RAÚL GUTIÉRREZ, el combate más difícil de su vida…

RAÚL GUTIÉRREZ, el combate más difícil de su vida…

raul gutierrez

Raúl Gutiérrez

el combate más difícil e su vida

Hace un tiempo, un Maestro me comentó algo muy interesante “-Nacho, tu revista está muy bien, la crítica que estás haciendo sobre estafas y negocios en nuestro sector era necesaria, pero las Artes Marciales y Deportes de Combate también tienen cosas muy positivas, que son las que nos hacen amarlas como las amamos, habla de ellas…”.

Al mes siguiente, su historia y la de mi propio Maestro, sirvieron de ejemplo de Superación… y este mes, el Gran Maestro Raúl Gutiérrez, personaje “histórico” clave para el desarrollo de las Artes Marciales en nuestro país, nos cuenta de su puño y letra, la batalla más grande a la que se ha tenido que enfrentar jamás…

LOS ACCIDENTES SUCEDEN PORQUE SON ESO; ACCIDENTES

“Están los que siempre se quejarán de todo, los que esperan sentados a que la oportunidad les venga a buscar a domicilio, los que critican a quienes logran el éxito, los que se hunden por tonterías, los que prefieren morir antes de intentarlo”…

Pero también… “Están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas, porque les falta el aire, porque los dolores que van sintiendo no los entenderá otro, porque están solos y en definitiva nadie les está observando y nadie les va a felicitar por la enorme hazaña que él solo está realizando.

Esos son los que nunca culparán a los demás por sus propios errores y fracasos, los que siguen compitiendo cuando se les acaba el aire, los que siguen luchando cuando parece que todo está perdido, porque saben que el dolor pasa, el fracaso es una lección, el sudor se seca y el cansancio termina, pero hay algo que nunca desaparecerá, la satisfacción de haberlo logrado”.

¡Y ESTO ES VERDAD!

GRAVE ACCIDENTE DE DESCOMPRESIÓN

Después de un par de años de realizar diversas inmersiones continuas en los bellos parajes marinos de la hermosa Isla de las Canarias, en el Sur de Tenerife, un desgraciado día 27 de Agosto de 2004, realizando “casualmente” la que en teoría iba a ser la última inmersión junto a mi querida hija Alba durante ese verano, sufrí una Grave Descompresión que aún todavía no da crédito a expertos, médicos, y al propio centro de buceo al que pertenecía. Los parámetros de dicha inmersión no tenían que dar lugar a un accidente tan grave. Pero así es como suceden los accidentes. Nadie quiere que le ocurran, pero pasan cuando menos te lo esperas y a veces de la manera más absurda.

En resumidas cuentas y aparte del accidente en sí mismo, lo peor de todo y la gravedad de este, fue debido única y exclusivamente a la falta de atención humana y profesional por parte del propio Centro de Buceo, que en ningún momento quiso (a sabiendas y por intereses propios) aceptar la idea de que dicho accidente se correspondía con la inmersión en sí misma. Achacando el problema a un posible pre-infarto. Esta absurda excusa podría ser posible por supuesto, solo que la evidente negligencia del Centro de Buceo en cuestión, (a día de hoy cerrado por la enorme cantidad de accidentes ocurridos a través de ellos, antes y después del mío) obedecía a su inminente necesidad de quitarse el bulto, debido a varias razones que más tarde y con el tiempo yo mismo iría descubriendo. En primer lugar, dicho centro al parecer, estaba enfrentado con el Hospital Universitario de La Laguna en el Norte de la Isla (a 106 kilómetros por carretera del Puerto de Los Gigantes, lugar donde sucedió), allí es donde se encuentra la única Cámara Hiperbárica de la Isla. Cámara que aunque es bastante antigua e incómoda, presta sus servicios perfectamente cuando estos son requeridos.

