Armas Legales, defenderse con utensilios cotidianos (parte 2)

Armas Legales, defenderse con utensilios cotidianos (parte 2)

Armas Legales

Armas legales

Como ya anunciamos en la anterior entrega, comienzo con la descripción defensiva de las “armas legales” de autodefensa clasificadas en la primera parte; si bien es cierto que algunas de éstas no las llevamos habitualmente, nunca está de más que conozcáis su manejo defensivo para poder aconsejar a otra persona que si las lleve, o para cuando las portemos nosotros.

En este post desarrollaré el manejo de objetos grandes, como pueden ser: el paraguas, el bastón de paseo y la muleta. Aunque, como es lógico, también incluiré el manejo de un objeto mediano y uno pequeño: el paraguas plegable de caballero y el paraguas de bolsillo, ya que no dejan de ser distintos modelos de paraguas.

EL PARAGUAS

El paraguas nació en China hace muchos siglos, siendo esto documentado en el manuscrito Tchen-Li del siglo XI antes de Jesucristo, en el que ya aparece como elemento cotidiano. Siglos después los chinos idearon un sistema defensivo usando tanto el paraguas como la sombrilla (en realidad era el mismo utensilio, sólo cambiaba su uso, el protegerse de la lluvia o del sol), como puede verse ahora en varias esculturas expuestas en el Museo Ju Ming, de Taiwán.

En la actualidad es un utensilio cotidiano que se vende en prácticamente todo el mundo, siendo principalmente de dos tipos claramente diferenciados: el sencillo, o clásico, y el plegable, ya sea con mecanismo automático o sin él. El sencillo es aquel en el que el conjunto de tela y varilla simplemente se cierra acercándose a la barra central de sujeción; mientras que el plegable es aquel que tiene unas varillas fragmentadas que permiten achicar el conjunto al plegarlo sobre si mismo, siendo más cómodo para guardarlo cuando no llueve, pues abulta menos.

El paraguas sencillo

La técnica defensiva con esta clase de paraguas se realizará con él cerrado, aprovechando la resistencia del conjunto, pudiendo usarse de diversas formas:

  • Podremos usar el cuerpo del paraguas (esto es la parte cubierta por la tela) para bloquear y desviar los golpes del adversario y para golpearle con él, incluso podremos usarlo para enlazar y apresar sus miembros; para ello se intentará usar las partes más cercanas a los extremos, pues la parte central es la menos segura y endeble, y en el caso de usarla podríamos quedarnos sin arma de autodefensa con un primer impacto, al quedar rota o tan doblada que no nos sirva para defendernos.
  • También podremos punzar con la contera del extremo fabricada en punta (que puede ser metálica o de madera), teniendo mucho cuidado con los objetivos del ataque, pues podríamos herir de gravedad a nuestro agresor, al clavarlo en alguna parte de su anatomía, con los problemas legales y morales que ello implica, e incluso podríamos herirnos nosotros mismos.
  • La parte del agarre, el mango, dependiendo del fabricante puede ser recto, con el que podremos golpear con el extremo, tanto de forma rectilínea como con trayectoria curva; y también puede ser de forma curvada o de cayado, con el que podremos enganchar partes anatómicas del agresor (muñeca, tobillo, cuello…) y aprensarlas usando un rápido giro del conjunto cuando ya estén enganchadas, además de poder golpear con el “cuello” curvado del cayado e, incluso, punzar con el extremo puntiagudo del final de la curva del “gancho”. Hay que tener mucho cuidado al usar el “garfio” del mango enganchando el tobillo o la corva de la pierna cuando el adversario está firmemente asentado sobre sus apoyos, pues podríamos romper el mango sacándolo de la varilla central y mermando la eficacia del paraguas como arma de defensa; por ello sólo lo usaremos sobre esas partes anatómicas cuando la pierna esté en el aire, por ejemplo: después de haber bloqueado una patada.

