Sopa de pollo

Sopa de pollo

Un día una alumna quiso saber si me gustaba el tatuaje que se había hecho. Le pregunté si ella conocía el significado y rápidamente me contestó: «¡Amor!».

Quedé pensativo. Aquel tatuaje efectivamente significaba «amor», pero el amor de concubina o el amor de las mujeres de los prostíbulos.

Estaba realmente lejos de ser el amor que ella quería exhibir. El significado quedaba en su corazón y no en la realidad del tatuaje. ¿Debía decírselo?

Como irrefutable experto en japonés, me atrevo a contaros cómo se analiza un kanji (sinograma japonés) e ilustro el desglose de los trazos para que apreciéis el magnífico resultado del significado del kanji completo:

La anécdota del tatuaje es una excusa para deciros lo cansado que estoy de tanta propaganda. Y me quedo en la expresión «propaganda» para no ser muy agresivo antes de explicaros un poco por qué me siento así.

A veces creo que quien hace la propaganda no sabe realmente qué está vendiendo. Espero que solo sea «a veces» y no siempre.

Y como no se trata de ventas de puerta a puerta (mis respetos a esa técnica comercial), sino de vender un supuesto «Arte», aún me cansa más. Y no solo me cansa, sino que me irrita ver cómo vendemos las Artes Marciales. Aunque la irritación se calma pronto, lamentablemente, si no fuera así escribiría más sobre estos temas.

Cuando llevamos años dedicados a las Artes Marciales, hay cuestiones que no debemos pasar por alto, como es el caso del uso de los términos confusos.

Ya sé, ya sé. Siempre habrá discusiones sobre las denominaciones técnicas entre los más expertos. Y eso parece bueno porque ayuda a investigar y a estudiar sobre lo que cada cual practica (¡que la pobre mediocridad ampare a quien no estudie su propia esencia marcial!). No me refiero a las denominaciones de las técnicas.

¿Puedo hacer un ruego?

¿Por qué no acordamos que cada cual hable en el idioma que le corresponde?

¿No es hora de dejar el mercadeo de las palabras bonitas en idiomas extraños y usar el que tenemos de verdad?

Me explico con alguna referencia sencilla: si practico un arte marcial chino, ¿por qué usar palabras coreanas…? O si mi arte marcial es coreano, ¿por qué usar palabras chinas…? Parece de sentido común, pero no es tan común en las propagandas, los títulos, diplomas, anuncios…

Por eso estoy irritado. Por el mercantilismo basado en los idiomas que desconocemos la gran mayoría (y muchas veces incluso el que diseña la propaganda).

No porque suene mejor en chino, coreano, japonés…, tengo que desvirtuar las palabras auténticas de mi arte marcial.

¿Empezamos mirando juntos algunas expresiones?

Que yo sepa, quien practica Taekwondo usa «dobok», el que hace Judo, «judogi», el que hace Kárate, «karategi», el que hace Sambo, «kurka», etc.; podríamos revisar un largo listado de los usos en las denominaciones de la vestimenta.

¿Por qué generalizamos con eso de «dogi» si en el idioma de nuestro arte marcial –chino, coreano, turco, israelí…– esa palabra no existe? El colmo ya es usar un término tan desatinado como «kimono»… Ya puestos, ¿no vende más hablar de «yukata», «jinbei», «keikogi» o «junihitoe»? Gracioso y ridículo usar esas palabras que nada tienen que ver con las Artes Marciales japonesas, ¿verdad? Pero hay que reconocerlo, para el ignorante son resultonas en las propagandas, aunque en realidad llegan a ser irrespetuosas.

¿Cómo se llama el cinturón en el arte marcial que practicáis? ¿Lo llamáis «obi» practiquéis lo que practiquéis? Imaginad una escena que puede ser graciosa: un practicante de Kung-Fu con su «obi» 5º dan bordado en coreano, ¿no sería una «fantasmada»?

Mientras se trate de prendas de vestir, el asunto puede quedar en una referencia cuanto menos graciosa, que no aceptable. Aunque resulta menos chistosa si hay errores en los bordados.