Este enfrentamiento según investigué posteriormente, se debía a que ese centro de buceo, se había negado a contribuir con una cuota anual de apoyo para el mantenimiento de la Cámara, y de los técnicos que realmente prestaban sus servicios por simple voluntad. Otra cuestión era que aun cuando yo había pagado mi renovación anual de socio, y todos los derechos inherentes, estos no los habían enviado a la Federación correspondiente, con lo cual y para mi desgracia, mi Seguro Médico Deportivo con la misma, había caducado justo el día 25 de Agosto del 2004, y el accidente ocurrió dos días después. Más cosas averigüé después al respecto. Diversos accidentes similares, parálisis de un brazo, pierna, lado (izquierdo o derecho), medio cuerpo. Y lo que fue peor, el propio hijo del matrimonio a cargo del Centro de Buceo, había muerto en una inmersión en donde se le reventaron los pulmones en una acción desesperada por salir a la superficie. Esto y más negligencias pude contrastar antes, durante y después.

Los diversos profesionales del aquel Hospital, en todo momento me animaron a que realizase una denuncia formal, no tan solo por mí mismo, sino también por todos los posibles casos que allí continuasen ocurriendo. Un experto y abogado inglés estuvo también un tiempo detrás de mí para demandarles y exigir una suculenta indemnización en mi favor. Pero nunca llegué a hacer nada al respecto, simplemente porque toda mi atención y aún “energía vital” la tenía que concentrar en mí mismo, para intentar volver a caminar y no dispersarme en otras cuestiones. Menos de carácter material.

En relación a mi salud personal, en aquellos días y por supuesto antes del fatal accidente, creo que me encontraba quizá en el mejor estado físico de mi vida, debido a los serios y continuos entrenamientos y cuidado personal que yo había estado llevando desde que llegué a la Isla en enero del 2001. Por lo cual y aunque esto no asegura una salud al 100%, la posibilidad de sufrir lo que ellos designaron como un posible pre-infarto no tendría que haber sido utilizado como una excusa; lo cierto y así está escrito en los manuales, es que hay que suponer que si entras sano al agua y al salir te pones mal, esto es un problema “del agua”, y lo correcto es inmediatamente iniciar todas las pruebas pertinentes e ir descartando una a una las incógnitas posibles relacionadas con la inmersión. Solo una vez que se haya completado el protocolo correspondiente a la inmersión, pero habiendo llegado hasta el final, lo que incluye la Cámara Hiperbárica, y si todo esto no ha dado resultados, entonces y solo entonces habría que pasar a realizar otro tipo de análisis.

Después estudiando e investigando mi lesión, encontré en los libros especializados, en internet y charlando con especialistas, que lo primero que hay que tener en cuenta en una situación así, es el hecho de que si una persona tan sana y deportista por más de 40 años, entra sana al agua y al salir se siente mal o sufre ese tipo de descompresión, lo primero que hay que suponer es que algo anormal ha ocurrido durante la inmersión, con lo cual en ese estado lo primero es la Asistencia in situ con Oxigeno en la misma embarcación, de no ser así, el segundo paso sería volver a realizar la inmersión y descompresión hasta eliminar el Nitrógeno liberado, en tercer lugar está el llamar inmediatamente a la Ambulancia que debería estar esperando al paciente en puerto para ser trasladado URGENTEMENTE al Hospital más cercano que tenga una “Cámara Hiperbárica”, el cual y según las normas y regulaciones legales, en ningún caso debe estar a más de 2 horas del Centro de Buceo. Después de cualquiera de estos tratamientos el paciente debería salir caminando correctamente. No así en mi caso, el cual por desgracia, negligencia y una serie de acontecimientos no necesarios de destacar ahora, tardé más de 15 horas en llegar a dicha Cámara Hiperbárica, para una re compresión y oxigenoterapia que no dio ningún resultado positivo durante casi un mes de tratamiento, debido a la enorme cantidad de tiempo perdido. Se procede entonces a realizar un estudio completo por los Servicios de Neurología y Medicina Interna para descartar otras patologías. El estudio incluyó, Electrocardiograma, RX de Tórax, Analítica Sanguínea general, gasometría, R.M.N. de Médula completa, punción lumbar y análisis bioquímico y bacteriológico de líquido raquídeo. Estudio neurofisiológico de potenciales evocados y velocidad de conducción.

