Armas Legales, defenderse con utensilios cotidianos (parte 4)

Armas Legales, defenderse con utensilios cotidianos (parte 4)

Armas Legales

Armas legales

Continúo con la descripción defensiva de las “armas legales” de autodefensa. En esta entrega mostraré el manejo de objetos pequeños, como pueden ser: el abanico o el periódico, pues el paraguas de bolsillo ya se estudió en su apartado correspondiente dos entregas atrás.

También comenzaré con el estudio de objetos minúsculos como pueden ser el bolígrafo, el llavero y otros pequeños objetos cotidianos.

EL ABANICO

El abanico rígido (el llamado pay-pay) nació en China siendo sus orígenes tan antiguos que rozan la leyenda, pero el abanico tal y como lo conocemos, el que se puede plegar es algo más moderno, del siglo VII, y fue fabricado por un artesano chino que se inspiró en el mecanismo de plegado del ala del murciélago. En Europa se conoce desde finales del siglo XV, desde que fue traído desde China y Japón por los comerciantes portugueses que habían abierto rutas marítimas comerciales que habían conectado Oriente con Occidente.

Como instrumento cotidiano de autodefensa se ha usado tanto en China como en Japón y Corea desde hace siglos (se tienen referencias de ello desde la dinastía china Sung, en el siglo X), aunque los “abanicos de combate” (por ejemplo, los tessen japoneses) solían fabricarse con materiales metálicos o maderas durísimas, que se solían afilar (sobre todo los extremos de las varillas), los abanicos que podremos usar en la actualidad para estar dentro de los límites legales, serán los de madera que se venden en los comercios, los cuales, a pesar de su poca masa también podremos usar para defendernos, aunque su uso no será tan versátil y eficaz como los de “combate”, ya que estos podían usarse eficazmente tanto abiertos como plegados.

La forma de defenderse con el abanico común será con él plegado, y como tiene muy poca masa, solo se podrá usar golpeando como si fuera un yawara o un kubotan, tras haberlo agarrado firmemente con el puño, que de esta manera quedará reforzado, siendo los puñetazos propinados con esa mano mucho más efectivos y contundentes; además, gracias a la longitud de los extremos que sobresalen de la mano, también podrán usarse para golpear con las puntas extremas.

Para ser más efectivos recomiendo que se agarre el abanico de tal forma que la parte más dura del abanico (donde se unen las varillas por medio del pasador) sobresalgan un par de dedos por el extremo del puño situado junto al pulgar, mientras que la parte menos dura (la constituida por la parte más frágil de las varillas, donde va adherido el papel o la tela tintada) debería quedar en ángulo con respecto al antebrazo.

De esta forma la parte sobresaliente más corta y dura se empleará para golpear de forma muy efectiva zonas corporales duras (sobre todo óseas y cartilaginosas: cráneo, costillas, esternón, articulaciones, dorso de las manos…, aunque también es muy efectivo el golpear grandes músculos, como el pectoral mayor, el bíceps o el cuadriceps); mientras que la parte opuesta, la que sobresale por debajo del agarre, se reservará para bloquear y absorber ataques del adversario y para golpearle en zonas menos duras, como pueden ser el rostro, las axilas, las ingles o el abdomen del adversario (sobre todo los laterales libres del músculo, a nivel del bazo o el hígado), al tiempo que también puede usarse para poder enganchar sus muñecas con el ángulo formado por esa parte de abanico y nuestro antebrazo, con el fin de apresarle; también se podrá hacer lo mismo en otras zonas corporales, por ejemplo: para apresar un tobillo, después de bloquear una patada, o para estrangular al adversario.

EL PERIÓDICO

El uso de un periódico o revista enrollada como arma defensiva puede causar sorpresa (entiendo que así esa), pero es una excelente forma de defensa si no se tiene otra cosa a mano. Se agarrará como si una porra se tratara, dejando un espacio final inferior de unos tres o cuatro dedos, que sobresaldrá del lateral puño situado junto al dedo meñique, al contrario que el agarre descrito en el caso del abanico en autodefensa.

En el caso del periódico, antes de enrollarlo se procederá a doblarlo por su parte media transversal, y seguidamente se doblará por la parte longitudinal del conjunto; una vez hecho esto se podrá enrollar todo lo que se pueda. Una vez realizada esta operación se podrá comprobar que en uno de los extremos quedará una rígida arista que podrá ser usada para golpear o punzar el cuerpo del adversario, por lo que deberá empuñarse el periódico de tal forma que dicha arista quede en la parte superior, la que continúa el agarre por encima del pulgar, y en la esquina del extremo en línea con los nudillos de la mano.