Si mencionamos los grados, me llama la atención el uso generalizado de kyu o dan. Incluso resulta más divertido escuchar eso de gokyu (5º grado) o sandan (3º nivel de cinturón negro). No sé muy bien cuáles son los usos en otras artes marciales no japonesas, me podéis ilustrar en el tema, pero seguro que tienen una denominación concreta. Si no es así, siempre se puede usar «grado» o «nivel» y no nos complicamos la vida con palabras de otros idiomas.

A estas alturas de vuestra brillante carrera en las Artes Marciales, velando para que sea tan larga como la vida, no preguntaré cómo se lee la grafía con la que simbolizáis vuestra escuela o estilo. Tampoco preguntaré el significado de dicha grafía. Algún día lo preguntará un alumno y todos debemos estar preparados. O no.

¡Qué curioso es hablar de Artes Marciales y denominarlas con una mezcla de términos!

¿De qué hablo?

Hablo de la paella japonesa, la paella rusa o la paella canadiense… Por el hecho de ser arroz, ¿es paella? Tampoco cuatro patas significan siempre «burro». Y si de verdad es paella, ¡siempre ha sido un plato español y no chino ni armenio ni coreano! ¡Digo yo!

¿No sabéis a qué me refiero? Entonces, ¿qué me contáis del Tai Chi coreano o del Tai Chi japonés? Me vienen a la mente dos palabras: «Taeguk» (para el coreano) o «Taikiokuken» (para el japonés: 太極拳). Al menos estos dos países, haciendo una copia supuestamente mejorada (sin desmerecer el resultado), le han puesto un nombre específico. No sé si existe una palabra para el Tai Chi español. ¿La hay? o mejor lo dejamos solo como Tai Chi. ¿Cómo acordamos que lo llamaremos?

¿Queréis más ejemplos? Escuché hace unos días algo así como «el arte de la katana coreana». Y escarbando por la red –que uno no lo sabe todo–, me entero de que el uso de la espada coreana se llama «Hankumdo» (한검도) o «Kumdo» (El arte del manejo del sable coreano). Además, la espada coreana no es una katana, sino un arma más recta y sin guarda –¡No he dicho «tsuba», aunque lo he pensado!–. Al menos coincide con la katana en que solo tiene un filo. Así que eso de la «katana coreana», que me chirriaba en los oídos, ciertamente no parece muy adecuado.

Supongo –aunque no estoy seguro de en qué foros es así– que la propaganda de «katana coreana» vende más que «jian coreano» o «dao coreano» (ya sabéis que el jian y el dao son espadas chinas). Lo siento, no sé cómo se llama la espada coreana, pero sí estoy seguro de que «katana» no es el término adecuado. Si alguno tiene la tentación de hablar del «arte de la katana china» o del «arte de la katana bielorrusa», creo que debería pensárselo antes y desarrollar buenos argumentos para defender el acierto de la denominación.

He puesto esas expresiones en tipografía coreana y japonesa a propósito. ¿Quién no ha tenido unos sinogramas en un lienzo más o menos mono colgado en un lugar de privilegio sin saber realmente lo que ponía? Ese bonito cartel que ha recibido tal vez durante años nuestro solemne saludo y el de los alumnos al comienzo y final del entrenamiento. ¿Qué pone en el cartel?

Puede que ponga eso de «sopa de pollo», pero da igual, mientras nadie lo entienda, podremos decir que pone «ni floru teng», que traducido sería «esencia de la sabiduría celestial». El problema será cuando llegue alguien que de verdad lo entienda, seremos los expertos más ridículos de la faz de la tierra.

Cuando no tengo la seguridad de lo que significa mi tatuaje en Kanji (sinograma japonés), en Han-geul (letra coreana), en Hanzi (sinograma chino)…, prefiero tatuarme una rosa y quedo tan contento. Eso de tener «sopa de pollo» tatuado en mi cuádriceps no me parece buena idea.

Antes que un cartel cuyo significado no tenemos claro, digo yo que un paisaje de aspecto sereno bien enmarcado tal vez sea una mejor idea. Es solo un comentario más, no una propuesta. Pero allá cada cual con su «sopa de pollo» colgada en su gimnasio (que no siempre es dojo) o tatuada en su cuádriceps.

Por cierto, disculpad mi broma, los sinogramas japoneses del dibujo solamente significan «kanji» y todas las explicaciones que os he dado antes sobre trazos, significados y teorías son pura invención y absolutamente falsas.