TODOS LOS ESTUDIOS REALIZADOS RESULTARON RIGUROSAMENTE NORMALES.

Solo que la gravedad de la lesión ya se había hecho evidente al pasar tantas horas sin riego sanguíneo ni oxigenación en las extremidades inferiores. Es decir mis piernas. El diagnóstico se establece como una mielopatía aguda dorsal por enfermedad descompresiva en accidente de buceo. Se comunica a mi familia que prácticamente no volveré a caminar, y por tanto que me quedaré parapléjico por el resto de mi vida; o sea que me esperaba un futuro en silla de ruedas.

La burbuja de Nitrógeno (Embolia Gaseosa) se había situado en una arteria de mis vértebras lumbares. Lo que me produjo una grave lesión en ambas piernas que se quedaron medio muertas. Después de 15 sesiones de Cámara hiperbárica y al no haber respuesta alguna, ni sensibilidad en ellas, los médicos determinaron que jamás podría volver a caminar. Pero yo nunca me asusté ni siquiera lo pensé. Sabía que mi lesión era muy grave y difícil, pero desde el mismo momento en que salí del agua y más o menos después de unos 7 minutos en que estas comenzaron a “morir”, mi concentración y empeño había comenzado a actuar.

Voluntad, perseverancia, fe, constancia, ejercicios de respiración, control mental, meditación, gimnasia, estiramientos, acupresión o digito puntura, auto masajes, y un sinfín de maniobras en mi búsqueda incesante día y noche. Hasta ponerme en pie, pasando desde la silla, al andador, de este a las muletas, de dos muletas a una, de una a intentar conservar mi equilibrio en pie. He sufrido entonces lo que comúnmente se denomina “Renacimiento”, tuve que aprender a caminar de nuevo, a correr y después de todos estos años del accidente, aún arrastro secuelas, dolores las 24 horas del día. Todavía no he recuperado mi caminar normal, tampoco el correr al 100 x100, pero saltar es lo peor. Perdí completamente mi destreza y agilidad innata que venía con mis genes.

El proceso ha sido largo, duro y generalmente en solitario. Aún no estoy recuperado del todo, pero el aprendizaje y cada proceso sufrido, cada día, noche, semana, mes, año/años han marcado en mi ser “Un antes y un Después Moral y Espiritual”. Probablemente, era algo necesario en mí. Para entender, comprender y aceptar mi propio destino y fines en esta vida. Sé que me he convertido en una persona mejor, en un hombre nuevo. Y por ello doy gracias a los seres del otro lado, que me han sometido a la vez que soportado en mi recuperación que aunque muy lenta, era como ya dije NECESARIA.

Hay días negros en las vidas de las personas. Y aquel 27 de agosto de 2004, fue realmente “mi día oscuro”. Parece que todo estaba en mi contra. En primer lugar todos los síntomas, dolores, molestias etc., que comencé a sentir en un momento determinado y aun estando en la zodiac rodeado de otros 8 o 9 buceadores, incluyendo a mi hija Alba, nadie, ni el propio Monitor sabía cómo asesorarme, no supo que hacer. Luego al llegar al centro, allí no había nadie más que la mujer del jefe, medio alcoholizada, dicen que comenzó a beber después de la muerte de su hijo en aquella inmersión. Me sacaron de la Zodiac en brazos entre dos personas y mis piernas estaban entonces ya completamente dormidas, sin reacción ni fuerza alguna. Los Monitores se habían marchado a no sé dónde. Eran entre las 13:30 a 14:00 PM. Yo mismo estaba sin saber que me ocurría ni que debía hacer. La mujer aquella del Centro de Buceo, me llevó entonces una pequeña botella de Oxígeno y me dijo: “-Haz inhalaciones profundas por si tienes residuos de Nitrógeno. Pero el lunes sin falta vete a visitar a tu médico de cabecera, porque creo que has sufrido un pre-infarto o algo parecido”. Estaba yo entonces para esperar al lunes, si me estaba “muriendo”.

