JOSÉ A. MARÍN, pasión por las Artes Marciales

JOSÉ A. MARÍN, pasión por las Artes Marciales

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José A. Marín

He tenido la fortuna de ser su amigo antes que su maestro, y he vivido como a lo largo de los años se convertía en maestro, y pasaba de ser mi amigo a ser mi “hermano”… he aprendido muchísimo de él (entre otras ¡a conducir! lo cual explica muchas cosas… ). le ví llorar cuando padres de otros alumnos con más habilidades le menospreciaban, le ví conocer a su novia, convertirse en marido, padre, perder al suyo… le ví perder un dedo (sí, yo se la auténtica historia de su dedo), salí a correr a las 6:30 de la mañana por los caminos de toledo innumerables veces… ganar campeonatos, convertirse en cinturón negro y… continuar “mi legado”, aquello que yo aprendí de mi sensei, y que él con mucha ilusión ha perpetuado en el tiempo. me ha apoyado en todas las locuras en las que me he metido, del mismo modo que yo también lo he hecho con él. terceras personas han tratado de malmeter entre nosotros en varias ocasiones, sin conocer todo lo que había detrás… conozcan al maestro José A. Marín, un apasionado del camino del guerrero…

A lo largo de los años que llevo practicando y enseñando Artes Marciales, voy notando como se va perdiendo esa chispa y esa ilusión con la que se empieza a Entrenar. Quizás se nota más en los alumnos que llevan más años.

La gente ya no es constante, parece que tienen mucha prisa por pasar de grado y por alcanzar al compañero. No se dan cuenta que cada persona es distinta, que cada cual requiere un tiempo de aprendizaje distinto.
He visto de todo, alumnos que llevan tiempo, con un cinturón avanzado, que encima son buenos, y de pronto lo dejan porque prefieren salir con sus amigos o simplemente se aburren.

Algunos que no son comprometidos, se pasan semanas sin venir y de pronto acuden cuando hay un curso que les interesa, alguna exhibición o examen. Y encima pretenden examinarse ellos también… “Si no has Venido a Entrenar “.

Otros que no les gusta algún compañero y que se sienten mal si entrenan con él, y a lo mejor ese compañero es el Sempai (alumno avanzado) y les molesta que les corrijan, no se dan cuenta que lo hacen por su bien y que al Dojo se viene a entrenar y dejar los problemas a un lado.

Otros que te dicen que no vienen por que no tienen dinero para las clases y luego sí que lo tienen para otras cosas y otros vicios, cuando te dicen que para ellos lo más importante es entrenar.

Y de los niños ya no hablamos son caprichosos, tienen mareados a los padres, cada mes se apuntan a una actividad distinta (gastándose el dinero en equipaciones, kimonos y material que necesitan) simplemente porque su amigo se apunta a una cosa u otra. Ahí la culpa no la tienen los niños, si no los padres que lo consienten, sabiendo que en un arte marcial, al niño se le da la disciplina y el compañerismo que necesitan, y del cual algunos hoy escasean y a la vez están haciendo un deporte (si ya sabemos que no está tan bien visto como el Fútbol)… en fin.

Los entrenamientos han cambiado mucho, ahora todos quieren un sitio bonito para entrenar, con su tatami, aire acondicionado y una máquina de refrescos para cuando salgan de entrenar poder tomar algo.
A veces me pregunto si vamos para atrás en vez de evolucionar. Los entrenamientos de hace unos años si eran duros, en muchos gimnasios no había tatami, ni muchas de las comodidades que hay hoy en día, muchos de los que hoy son Maestros no tenían ni siquiera un sitio cerrado y entrenaban en la naturaleza, los entrenamientos eran fuertes y repetitivos… todavía me acuerdo de cuando entrenábamos en la nieve sin camiseta, o en verano a las 4 de la tarde con un sol abrasador… y si, algunos dirán: “¿Para qué? Vaya una locura”.

¿Qué pensamos que es en realidad un entrenamiento marcial? Pues es una manera de superarte a ti mismo, tener ese espíritu de sacrificio que hoy en día y siempre es tan necesario para poder conseguir todo aquello que te propones no solo durante tu entrenamiento, si no en todos los problemas que te pueden surgir en la vida cotidiana.

Al principio todo esto me causaba tristeza, ver gente que dejaba de entrenar. Con el tiempo decidí no preocuparme más de ellos, si no de los que realmente quieren aprender. Eso no significa que si alguien deja de venir un tiempo y luego vuelve, no le voy a dejar quedarse, al contrario, las puertas de mi Dojo siempre están abiertas a todo el mundo.

No me considero de los mejores Maestros que hay, al contrario, como Maestro aun soy joven, y se que me queda mucho que aprender, pero enseño a mis alumnos todo lo que sé y lo enseño de corazón.

Los entrenamientos son bastante duros, como a mí me enseñaron, como yo aprendí. Sigo el ejemplo de mis Maestros, Juan Hombre y Nacho Serapio, cada vez que puedo entrenamos en el bosque y los exámenes de grado los hacemos en la naturaleza.

Cada persona viene a entrenar por motivos dferentes: unos porque les gusta el combate y se desahogan peleando, otros porque han visto cine de Artes Marciales y quieren pegar esos saltos de las películas, otros porque se sienten solos, algunos por que necesitan un espacio fuera del trabajo y de la familia. Bueno hay de todo y ahí es donde entramos los MAESTROS o SENSEI. Nuestra obligación es hacer que no pierdan esa ilusión y esa pasión por las Artes Marciales, sea por el motivo que sea. Nuestra obligación como Maestros, además de enseñar es mantenerlos unidos a todos para que se ayuden.

Muchos Maestros que conozco se “queman”, dicen que dar clases no es agradecido para nada y que su labor no está valorada como es debido… Yo, en cambio, prefiero quedarme con todo lo bueno… como cuando voy por la calle, algún niño se abraza a mí y me llama Maestro, o cuando se termina una clase y nadie se va a casa, todos se quedan en el Dojo hablando, cuando tienes que hacer cualquier cosa y todos te quieren ayudar… con eso es con lo que me quedo…

Hoy en día puedo decir que tengo bastantes más de 100 alumnos, contando niños y mayores, gente de todas las edades, los entreno duro, los enseño todo lo que sé y solo les pido una cosa, compromiso y ganas. Como en todos los sitios hay gente que se va (aunque esos son los que menos), lo que realmente me llena y me apasiona es mantenerlos unidos y que se apoyen unos a otros como una FAMILIA.

Si, las Artes Marciales son un camino difícil y con muchas decepciones, Pero piensen lo que les digo… Señores Maestros, hay que quedarse con lo bueno que también es mucho.

SENSEI José Marín.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Grande el Sensei Marín.
    Es un deporte poco conocido, pero el Sensei Marin logrará que sea conocido, como el que más!

  2. Javier Merolla

    Poner en valor el conocimiento y compartirlo con magia e ilusión entre aquellos que te seguimos y consideramos…

    Es simplemente un gran proyecto dónde todo suma y por ello cuentas con todo mi apoyo y colaboración.

    Fdo: Javier Merolla

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