No ha colado la explicación, ¿verdad? Aunque era muy poco creíble, reconoceréis que todo sonaba muy bonito y misteriosamente japonés.

Y hay otra curiosidad más: ¡quizá yo no tenga ni idea de japonés!

Pero hay más aspectos que a veces no tenemos en cuenta. Y me refiero a la romanización (escribir con nuestras letras los pictogramas o letras de otros idiomas). Cuando vivía en China, esto había que tenerlo muy en cuenta para estar todos de acuerdo sobre lo que hablábamos y no perjudicar a los pacientes que atendíamos. Los sistemas de romanización del chino son muy diversos (guanhua zim, Wade-Giles, zhuyin fuhao, guanhua zimu, hanyu pinyin…, por mencionar algunos). Igual ocurre en los idiomas que no usan letras latinas (japonés, coreano, ruso, árabe, tagalo, griego, hebreo…) Unas veces ponemos expresiones en forma latina de un modo y, otras, esas mismas expresiones se representan de otro modo, dependiendo del sistema de romanización. Yo procuro tenerlo en cuenta casi siempre para unificar lo que escribo… ¿Lo habíais pensado?

Os pongo algunos ejemplos ilustrativos de romanización diferente del idioma chino (en sistema pinyin y Wade-Giles) para que apreciéis las diferencias: Amoy (Xiamen), Tientsin (Tianjin), Soochow (Suzhou), Szechwan (Sichuan), Kiangsi (Jiangxi), Mao Tse-tung (Mao Zedong) o Teng Hsiao-p’ing (Deng Xiaoping). No es lo mismo, ¿verdad?

Me vais a decir que si finalmente nos entendemos sea cual sea el sistema de romanización, da lo mismo cómo romanicemos. Me parece que un maestro de artes marciales, con su exquisito cultivo del Arte que practica y enseña, debe tener una forma seria de trabajo tomando unos criterios para las terminologías. ¿Os da igual maegueri que mae geri? o ¿suki que tsuki? A mí, no.

No me disgustan los sistemas que hablan de patada frontal (en el más puro castellano). Todo lo contrario: ¡bravo! Nuestro idioma tiene recursos para expresar muchas cosas sin entrar en conflictos (y no me estoy refiriendo a los famosos anglicismos).

Y por último, solo un brochazo sobre el tema de traducciones… ¿Os habéis fijado, por ejemplo, en la cantidad de libros diferentes editados con el título de El Libro de los Cinco Anillos (en japonés romanizado «Go-rin no sho»)? Distinta encuadernación y, sobre todo, traductor diferente. Y precisamente en ese detalle está la auténtica diferencia. Seleccionar bien la traducción cuando no se puede leer la obra en su idioma original es fundamental. Pero ya hablaremos de traducciones despacio.

Gracias por llegar hasta aquí, estéis de acuerdo o no. Ya me encuentro mejor que cuando empecé a escribir, y agradezco vuestra ayuda leyendo mis quejas.

Y ahora, a modo de «cambio de tema», y como de letras se trata, algo de poesía árabe. Sí, ¡me atrevo a poner algo en árabe! La belleza está escondida, por nuestro desconocimiento del idioma árabe. Como en tantos idiomas, esa belleza aflora cuando un buen traductor nos ayuda. Y si no, leed y decidme qué os parece. Disfrutad de estos versos:

جاءت معذبتي
جاءت معذبتي في غيهب الغسق
كأنها كوكب الذري في الأفق
فقلت نورتني يا خير زائرة
أما خشيت من الحراس في الطرق
فجاوبتني و دمع العين يسبقها
من يركب البحر لا يخشى من الغرق
Ha venido mi tormento
Ha venido mi tormento en lo más oscuro de la noche,
como si fuera una estrella naranja en el horizonte.
Y le dije: tú me has iluminado, mi gran huésped,
pero… ¿no has temido a los guardianes de los caminos?
Y ella me respondió con lágrimas en sus ojos,
quien cabalga por el mar, no tiene miedo de hundirse.
Ibn Al-Jatib

¿Os habéis fijado en que mi falsa explicación del kanji inspiró al poeta?

Hasta pronto.

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