Al cabo de unos minutos de realizar inhalaciones profundas de Oxígeno, comenzó a reaccionar mi pierna izquierda. Pero la derecha no. Más tarde comenzó también a moverse mi derecha. Me alegré y animé. Cuando pude sostenerme en pie, fue cuando me dijeron de subir a mi casa que estaba ahí mismo en el Puerto de Los Gigantes, en el Poblado Marinero. Me acompañaban mi hija Alba y un amigo Lucio Perfetto. Caminaba pero con cierta inseguridad, y de vez en cuando perdía el equilibrio como si estuviese borracho. Llegué a casa y comencé a sudar a mares, tampoco podía orinar, y lo lógico es que después de cada inmersión se recomiende beber mucho líquido, siempre recomendable el agua. Mi vejiga estaba entonces completamente llena y por más que intentaba vaciarla, nada me respondía, comencé a sentirme mal otra vez. Como pude volví a bajar al centro para decirles que me estaba volviendo a sentir mal. Allí nadie me hizo caso. Me dieron largas y prácticamente me sugirieron que me buscase la vida yo solito. Intenté relajarme y pensé que si intentaba dormir o tumbarme al menos un rato podría ser bueno. Pero solo lograba prolongar mis molestias e impotencia al respecto. Pasaron 3 o 4 horas desde mis primeros síntomas en la zodiac, y hubo un momento ya de “no puedo más” y le pedí a Lucio que cogiese mi coche del parking y me llevase a Alcalá, al centro médico que me pillaba más cercano. Llegamos allí, y ya os imaginaréis el papelito en URGENCIAS. Llegué doblado por las molestias de mi vejiga. Pero había que esperar, porque como es de suponer había otras urgencias antes que yo.

Como se puede explicar una emoción, un dolor, una angustia, una desesperación, una agonía. Eso es prácticamente imposible de comunicar con exactitud. Pero si puedo decir que allí estuve otras casi 3 horas… sintiendo como mis piernas iban “muriendo”. Lo único que tenía a mi favor, era mi propia valentía, de saber porque así lo sentía que mi obligación fundamental, era aceptar el proceso de aquello. Sufrir en silencio y procurar a la vez, en mantener “la calma”. Utilizar mi disciplina marcial, mis conocimientos en relación al cuerpo humano, mis puntos vitales, mis canales energéticos, mi disciplina mental, mi respiración. Y no sentir miedo a la vez. Tenía un problema, y había que buscar soluciones por mí mismo. Punto primero, no desfallecer, mover mis piernas aunque fuese con mis manos, etc.

Cuando me llegó el turno, el Doctor que allí había, un cubano, comenzó con el interrogatorio y a tomar nota. Fue muy amable, pero aquel protocolo era desesperante: datos personales en general, seguridad social o privada, ¿Qué ha sucedido? Y así todo…

Primera negligencia, me metió una sonda y me extrajo de un tirón más de un litro y medio de orina. Este es un proceso que según me han explicado posteriormente, puede dañar seriamente la vejiga. En realidad la extracción debe ser gradual, para que la vejiga vaya poco a poco recuperándose. Luego vino el Escáner cerebral, prueba sanguínea, gasometría, corazón, etc…y el tiempo seguía corriendo.

