Maestros cancerígenos

Tras el boom de la serie “kung-fu” ¿quién no soñó con practicar artes marciales? Aquella serie, junto a la figura de Bruce Lee, marcó a numerosas generaciones de practicantes de artes marciales. Algunos fueron más allá, y el shifu Carlos Álvarez fue uno de ellos.

maestros cancerígenos

Shifu Carlos Álvarez

Tras el boom de la serie “kung-fu” ¿quién no soñó con practicar artes marciales? Aquella serie, junto a la figura de Bruce Lee, marcó a numerosas generaciones de practicantes de artes marciales. Algunos fueron más allá, y el shifu Carlos Álvarez fue uno de ellos: aprendió kung-fu, se convirtió en campeón mundial, viajó a Shaolín, vivió en el templo, y salió convertido en “monje guerrero”, o como él mismo dice en un “láico discípulo de monjes”. De cualquier modo, se ha ganado el respeto de la comunidad marcial con hechos, no con palabras. Participando con su escuela en numerosos torneos de kung-fu tradicional y deportivo (wu-shu), y en torneos open de artes marciales. Sin prejuicio de su respeto a la tradición y al entrenamiento tradicional. A defendido a capa y espada el nombre de Shaolin frente a impostores, oportunistas y estafadores… Y se ha convertido en toda una referencia de Shaolin en occidente. Aunque en la columna de este mes, lo que el shifu dice, afecta a toda la comunidad marcial en general. Léanla atentamente, porque la verdad, es que no tiene desperdicio.

Cuando nos referimos en Artes Marciales a un Maestro, automáticamente viene a nuestra mente alguien importante con un gran legado a sus espaldas, claro está es la imagen que tenemos los que ya somos parte de un Arte Marcial.

Pero para aquellas personas ajenas a las Artes Marciales que desean iniciarse en ellas, la imagen de un Maestro es equivoca… Se pueden imaginar un viejo abuelo chino con respuestas filosóficas o con súper poderes…

Los Maestros en Artes Marciales son parte de un legado en algunos casos milenario.

Este legado fue otorgado a este Maestro por otro Maestro superior a él, el cual lo nombró discípulo en su momento, dándole a él la responsabilidad de seguir la enseñanza de manera fiel a su arte marcial, honrando a sus antecesores y Maestro actual.

Por ello un “Maestro sin Maestro” no es Maestro, no sería un buen guía para los futuros aspirantes a las Artes Marciales.

Hay Maestros que han ganado su título de manera correcta, nombrados por sus propios Maestros como su sucesor y discípulo.

También hay Maestros que nunca alcanzaron “la maestría” y dejaron de seguir a su Maestro, pero aun así “se hacen llamar” Maestros. Inventan un nuevo estilo o simplemente deforman el arte marcial que dicen enseñar.

Estos auto nombrados Maestros hoy en día abundan en mundo marcial, y son como un cáncer… Lo único que buscan es reconocimiento, interés económico, fama…

O simplemente sentirse mejor que aquel que fue su Maestro, todo esto para alimentar su ego de tal manera, que finalmente se llegan a creer en sus propias mentiras.

El problema es que los nuevos practicantes en Artes Marciales que dan con este tipo de Maestros no encontrarán un correcto guía…

Encuentran a una persona llena de frustraciones, que ahora se hace llamar Maestro, he intenta enseñar a su manera o de la manera que él cree que es la correcta. Con lo cual llena de mentiras la mente del nuevo artista marcial, aprovechándose de su poco conocimiento en ellas.

Esto pasa en todas las Artes Marciales “tradicionales”: Karate, Kungfu, Hapkido, etc.

Estos Maestros cancerígenos para la tradición usan grandes mentiras con las cuales se aprovechan de sus nuevos alumnos ajenos a el mundo real de las Artes Marciales.

Mentiras…

“-… mi estilo es mejor que el suyo”, o “-… soy mejor que él.”

Aquí es cuando los Maestros hablan mal de otros Maestros o de aquel que un día fue su Maestro.

“-… soy Campeón Nacional, Internacional y Mundial.”

Los verdaderos campeonatos están registrados, cuando eres Campeón del Mundo por una Organización Internacional de Artes Marciales existe tu registro de Campeón.

“- Soy autodidacta…”, “-Heredé libros sagrados…”, “- Nací con este don…”

Ningún Maestro aprende por sí mismo Artes Marciales. No se aprende por vídeos ni mucho menos por libros, y nadie nace sabiendo Karate o Kungfu…

“- Mi título me lo dieron mis alumnos, la federación… Asociación… O el Gran Maestro Ti Mo Chen…”

Los títulos de maestría en el legado de las Artes Marciales los dan los Maestros a sus discípulos. Porque que tus alumnos te llamen Sensei o Shifu, no te convierte eso en Maestro. Se inventan nombres de Maestros chinos o japonés los cuales no existen… ¡Pertenecer a una federación o asociación tampoco te da ese título! Porque, depende a qué Federacion pertenezcas hoy en día… pagas y “te hacen” Maestro…

Estos “Maestros” son cancerígenos para las Artes Marciales y para los nuevos practicantes. Por ello es importante identificarlos.

Ahora bien, ¿Cómo identificamos un verdadero Maestro?

Un verdadero Maestro es aquel que habla de sus Maestros con orgullo, aquel que respeta a otros Maestros sin importar el arte marcial o las diferencias.

Es aquel que habla con humildad y con la verdad por delante. Yque todo ello sea demostrable y esté dispuesto a enseñarte ese camino sin miedos.

Es aquel que cuando te enseña una técnica, la aplica él primero de manera perfecta, por qué él es tu mayor ejemplo.

Es aquel que siempre te enseña que el respeto se gana con respeto, y que la disciplina es la base de las Artes Marciales. Y que te animará a seguir en tus momentos de frustración.

Nunca te dirá que es el mejor, aunque tú lo veas como el mejor.

Un verdadero Maestro es un líder, un ejemplo a seguir. Pero como cualquier ser humano tiene sus defectos y virtudes.

Siempre te guiará en las cinco direcciones correctas para que en un fututo, tú también llegues a ser un Gran Maestro:

  1. Humildad
  2. Disciplina
  3. Dedicación
  4. Respeto
  5. Perseverancia

Siempre es fácil identificar un correcto Maestro. Lo difícil es identificar a un falso Maestro.

Un “Maestro sin Maestro” no es Maestro, tampoco es un guía.

Un discípulo sin Maestro no es discípulo, y nunca conocerá el camino.

Maestro es aquel que te guía, y discípulo aquel que sigue el camino.

Shi Yan Yà (Shifu Carlos Álvarez)
Shaolin-temple.es

 

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