En el caso de la revista tan solo se enrollará longitudinalmente a partir de la encuadernación (lomo encolado o zona grapada).Como puede verse, en el caso de la revista tendremos dos extremos contundentes, mientras que en el del periódico sólo tendremos uno, el que colocaremos hacia el frente, esto es, el extremo de la “porra” formada por el conjunto enrollado.

Se golpeará principalmente con los extremos (recordando que es más débil el extremo inferior del agarre del periódico enrollado), punzando zonas anatómicas débiles, como pueden ser el hueco del cuello (que lleva hasta la tráquea por debajo de la laringe), laterales del cuello, ojos, sienes, interior de las axilas, intercostales, vejiga urinaria, etcétera. También podremos enganchar la muñeca armada de nuestro adversario con la presa formada entre la parte inferior del periódico o revista, la que sobresale de la mano junto al dedo meñique y el antebrazo, flexionando para ello la muñeca en ángulo lateral hacia la parte baja del antebrazo a nivel del hueso cubital.

EL BOLÍGRAFO

Un bolígrafo o un rotulador es algo que lleva prácticamente todo el mundo consigo, ya sea en el bolso (las mujeres), o en la chaqueta o pantalón (los hombres), pero a muy pocos se les ha ocurrido pensar que puede ser una excelente arma de autodefensa.

Para ello es necesario agarrarlo firmemente y no tratar de pinchar con él (pues la lesiones pueden ser graves, al poderlo clavar con cierta facilidad en el cuerpo de adversario), es mejor usarlo para empujar o presionar con los extremos las zonas vulnerables del adversario (ejemplo: puntos nerviosos y ganglios); de esta manera el bolígrafo no se romperá y lograremos nuestro propósito defensivo.

Su empleo en autodefensa es muy sencillo. Como ya he dicho, agarraremos con la mano el cuerpo del bolígrafo en toda su longitud, apretando fuertemente el puño, de tal manera que los extremos sobresalgan por los lados de la mano, siendo la parte de la punta del bolígrafo la que sobresalga por la parte del pulgar.

De esta manera podremos usarlo de diversas maneras, como si fuera un yawara o un kubotan (que están prohibidos implícita y explícitamente por el Reglamento de Armas, como hemos visto en el artículo dedicado a “Las armas marciales y la Ley”), por ejemplo las siguientes:

  • Al estar mejor “armado” el puño al agarrar firmemente el cuerpo del bolígrafo, nuestros golpes de puño serán más contundentes y eficaces, pudiendo golpear en todas direcciones con la técnica del arte marcial o deportes de combate que practiquemos. También podremos golpear con los extremos salientes, ya sea en forma de martillo o punzando, como si claváramos un cuchillo.
  • Una manera eficaz de librarse de un sujeto que nos agarre consiste en punzar y presionar con la parte más estrecha del bolígrafo, con el extremo en donde está el orificio de salida de la mina, en puntos vulnerables o centros nerviosos, como puede ser el dorso de la mano (si nos agarra de una mano o brazo). También golpearemos con la parte opuesta (menos lesiva al ser roma) en los mismos puntos.
  • Además podremos agarrar los dedos del adversario, apretándolos entre nuestros dedos y el cuerpo del bolígrafo (sobre todo a nivel de las articulaciones interfalángicas), causando un gran dolor que, por ejemplo, hará que el adversario nos suelte si nos ha agarrado o apresado.
  • También podremos introducirlo por uno de los orificios nasales de nuestro agresor, con ello conseguiremos que nos suelte, pues el dolor es muy intenso. Deberemos tener en cuenta, en el caso de que no queramos dañarle demasiado, que el dolor irá acompañado de fuerte hemorragia nasal, y no se debe profundizar demasiado pues podríamos llegar al cerebro, por ello es desaconsejable el usar este tipo de técnica.
  • El golpe al tímpano, introduciendo el extremo más punzante del bolígrafo por el orificio auditivo, llegando a la membrana del tímpano es muy peligros y lesivo, ya que lo más probable es que el agresor pierda la audición del oído atacado, por lo que también lo desaconsejo.
  • También se podría golpear los ojos del adversario, aunque esto sólo se debería usar en caso extremo de vida o muerte, ya que el golpe, aunque no llegue a ser letal (que podría serlo si penetramos profundamente, a través del globo ocular, en paralelo al nervio óptico, llegando al cerebro), causará la ceguera irreversible del ojo atacado.
  • Hay que tener mucho cuidado cuando el objetivo sea la garganta o cuello, pues si en vez de presionar, como aconsejo, se golpea con fuerza, la perforación de los tejidos es segura y la técnica puede ser mortal (cosa que hay que evitar por todos los medios) si se clava en zona venosa o, sobre todo, arterial.
  • Para evitar las graves lesiones descritas en los cuatro puntos inmediatamente anteriores, aconsejo usar en la defensa los rotuladores resaltadotes fluorescentes que se comercializan, pues su diseño impide este tipo de lesiones o, al menos, dada la amplia superficie de los extremos las minimiza, siendo los golpes contundentes pero no tan penetrantes como los realizados con un bolígrafo.
  • También se podrán usar dos bolígrafos o rotuladores, uno en cada mano, siendo más efectiva la defensa.

