FCO. JAVIER HERNÁNDEZ, Actitud y eficacia marcial

Numerosas generaciones hemos aprendido de los artículos que el Sifu Javier Hernández ha publicado durante muchos años en las revistas especializadas de artes marciales y deportes de combate, pero... ¿Qué sabemos de su vida realmente? En este artículo conoceremos de su puño y letra los datos más destacables de su trayectoria.

javier hernández

Fco. Javier Hernández

FCO. JAVIER HERNÁNDEZ… ¡COMO DESCRIBIRLE! ES SIMPLEMENTE, UNA EMINENCIA EN EL MUNDO DE LAS ARTES MARCIALES. UNA DE LAS PERSONAS QUE JUNTO A PEDRO CONDE, MÁS HA INFLUIDO EN LA FORMACIÓN DE LOS ARTISTAS MARCIALES ESPAÑOLES DE LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS A TRAVÉS DE SUS MAGNÍFICOS ARTÍCULOS EN LAS REVISTAS DEL GÉNERO. CUANDO CONTACTÉ CON ÉL -O ÉL CONTACTÓ CONMIGO (YA NO LO RECUERDO), NO PODÍA CREER QUE FUERA A ESCRIBIR PARA DRAGONZ MAGAZINE. SU APOYO INCONDICIONAL DESDE EL Nº 1 DE NUESTRA REVISTA EN PAPEL (Y VAMOS POR 33 CUANDO PUBLICAMOS ESTE POST) HA SIDO MUY IMPORTANTE PARA MI. PERO ES QUE ADEMÁS, DETRÁS DE SUS TEXTOS, EXISTE UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN PERSONAL, QUE AL IGUAL QUE LA DE JUAN HOMBRE, MARIO PADILLA Ó RAÚL GUTIÉRREZ, VA MÁS ALLÁ DE LO HUMANO, Y ES SIN DUDA POR SUS AÑOS Y AÑOS DE PREPARACIÓN EN LAS ARTES MARCIALES… POR SU ACTITUD.

EM = (C + H) x A.

La Eficacia Marcial es igual a la suma de los Conocimientos técnicos y las aptitudes y Habilidades físicas multiplicadas por la Actitud, en la cual el parámetro más importante es la ACTITUD.

Mi primer acercamiento a la cultura oriental fue con 12 años, cuando cayó en mis manos un texto de filosofía china gracias a mi tío Gregorio. Ahí comenzó mi pasión por oriente en general y por China en particular.

Cuando comprendí que las artes marciales chinas eran un reflejo de su filosofía fue cuando me interesé por estas, pero había varios problemas. El primero, que en 1973 solo se enseñaba en España Judo y Karate. Y, segundo, que mis aptitudes y capacidades físicas eran nefastas… ya que con 12 años ya pesaba 107 kilos debido a una obesidad mórbida congénita.

Esto no me detuvo, pues mi actitud, mi voluntad, siempre ha sido fuerte, por lo que, a los 15 años, comencé a entrenar Judo y Karate Shotokan a un tiempo, intentando suplir lo que no tenía.

Un año después tuve una gran suerte. Un amigo y compañero de instituto (Miguel Aragón) estudiaba desde hacia dos años el estilo Chino-vietnamita Yô Kung-fu, y necesitaba un sparring para no olvidar los conocimientos hasta el siguiente año. Al saber de mi pasión, me propuso enseñar lo que sabía mientras le ayudaba en su entrenamiento; a esto le siguió, con el tiempo, el aprendizaje de las bases del estilo Chu Ji Chang Ch’uan de manos de Chen, un camarero del restaurante chino de mi amiga We-wei, al cual enseñaba, como intercambio, lo que aprendía con Miguel, que también se aprovechaba de los conocimientos de Boxeo Largo que yo le trasmitía.

En 1976 conocí a Jesús Esteve, cuando este hacia el servicio militar en el Ministerio del Aire de Madrid, el cual me trasmitió sus conocimientos de Shang Chi’Do Ch’uan, al tiempo que yo le enseñaba lo que había aprendido hasta la fecha. Además de esto continué estudiando todo lo que caía en mis manos sobre filosofía, cultura y artes marciales… supliendo mis escasas aptitudes físicas con conocimiento, pues comprendí que cuanto más supiera sobre los secretos de cómo y por qué funcionaban las cosas a nivel técnico y anatómico podría potenciar mi físico, llegando a conseguir una elasticidad envidiada por muchos a fuerza de mucho trabajo, sacrificio y dolor.

A finales de 1977 conseguí mi primer cinturón negro y dos años después admitieron publicar mi primer artículo en una revista especializada (“El estudio del Tao” en “El Budoka”).

En 1980, tras una intensa entrevista con el editor Mariano Alonso (Dios le tenga en su Gloría) entré a formar parte de la redacción fija de la revista “Dojo” en donde publiqué cientos de artículos hasta que desgraciadamente tuvo que cerrar. Esto no me impidió publicar (con mi nombre o bajo pseudónimo) en otras muchas revistas, como “Cinturón Negro”, “Top Boxers”, “Ring & Tatami”… y ahora en “Dragonz Magazine”.

