películas y que su futuro pueda traernos grandes títulos marciales, o al menos es lo que esperamos.

Ha conseguido cruzar un infierno, con unos duros comienzos para darse a conocer, una caída en las drogas y en películas meramente alimenticias hasta resurgir de sus cenizas convirtiéndose en todo un icono del cine de Artes Marciales, con una marca personal, el epic split que ha llegado a protagonizar anuncios, y una técnica marcial única. Tras tantos años en el cine, estoy seguro que tiene aún mucho que decir.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Vanesa

    Van Damme jamás apareció en “Rue Barbare”. Eso es totalmente errado y ha sido aclarado infinidad de veces, lastimosamente es una “información” que se viene copiando y pegando igualmente en infinidad de veces.

    1. Nacho Serapio
      Nacho Serapio

      Lo consultaremos con nuestras “fuentes” ¡gracias por el aporte! (^_^)

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