Dojo Social

DOJO SOCIAL es un proyecto de formación en técnicos en defensa personal a chicos con diversidad funcional, creado por el sensei Álvaro Umpiérrez con el apoyo del Punto Empresarial de Extremadura y promovido por distintas asociaciones como es el caso de DOWN MERIDA.

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DOJO SOCIAL es un proyecto de formación en técnicos en defensa personal a chicos con diversidad funcional, creado por el sensei Álvaro Umpiérrez con el apoyo del Punto Empresarial de Extremadura y promovido por distintas asociaciones como es el caso de DOWN MERIDA.

Dentro del programa del PAE la sinergía del grupo fue muy importante, el compartir ideas entre los participantes me inspiraron a darle forma, un buen hombre quien creó su propio negocio en Mérida al escuchar mi idea exclamó: ¡Un dojo social!. Esa sola devolución y como lo dijo impactó en mi mente y no puede más que decirle:

“acabas de darle nombre a mi proyecto”.

El señor Alberto Arroyo, la señora Auxiliadora Sánchez Luque y la señora María Morales fueron claves para que el proyecto tomara forma y saliera adelante, a estas personas vaya mi más sincero agradecimiento. Un agradecimiento especial al sensei y padre de Alba, Antonio Jesús Hernández por su apoyo incondicional.

¿Quién es Álvaro Umpiérrez?

Nació en Uruguay y se crió a las afueras de la ciudad, en el campo. A los 12 años comienza a entrenar karate y a los 17 años comienza a dar clases como ayudante.

En el año 2007 se recibe como instructor de ninjutsu y comienza su despegue en la carrera, en el año 2008 recibe reconocimiento de la asociación cultural japonesa de Uruguay y ya en España en el año 2016 escribe su primer libro y es nominado a los premios Victoria Alada.

En el año 2017 recibe el galardón de los premios Espíritu Guerrero y en 2018 finaliza el proyecto DOJO SOCIAL con una mención especial de la junta de Extremadura.

En el año 2019 y luego de varios libros y ponencias es nombrado miembro de la cámara internacional de conferencistas.

EL PROYECTO DOJO SOCIAL

Con este proyecto se pretende preparar a los jóvenes con diversidad funcional para que puedan insertarse en la sociedad brindando un contenido de valor a niños y niñas.

Los chicos que ingresan al programa se preparan en habilidades que luego podrán transmitir a los más pequeños creando así no solo un espacio de convivencia entre la diversidad sino una reivindicación y normalización de las diferencias.

El propósito da energía y sentido a la vida, los chicos que se preparan para técnicos vienen cada día motivados a entrenar por el propósito de “ser útiles a la sociedad y encuentran en esta actividad física el medio para lograrlo”.

La sociedad se beneficia porque se crean nuevas salidas laborales que permite disminuir el coste. Y lo más importante es que el cambio de consciencia comienza desde temprana edad, donde los niños cuando sean adultos recordarán que la diversidad funcional no pone límites ni barreras a la convivencia justa y humana entre las personas sin importar condiciones.

El ser humano se humaniza con la apertura a nuevas realidades y se deshumaniza cuanto más aislado está de las distintas formas de vivir la vida.

Dojo social construye puentes de unión e igualdad entre todas las personas que conforman una sociedad a través de un deporte no competitivo, donde un técnico no tiene más condicionantes que la voluntad de prepararse y querer brindarse a los demás y un alumno no tiene más intención que compartir con sus compañeros de prácticas un momento de fraternidad rompiendo barreras sectoriales.

Plan de Acción

Reunión con el Gerente de Down España para presentar el proyecto

El protocolo general de trabajo consiste en trabajar la autonomía y disciplina, para eso se pondrán normas de comportamiento como: saludar antes de ingresar y al salir del dojo. Colaborar en el orden y limpieza del salón de clase. Entrenar la meditación, autocontrol, equilibrio y concentración a través de técnicas descritas en los densho del ninjutsu y en el manual de monitor de defensa personal de la Universidad Nebirja que serán adaptadas a las capacidades individuales.

Para eso previamente se hará una entrevista individual y con su familia o tutores para conocer las capacidades inherentes al beneficiario.

Se tomará en consideración observaciones de psicólogos, fisioterapeutas y profesionales que están al cuidado del individuo.

En función de las capacidades individuales se plantean trabajos personalizados y en parejas para fomentar las habilidades ya adquiridas y desarrollar otras.

Algunas habilidades que tendrán como objetivo el trabajo en cada clase es: mejorar las capacidades motrices, desarrollar el equilibrio, la velocidad de anticipación a hechos, la coordinación de movimientos propios y en consonancia con otros. La conciencia corporal a través de las sensaciones físicas, La adaptación e improvisación.

Estética y expresión corporal a la hora de ejecutar las técnicas. Ejercicios de relajación, concentración, autocontrol y meditación. Restablecer el equilibrio mental y emocional. Ejercicios para desarrollar destrezas en percepción de distancias y movimientos de manos y pies.

Mejorar la confianza, personal, aprender a lograr objetivos por el propio esfuerzo, auto valía y autonomía aprendiendo a superar retos y dificultades mediante el descubrimiento de sus propias habilidades. Compensación de carencias a través de un centro donde motivarlos para evitar el acercamiento a las drogas, sedentarismo, falta de sentido o propósito de vida. Fomentar la sociabilidad, las relaciones constructivas y la actitud correcta. Un lugar de disfrute y esparcimiento. Conocer y aplicar con destreza las técnicas de defensa personal y a formar a futuros alumnos.

Los resultados buscados son que el 80% de los participantes tengan mejoras notorias en los aspectos de velocidad de reacción y pensamiento, equilibrio, coordinación, autonomía y autoestima ante situaciones conflictivas interpersonales. Que tengan dominio de conocimientos teóricos y prácticos en la defensa personal y la habilidad de formar a terceros en la actividad. Los resultados serán más evidentes siempre y cuando se mantengan dos aspectos fundamentales del entrenamiento, continuidad y duración en el tiempo de entrenamiento para tener una carga horaria de práctica suficiente para adquirir hábitos correctos como disciplina, diligencia, perseverancia y paciencia.

El plan de trabajo tiene un mínimo de carga horaria de 550 horas, estimando que se puedan cumplir las 110 horas de cada etapa en un plazo no mayor a 6 meses (cada etapa) para recibir el certificado correspondiente. La carga horaria por semana es un promedio de 5 horas, pudiendo dividir la responsabilidad del entrenamiento en el centro y con trabajos pautados para hacerlo en sus casas. Repartir la carga horaria para lograr los objetivos, dependerá de la implicación de las partes (asociación, empresa, fundación y usuarios) cubriendo los costes al monitor o responsabilizándose por cumplir con la carga horaria establecida y con efectividad en el entrenamiento.

Las evaluaciones se dividirán en tres fases, examen de habilidades físicas basadas (y adaptadas) en el manual de entrenamiento del ten chi jin. Consulta a los técnicos, fisioterapeuta y psicólogos que hayan seguido la actividad y a los participantes.

CREANDO ALIANZAS:

NACHO SERAPIO experto en artes marciales y director de la marca DRAGONZ respalda los certificados otorgados a los técnicos con diversidad funcional.

PARA CONOCER LOS AVANCES DEL PROYECTO Y CONTACTAR CON ÁLVARO UMPIÉRREZ  ESCRÍBELE UN MENSAJE EN SU PÁGINA OFICIAL:

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