Para defendernos eficazmente con el paraguas sencillo lo agarraremos de dos formas claramente diferenciadas:

  • Cogiéndolo con ambas manos, agarrándolo cerca de los extremos, de tal forma que se puedan hacer bloqueos, paradas y golpes con los laterales extremos del paraguas, e incluso con su parte central si el impacto no es demasiado potente; con los extremos se puede punzar y/o golpear, según sea el lado punzante o el contrario. La técnica a utilizar estará emparentada con el bo-jutsu japonés o el manejo del pang chino, por poner dos ejemplos.
  • La otra manera de utilizarlo es agarrándolo con ambas manos como si de un shinai se tratara, que, como ya sabréis, consiste en la imitación en bambú de una katana, y es usada habitualmente en la disciplina del kendo. Incluso podremos usarlo con una sola mano empleando técnica de sable chino (shou-tao) bloqueando y golpeando con él, lógicamente no cortando ni tajando, pues no tiene filo.
  • Podremos ir alternado los agarres y la técnica defensiva, dependiendo del momento del combate, ya que la defensa en la calle no deja de ser un combate.

El paraguas plegable

Este tipo de paraguas se usará en autodefensa totalmente plegado, siendo su cuerpo central más robusto que el paraguas sencillo. Aquí distinguiré entre el paraguas corto de caballero y el paraguas “de bolsillo”, mucho más pequeño, diseñado para ser guardado en, por ejemplo, un bolso, un bolso de mano, una mochila, una cartera portadocumentos, etcétera.

El paraguas “de bolsillo” es el menos efectivo y versátil de todos los modelos en autodefensa, ya que solo se podrá usar como si de un yawara o un kubotan se tratara, agarrando firmemente el paraguas con la mano cerrada, y golpeando con los puños o con los extremos del paraguas que sobresalen de ambos lados de la mano que lo aferra, ya que el usarlo como una porra sería totalmente ineficaz.

Mientras que el paraguas corto de caballero es el más versátil y maniobrable de todos los tipos de paraguas cuando lo usamos en autodefensa gracias a sus especiales características: robusto de unos cuarenta y cinco o cincuenta centímetros de longitud (cuando está plegado) y con el mango en forma de cayado. Puede ser usado, agarrado con una mano:

  • Como una porra, bloqueando los golpes del adversario con su parte media y contraatacando con golpes de lado en giro y con golpes y punzones de sus extremos en línea recta. Incluso podremos golpear con la punta del extremo engarfiado del mango y la parte externa del “cuello” del cayado, cuando estemos en distancia corta.
  • Aprovechando la forma del mango: podremos empuñar el paraguas por la parte central de la curva del mango/cayado, de tal modo que el cuerpo de paraguas se apoye firmemente a lo largo del antebrazo, reforzándolo cuando se tenga que bloquear (bloqueando con el cuerpo del paraguas). También podremos golpear como si estuviéramos realizando codazos impactando con el extremo del paraguas que sobresale por detrás del codo. Por otro lado, los golpes directos de puño, con el reforzamiento que supone el tener empuñada la parte central de la curva del cayado, serán más duros y efectivos. Incluso, si hacemos pivotar el conjunto en rápido giro podemos golpear de forma circular con el extremo opuesto al agarre, como si fuera un tonfa japonés o un gai chino.
  • También se pueden usar técnicas de enganche, agarre y apresamiento como ya he comentado en el caso del paraguas simple, cuando se agarre el paraguas cerca del extremo opuesto al mango, con las mismas precauciones ya mencionadas en el caso de enganchar partes anatómicas de las piernas del adversario.
  • Lógicamente, en la defensa, se irán alternando los agarres, las técnicas y la mano que agarre el paraguas, por ello la importancia de ser lo más ambidiestros posible en el manejo de armas, por lo que recomiendo el adiestramiento en el uso y manejo de armas dobles, aunque sea más difícil que el manejo de un arma simple.

Como vemos, el mejor paraguas de autodefensa, por su versatibilidad y maniobrabilidad, es este último, el plegado de caballero, con este utensilio podremos defendernos de casi cualquier ataque, ante uno o varios agresores, incluso contra aquellos que estén armados con armas blancas o de madera.

EL BASTÓN DE PASEO

El bastón es un objeto diseñado para apoyar parte del peso en él durante la deambulación, usado por personas mayores, manteniendo mejor el equilibrio que si no lo llevara, o lesionadas, utilizándolo como apoyo en lugar de la pierna dañada. Es un utensilio habitual desde principios de la civilización, pues ya se usaba en tiempos del Imperio Babilónico, contemporáneo de los tiempos bíblicos; incluso Homero, autor de “La Ilíada” y “La Odisea”, comentaba su uso generalizado en la antigua Grecia.