Gracias a “Dojo” tuve la facilidad de conocer y entrenar con innumerables maestros, lo cual me hizo evolucionar y demostrar que una persona obesa, con voluntad y actitud, podía ser un excelente artista marcial.

El conocer a Jhon Fanning, maestro de Ming Ch’uan, también obeso, me reafirmó en mi actitud positiva y, tras largas conversaciones, surgió la semilla de atreverme a fundar mi propio estilo, pues mi conocimiento superaba las restricciones de uno solo al ser cinturón negro en varias disciplinas y profundo conocedor de la filosofía y conceptos teórico-prácticos de varios estilos chinos.

Por todo ello, en 1984 comencé a fundar las bases de mi estilo, aunque no fue hasta finales de 1986 que no asenté plenamente sus bases técnicas con personalidad propia. Ahí nació el Ming Ch’uan Chai T’ien (EL Boxeo Esplendoroso del Clan Celestial), el cual incluye en su nombre los fonemas Ming Ch’uan (aunque con distinto significado), como homenaje a aquel que me animó a fundar mi propio estilo, aunque no es una derivación del Ming Ch’uan de Fanning, sino es un estilo completamente distinto.

Parte de la gestación de mi estilo la pase “en dique seco” mientras estaba convaleciente de una grave lesión sufrida durante mi servicio militar realizado en la Brigada Paracaidista de Tierra (BRIPAC), allí, durante unas maniobras sufrí un gran traumatismo que me desplazó la rótula izquierda, afectando los ligamentos periarticulares. Los médicos indicaron que si no me operaban la rodilla en un par de años acabaría andando con ayuda de bastón, pero mi voluntad y actitud no estaba por la labor, con ejercicios específicos de chi-kung logré que la rodilla se recuperara lo suficiente como para hacer de apoyo cuando pateo con la derecha.

No acabó ahí la cosa, con el tiempo tuve una tromboflebitis en la pierna izquierda, con graves problemas vasculares que hacían que las venas reventaran con grandes y graves hemorragias, resultado: pasar por quirófano para extraer la vena safena interna desde el tobillo hasta la ingle, con todo lo que esto acarrea, pero mi actitud se mantuvo y seguí entrenando y aprendiendo. Pero seguí estudiando y trabajando en pro de las artes marciales. Con el cambio de siglo pesaba 156 kilos, poseía titulación de monitor de Boxeo, cinturón negro en varios estilos chinos, deportes de combate, arnis filipino…, además de ser Presidente de la Asociación Española de Kung-fu, Vicepresidente de la FECAACYM, Director de Organización de la Federación Española de Kick-Boxing (FEKB), miembro de sus Tribunales de Grados… y siempre demostrando que la actitud supera a la aptitud.

En el verano de 2013 mi actitud tuvo un gran reto… tras unas horas de fuertes dolores abdominales, y acudir al servicio de urgencia del hospital, detectaron que tenía una oclusión intestinal producida por un cáncer de colón que obligó a los cirujanos a intervenir en cuanto quedó un quirófano libre. Allí me extrajeron un gran tumor situado en el colón transverso y tuvieron que proceder a hacerme además una colostomia, esto es, fabricar un ano artificial a nivel abdominal para que las heces salieran al exterior y se almacenaran en una bolsa plástica que se iba cambiando de tiempo en tiempo. El tratamiento no acabó ahí, tuve que sufrir varias operaciones más y pasar por un tratamiento de quimioterapia de 600 horas (12 ciclos de 50 horas cada 15 días). Muy duro, pero la actitud me ha hecho superarlo con creces.

Hoy día, con casi 40 kilos menos, los cirujanos me han reconstruido el colon, ya no tengo la molesta colostomía, y sigo recuperándome, aunque uno de los componentes de la quimioterapia me produjo una neuropatía en la pierna izquierda con fuertes dolores neurales y pérdida de equilibrio que me impiden patear como lo hacia antes, pero la actitud lo es todo, en dos años de tratamiento y operaciones, solo he faltado a cinco o seis clases.

Las artes marciales a cambio de mi actitud me lo han dado todo: un objetivo en la vida, auto-conocimiento, fortaleza de cuerpo y espíritu, una esposa de la que estoy profundamente enamorado (pues la conocí siendo alumna), felicidad…, lo cual me reafirma en el convencimiento de que la actitud lo es todo, que nuestro entrenamiento nos endurece físicamente y nos enseña a admitir las cosas como vienen, luchando contra la adversidad y superando nuestras limitaciones, además, continúo aprendiendo (solo soy un estudiante con 42 años de experiencia en el Camino Marcial), sigo trasmitiendo mi estilo y sus valores a mis discípulos y a sus alumnos, soy presidente de la Asociación Española de Kung-fu Tradicional, Director de Organización de la Asociación Europea de Deportes de Combate (EACS),,, y la vida es maravillosa.

F. Javier Hernández.

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