Jesús Morales, espíritu guerrero

El Maestro Jesús Morales lleva más de 40 años practicando Artes Marciales (Boxeo, Karate, Taekwondo, Judo, Aikido, Kung-Fu, Full Contact, Muay Thai, etc... ), con todo ello... creo su propio sistema, el Shou Rou Jing.

Jesús Morales

Shou Rou Jing

Cuando amas las artes marciales, y sabes que alguien a quien vas a ver, lleva más de 40 años practicándolas, una especie de escalofrío recorre tu cuerpo ¡lo que debe haber vivido esa persona es increíble! no es de extrañar, que personas así, acaben desarrollando sus propios sistemas eclécticos, su propia visión del «Arte».

Éste es el caso del Maestro Jesús Morales y su Shou Rou Jing. En su juventud, practicó sistemas de combate y artes marciales tan distintos como Boxeo, Karate, Taekwondo, Judo, Aikido, Kung-Fu, Full Contact, Muay Thai, etc… y cuando digo “practicó”, no me refiero a como se hace hoy día, 1 hora tres días a la semana… me refiero a como se hacía antes. En él se ve plasmada la dualidad del yin-yang, estilos tradicionales para desarrolllar un arte contemporáneo, tradición ¡y competición!, deporte y arte, trabajo externo para desarrollo interno… innovación, respetando la tradición. Expresión personal… y unión con todos.

Quiero agradecer al director de la revista Dragonz Magazine, el Sr. Nacho Serapio, el poder expresar lo que siento a los lectores.

Mis comienzos en las Artes Marciales fueron muy bonitos y enriquecedores, me comía el mundo participando en distintos campeonatos consiguiendo siempre alguna medalla; según transcurría el tiempo tuve una etapa en la que tenía que encontrarme a mí mismo, necesitaba saber hasta dónde podría llegar.

Empecé a fusionar el exterior: patadas, puñetazos y garras etc… con mi yo interior: la respiración y el espíritu de los valores de un guerrero.

Recuerdo en mis comienzos siendo un niño tenía un vecino que era el entrenador de boxeo en la federación, esté gran señor del cual tengo grandes recuerdos se llamaba “Juanito” Fernández, por la amistad de su familia y la mía, por casualidad un día me llevo por el gimnasio de boxeo, quedé tan maravillado de ese mundo nuevo que estaba ante mí que el gusanillo interior empezó a moverse, siguieron mucho tiempo de entrenamiento y vivencias con grandes del boxeo.

Pero un día camino al colegio con mis hermanos, un compañero de colegio me avisa que quieren pegar a mi hermano, salí corriendo hacia donde estaba, al enfrentarme al chico que quería pegar a mi hermano me volteo de lado, volví arremeter contra el chico y volvió a tirarme al suelo, esa forma de defenderse era nueva para mí, me informe y las técnicas eran de judo, y comenze a practicarlo con el Maestro Montesinos, estas vivencias fueron en una maravillosa ciudad llamada Melilla.

Cuando llegue a Madrid comencé a practicar Karate con el Maestro Fernando Barazal y el Maestro Yamashita, segui avanzando en mis conocimientos practicando Taekwondo con el Maestro Lee Sung Haeng en el gimnasio Elite de Getafe entre otros.

Mis primeros pasos en el Kung-fu fueron en el retiro de Madrid con un estudiante chino llamado Rou, sería muy largo describir a tantos Maestros y vivencias en las Artes Marciales, solo tengo agradecimiento hacia ellos.

Tuve una época en la que estube enseñando en gimnasios como Judiscen, New Life, Caysan, escuela de Kung-fu Libertad etc… fue un placer conocer a grandes personas y alumnos con una gran proyección de futuro como Salvador Múgica, Manuel Molina, Alfonso Carrasco, Alberto González y muchos más, la lista sería interminable, quiero dar las gracias a todos por su confianza.

Después de más de cuarenta años en las Artes Marciales y en la protección de personas a veces en situación límite, nació mi estilo personal Shou Rou Jing, “la mano que se hace flexible adaptándose y haciéndose fuerte”, como dijo el Maestro Bruce Lee, el agua se adapta a su entorno, penetra y lo destruye.

Lo importante es la persona, el arte que practiques tiene que darte los objetivos que te propones, no importa si el arte tiene 200, 100 ó 50 años. Todo cambia y todo evoluciona.

Es importante no ser esclavo de las Artes Marciales, debes sacar la esencia de ellas sintiendo que logramos lo que nos proponemos como meta en la vida.

No existen dos personas iguales, por lo cual el arte marcial tiene que adaptarse en la forma de pensar y física de cada individuo para sacar lo máximo de ella, las enseñanzas tienen que hacerse con amor porque es el alimento de nuestro espíritu, sin amor no somos capaces de mirar a la persona en confianza, nos volvemos hacia dentro nutriéndonos de nuestras personalidades destruyendo a nosotros y lo que nos rodea, con el amor somos creativos avanzando para que el arte fluya constantemente.

Las Artes Marciales son una forma de vida donde recibes unos dones especiales, siendo nosotros los responsables del buen uso que le damos, debes ser paciente con uno mismo y con los demás para que nuestros esfuerzos por aprender renazcan dentro de nosotros y poder transmitirlo como una semilla a las nuevas generaciones, haciendo que las raíces agarren con fuerza.

Soy hijo de la naturaleza a la que siempre he admirado y siempre que puedo la contemplo corriendo por mi cuerpo en un placer de emociones. La naturaleza es sabia, no puedes ponerla vallas. El aire sopla atrayendo los aromas de los pinos y escuchando el aleteo de los pájaros, la naturaleza nos impregna a todos los seres vivos llenándonos de vida haciendo que nos encontremos libres.

Los entrenamientos en la naturaleza son imprescindibles para nuestro desarrollo como artistas marciales y donde encontraremos muchas de las respuestas que nos hacemos.

Las Artes Marciales son hermanas; no es cuestión de cuál es mejor o cuál es más destructiva; fueron creadas para la salud, proteger a nuestros seres queridos y a nosotros mismos.

Estoy de acuerdo en que vivimos en un mundo cambiante que evoluciona constantemente y tiene nuevos peligros, pero nunca debemos olvidar que matar a una persona no está justificado.

En las Artes Marciales se utiliza el uso de la fuerza, pero la mayor virtud es la compasión, tratando a los demás como te gustaría que lo hicieran contigo mismo.

Las artes tradicionales son como un padre que aporta la esencia y la raíz que nos hacen fuertes y las artes evolutivas son como un hijo para el que queremos lo mejor, pero el hijo tiene nuevos conceptos de cómo afrontar los nuevos peligros, las dos pueden convivir juntas como una gran familia.

Shifu Jesús Morales

 

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