En la actualidad suele estar fabricado en madera o metales livianos, teniendo en el extremo que se apoya en el suelo una contera metálica o de goma, mientras que la empuñadura suele tener una forma horizontal o con el mango curvo, en forma de cayado, para poder agarrarlo mejor con la mano y ser más efectivo a la hora de apoyar mejor el peso, aunque también se pueden encontrar con forma de bola o con la figura de algún animal.

Lógicamente, los bastones que esconden en su interior una hoja metálica puntiaguda y afilada, los bastones-estoque, están prohibidos expresamente por la Ley. Y también lo estarán, por la misma razón, los paraguas que ocultan hojas metálicas con las mismas características en la varilla central.

El bastón de paseo puede usarse como un corto bastón largo con (por ejemplo) técnica de bo japonés o pang chino, agarrándolo con las dos manos cerca de sus extremos, o como si fuera una espada o sable, agarrando el extremo del bastón cercana a la empuñadura tanto con una mano como con dos, dependiendo de su uso como arma a mano o como mandoble, con técnica de sable o espada china (shou-tao o chien) o japonesa (katana). De tal forma que se puede usar tanto con defensas y ataques circulares como rectilíneos, incluso enganchando con el mango partes anatómicas del adversario si el diseño lo permitiera (mango horizontal o tipo cayado), con el que también se podrá golpear de la forma ya descrita con el paraguas. Lógicamente se pueden ir alternando las técnicas para ser más eficaces en la defensa.

LA MULETA

Es un utensilio diseñado para servir de apoyo al cuerpo humano cuando una persona requiera un soporte adicional durante su desplazamiento, cuando está lesionada alguna de sus extremidades inferiores o ambas (para ello se usarán dos muletas) y es incapaz de caminar por si mismo sin ayuda.

Las muletas suelen estar fabricadas en madera o, sobre todo, en aluminio, al ser más resistentes para soportar el peso del cuerpo a pesar de su ligereza, incluso inferior a algunas maderas. Aunque existen muchos diseños, el modelo más extendido está compuesto por las siguientes partes: el cuerpo de la muleta (el bastón metálico), que tiene una longitud variable para que pueda ser usada por personas de diversa talla, con una contera de goma en el extremo inferior para evitar resbalones, mientras que de su tercio superior sobresale un mango amortiguado perpendicular al cuerpo de la muleta, diseñado para ser firmemente agarrado por la mano, y en su extremo superior hay una abrazadera diseñada para encajar la parte trasera del brazo (la zona anatómica del tríceps).

Gracias a su diseño puede usarse como arma defensiva de muy diversas maneras, teniendo en cuenta que el defensor debe guardar el equilibrio lo suficiente como para poder usar su ayuda de deambulación como arma defensiva:

  • Se puede agarrar el cuerpo central de la muleta para usarlo como si de un bastón largo se tratara, con técnica de bo japonés o pang chino.
  • También se puede agarrar del mango perpendicular con el fin de usarlo como si de un largísimo tonfa japonés o un gai chino se tratara, con el fin de golpear tanto con la parte larga del cuerpo de la muleta como con la parte superior, ya sea con movimientos circulares como rectilíneos.
  • Además, podremos golpear con el extremo del mango o agarradera, como si de un extraño martillo de mango largo se tratara, agarrando la muleta como haríamos con una azada.
  • También podremos enganchar y sujetar los miembros o cuello del adversario con el mango y la abrazadera superior, e incluso realizar presas y estrangulaciones con dichas partes ayudado por una mano o antebrazo que se apoyaría en la anatomía del adversario. En este caso no hay ningún peligro de que el mango o abrazadera se deterioren cuando enganchemos una pierna, corva o tobillo del adversario por muy firmes que sean sus apoyos, como pasa con el mango del paraguas en forma de cayado, pues es una pieza separada en el caso del paraguas, mientras que en el caso de la muleta son partes firmemente fijadas al cuerpo de la muleta.

Iremos alternando los agarres y las técnicas aplicadas a lo largo de la defensa. (Continuará).

 

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