Finalmente ese Doctor, decidió llamar y pedir una ambulancia para que me llevasen al Norte a la Cámara Hiperbárica. Como es de suponer, está tardó en venir desde Los Cristianos a Alcalá, (25 kilómetros) otras 2 horas. Yo seguía empeorando. Cuando esta por fin llegó me recogieron en una camilla y al subir a la misma, allí me entubaron, me pusieron suero, oxígeno y otra vez la misma entrevista anterior ya realizada en Alcalá. Les dije que todo eso ya lo había contestado. Pero dio igual, tuve que repetir todo. Y ¡ojo!, en mi desesperación cometí un inocente error. Pensé que en vez de seguridad social, iría más rápido si les proporcionaba los datos de mi “Seguridad Privada”. Que ingenuo e iluso. Decidieron llevarme entonces a HOSPITEN en Las Américas, en vez de obedecer la orden o sugerencia del cubano, de llevarme a la Cámara Hiperbárica. Al llegar a Hospiten, allí me dejaron tirado en una camilla en unos pasillos y se fueron. El tiempo comenzó otra vez a correr. Y allí nadie aparecía. Mi desesperación iba en aumento. Pero no perdía mi concentración en la respiración y en intentar mover mis piernas. Algo que me resultaba imposible, pero con mis manos y allí con toda esa incomodidad de una camilla, continuaba trabajando en mí mismo.

Aquello era un proceso interminable, hasta que por fin después de otra hora u hora y media, o dos o tres, porque ya ni me acuerdo; apareció por fin la dichosa enfermera, y os prometo que volvieron a la misma mierda de protocolo y a las mismas pruebas que ya me habían realizado en Alcalá. Daban ganas de ponerse a repartir galletas a todo aquel que se me acercase, pero claro, afortunadamente en ese estado era prácticamente imposible.

Terminaron aquellos análisis y jodienda. Y allí me dejaron tirado otra vez. Hasta que vino de regreso la Ambulancia para llevarme adonde me tendrían que haber llevado 3 o 4 horas antes. Me pidieron disculpas aludiendo a que eran muy pocas ambulancias en servicio. Que esa noche habían tenido varios accidentes y peleas sangrientas. De hecho, habían tardado más en recogerme porque habían tenido que lavar de sangre mi ambulancia en cuestión. Bueno, dicho todo esto, lo que viene ahora, es lo que os va a terminar de confirmar que probablemente aquel día, alguien me había enviado una maldición muy grande.

Me suben de nuevo en camilla a la Ambulancia, me aplican suero, oxígeno y no sé cuántas agujas más. Y cuando el conductor intenta arrancarla, no hay manera. Continúa insistiendo y ni modo. Problema, batería Kaputt. Así de simple, anda y ve en busca de una batería a esas horas de la noche. En definitiva que al menos transcurrieron 12 horas desde mi accidente, hasta la entrada final en la dichosa Cámara Hiperbárica. La cual y después de 15 sesiones como ya dije antes, no dio al menos en ese mes, los resultados esperados.

Meses después y durante una cena en el Sur de Tenerife, me presentaron a un señor que había sido conductor de ambulancias de Hospiten. Este me contó que se había marchado de allí, por todas las cosas feas, negligencias y abusos de aquel lugar. Me dijo, son capaces de dejar morir a cualquier persona o dejarla hecha un estropajo con tal de sangrarle a el/ella o a la compañía que les asegura. “-Deberías denunciar al centro de buceo y a Hospiten”, me dijo también. Nunca lo hice. Aquel centro de buceo finalmente fue cerrado por diversas denuncias de sus propios clientes. Después de mi accidente hubo otros, y hasta una muerte más…

Han transcurrido 11 años desde entonces. Se dice rápido. Pero yo aún sigo luchando por volver a una normalidad que quizá nunca recupere. A ello se suma el paso de los años, la edad actual que tengo y las secuelas que aún arrastro. Las etapas y penurias que desde entonces he pasado, solo quedan allí en el fondo de mi propio ser. Era necesario, fue positivo, me lo merecía, era mi destino o formaba parte de mi Karma. Nunca lo sabré, lo simple y real, es que fue un accidente, con todas sus consecuencias. Como se suele decir, siempre hay algo peor, y eso es así. En el transcurso de mis batallas, dolores y vejaciones, encontré respuestas y razones para continuar toda vez que me cruce con personas que en realidad arrastraban penas mayores. Un hombre sin una o las dos piernas, un ser en silla de ruedas que parecía peor que yo y sin embargo sonreía con más luz que yo, etc.