EL LLAVERO

Con el manojo de llaves que portamos habitualmente también nos podremos defender, agarrándolas firmemente con una mano, de tal forma que agarremos la totalidad del conjunto (llaves y llavero) menos una de las llaves (la más robusta) con la palma de la mano, sobresaliendo las puntas por la parte opuesta al pulgar. Con el dedo pulgar e índice agarraremos la llave que hemos separado, dirigiendo el lateral dentado hacia abajo.

Si lo agarramos de esta forma podremos golpear con el puño de forma más sólida, como si estuviéramos agarrando un yawara o un kubotan, por lo que usaremos un llavero sin aristas que se nos puedan clavar en la palma de la mano. La forma de golpear idónea sería con técnica de “puño de martillo” (tetsui, en japonés, o sot kil, en chino); dependiendo de la zona del impacto los resultados serán más desastrosos para nuestro agresor, siendo las áreas de impacto zonas óseas, como pueden ser el cráneo, las costillas o las articulaciones.

Además podremos desembarazarnos de nuestro agresor usando la llave asida por los dedos índice y pulgar, punzando frontalmente puntos vulnerables, por ejemplo: intercostales, cara…; además podremos rasgar con la parte dentada de la llave, siendo el objetivo zonas dérmicas dolorosas y tejidos blandos, como pueden ser la comisura de los labios, cejas, párpados, cuello y garganta… También podremos usar de la misma manera la parte saliente de las llaves que quedan en el otro extremo de la mano cerrada.

Finalmente he de aclarar que la Ley prohíbe usar como llavero mosquetones de montaña usados habitualmente en escalada, pues este utensilio está equiparado a la llave de pugilato prohibida en el articulado del Reglamento de Armas, como expuse en el artículo referido a las armas marciales y la Ley. También estarán prohibidos los kubotan usados como llaveros, y se equipararán a ellos los grandes objetos usados como llaveros, sobre todo los fabricados en metal.

PEQUEÑOS OBJETOS COTIDIANOS

En esta categoría incluyo una serie de objetos que portamos habitualmente por la calle. Dentro de esta categoría podremos distinguir tres pequeños bloques: pequeños objetos rectangulares, libros y similares, y otros objetos cotidianos (estos últimos los estudiaremos en la siguiente entrega, con lo que finalizaremos esta serie de artículos).

Pequeños objetos rectangulares

Estos pequeños objetos a los que me refiero son: la cartera/billetero, el monedero y el móvil, los cuales se usan defensivamente de la misma manera. Con ellos se podrá golpear, con sus aristas, en zonas muy específicas: la zona interlabial situada sobre el labio y bajo la nariz, zonas oculares, garganta… incluso se podría desgarrar la zona orbital con las aristas rígidas en ángulo de los extremos.

Todas estas técnicas se usarán como combinación de ataque, siendo este el primer movimiento, aprovechando que tenemos el objeto en la mano cuando estemos en medio de un atraco.

También se puede combinar la exhibición de la billetera, monedero o móvil con una mano y golpear al unísono con la otra o con una patada, pues el atracador mirará el objeto de su deseo en cuanto lo tengas en la mano, incluso lo seguirá con su mirada, desviando su atención y bajando su tensión ofensiva, pues creerá que ya te has dado por vencido, por lo que cuando quiera ver vuestra respuesta defensiva ya será tarde. Otra posibilidad es que dejes caer el objeto al suelo al tiempo que golpeas, con seguridad el atracador seguirá con la vista la caída del objeto de su codicia y no verá el comienzo de tu acto defensivo hasta que lo sienta. Lógicamente, esto no debe hacerse cuando hay varios atracadores, pues, con seguridad, perderás lo que estás intentando defender con tu Legítima Defensa.

Libros y similares

También podremos usar para defendernos un simple libro o novela, usando la misma técnica que con los pequeños objetos anteriores, teniendo en cuenta que la zona idónea con la que golpear o bloquear los ataques será el lomo y, sobretodo, sus artistas superior e inferior.

Mientras que si usamos un I-Pad o tablet, o un I-Book, podremos usar en la defensa todas las aristas para golpear o bloquear los ataques del adversario, como en el caso de los pequeños objetos rectangulares, aunque debes pensar siempre que si usas en autodefensa estos aparatos pueden romperse o, en el mejor de los casos, estropearse.

(Continuará).

 

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