Las Artes Marciales han estado en mi vida desde los 15 o 16 años. Al principio aparecieron como algo sorprendente y extraordinario, después y hasta ahora mismo forman parte de mi vida cotidiana. Me han proporcionado triunfos, alegrías, buena salud, agilidad, destreza, compañía en mis momentos de tristeza o enfermedad. Me han hecho más fuerte y sano tanto física como mental y espiritualmente. Poder levantarme cada día y poder decir, “voy a entrenar”, salgo a correr, hoy haré armas, saco, defensa personal, combate; es sentirme vivo, vibrante y siempre dando gracias a Dios por ese nuevo día, y por brindarme nuevas oportunidad para ser una mejor persona. Un mejor padre, esposo, amigo, compañero, etc. Como dijo Lobsang Rampa, “el cuerpo físico es simplemente como un traje que utiliza el espíritu para andar por la vida”. Pero si lo cuidamos y nos esmeramos en él, podemos lograr que sea capaz de realizar grandes proezas.

Gracias a mis queridas Artes Marciales he llegado hasta aquí. Poseo muchos amigos en medio mundo, admiración, respeto y cariño. GRACIAS.

“Cuando se comprenden las pruebas que la vida nos pone delante, es cuando dejamos de sufrir y avanzamos en nuestra escala espiritual”.

Nota: Cámara Hiperbárica: Medicina hiperbárica, también conocida como Oxigenoterapia Hiperbárica (OHB) es el uso médico del oxígeno a presiones por encima de la presión atmosférica, concretamente por encima de 1,4 ATA (Atmósferas Absolutas).
Algunos de los principios terapéuticos de los que hace uso la medicina hiperbárica son:
  • El incremento de la presión del entorno es de utilidad en el tratamiento del síndrome de descompresión que afecta, por ejemplo, a los submarinistas al subir a la superficie.
  • Bajo numerosas condiciones, el principio terapéutico de la medicina hiperbárica reside en el incremento de la presión parcial del oxígeno en los tejidos. La presión parcial de oxígeno alcanzable mediante ésta terapia es muy superior a la que se conseguiría respirando oxígeno puro en condiciones normobáricas (es decir, a presión atmosférica).
  • Un efecto asociado es el incremento de capacidad de transporte de oxígeno de la sangre. En condiciones de presión atmosférica el transporte de oxígeno está limitado por la capacidad de la hemoglobina de los glóbulos rojos para ligarse con el oxígeno, siendo muy pequeña la cantidad de oxígeno transportada por el plasma sanguíneo. La hemoglobina se encuentra ya prácticamente saturada de oxígeno en condiciones normales, por lo que no hay ganancia en este aspecto, pero el oxígeno transportado por el plasma en condiciones hiperbáricas se incrementa notablemente.
  • La embolia gaseosa es la obstrucción de los vasos arteriales por un émbolo gaseoso. Hacen falta de 70 – 100 cc de aire por segundo para la muerte, que se produce por el nitrógeno.

“Los aparentes problemas que acontecen en nuestra vida, son solo ejercicios que nos permiten superarnos a nosotros mismos y aprender las lecciones necesarias para nuestra evolución”.

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Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Antonio Martinez

    GRANDE!!! RESPETO Y HONOR!!! FUERZA DE VOLUNTAD!!! ESPERANZA!!! CONFIANZA!!!

  2. Francisco

    Así se entiende el sumatorio de desastres consecutivos de aquellos días. Para los que hemos tenido la suerte de conocerte, es una enorme alegría que te empeñases en resistir. Una gran lección más, de nuestro gran maestro y muy especial amigo.

  3. Lorena Gutiérrez

    Admirable tu perseverancia … siento que es la clave de todos tus logros
    Te amito❤️

  4. Lorena Gutiérrez

    La perseverancia siempre ha sido tu fortaleza y la clave para el éxito en tu vida
    Un orgulloso??✨✨
    Te amito Pa ❤️

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