Los 5 elementos en las Artes Marciales (1×5)

Los 5 elementos en las Artes Marciales (1×5)

los 5 elementos

La teoría de los “Cinco Elementos” (Wu Hsing, con trascripción fonética figurada, y wuxing, en la moderna trascripción china pinyin) está incluida dentro de los postulados cosmológicos del taoísmo chino, que dice que todo lo existente está compuesto por cinco elementos primordiales que se combinan para formar todo lo vivo y todo lo inerte, esto es, producen todas las manifestaciones físicas de la naturaleza, y, para la filosofía tradicional china, es una forma de clasificar los fenómenos naturales y sus interrelaciones, explicando mejor con ello como funciona el mundo.

Para el taoísmo, los conceptos del Yin y el Yang, los opuestos complementarios, expresan una dualidad energética como los dos polos de un imán que deben ser equilibrados y que no pueden existir el uno sin el otro; por ejemplo: del no-ser surgirá su complementario: el ser, del vacío lo lleno, de la quietud el movimiento, etcétera, y viceversa, en un “surgimiento mutuo” (Hsiang Sheng), como el día que surge tras la noche y la noche al acabar el día. En la tabla adjunta muestro otro tipo de relaciones Yin/Yang, entre la infinidad existente.

La teoría de los “Cinco Elementos” (Wu Hsing, con trascripción fonética figurada, y wuxing, en la moderna trascripción china pinyin) está incluida dentro de los postulados cosmológicos del taoísmo chino, que dice que todo lo existente está compuesto por cinco elementos primordiales que se combinan para formar todo lo vivo y todo lo inerte, esto es, producen todas las manifestaciones físicas de la naturaleza, y, para la filosofía tradicional china, es una forma de clasificar los fenómenos naturales y sus interrelaciones, explicando mejor con ello como funciona el mundo.

Para el taoísmo, los conceptos del Yin y el Yang, los opuestos complementarios, expresan una dualidad energética como los dos polos de un imán que deben ser equilibrados y que no pueden existir el uno sin el otro; por ejemplo: del no-ser surgirá su complementario: el ser, del vacío lo lleno, de la quietud el movimiento, etcétera, y viceversa, en un “surgimiento mutuo” (Hsiang Sheng), como el día que surge tras la noche y la noche al acabar el día. En la tabla adjunta muestro otro tipo de relaciones Yin/Yang, entre la infinidad existente.

YIN YANG

Es la Energía de la tierra, de la madre, de lo femenino Es la Energía del cielo, del padre, de lo masculino
Dispersa la Energía y produce un movimiento envolvente Contrae la Energía con un movimiento penetrante
Es receptivo y de fuerza centrífuga Es creativo y de fuerza centrípeta.

Mientras que los Wu Hsing representan las distintas Cinco Fases o aspectos en las que se manifiesta el Chi (Qi, en pinyin), esto es, la Energía vital que se encuentra en la naturaleza, en constante y dinámica interacción, como explicaré más adelante.
Estas dos teorías: la de los Wu Hsing y la dualidad Yin/Yang, evolucionaron independientemente en China durante siglos, aunque finalmente se fusionaron al comprender los teóricos chinos que encajaban en una teoría mucho mayor que finalmente sentaría las bases de taoísmo. Comprendieron que la teoría de los complementarios Yin y Yang, junto con su armonía (el Tai Chi), demostraba que todo lo existente no estaba sólo compuesto de blancos y negros, sino que en realidad estaba combinado en distintos tonos de grises, que podían ser explicados exactamente como fases de la energía, por lo que encajaba perfectamente con la teoría Wu Hsing. Por ejemplo, ya que hablo de tonos de color, hoy sabemos que los colores son simples percepciones que se generan en nuestro cerebro, al interpretar las señales nerviosas que le envían los fotorreceptores en la retina del ojo, que a su vez interpretan y distinguen distintas longitudes de onda (o vibraciones) que captan de la parte visible del espectro electromagnético que es la luz. Esto, los teóricos chinos ya lo intuían, que todo lo existente se compone de manifestaciones de distintos aspectos de la Energía, y que plasmaron en los ya nombrados Wu Hsing.

En realidad Wu Hsing es una forma abreviada de: ”Wu chung chih chi liu hsing” (“Wu zhong zhi ji liu xing”, en pinyin), que se traduce como: “Los cinco tipos de Chi que son dominantes en diferentes momentos”. Por ello, una interpretación más exacta de “Wu Hsing” sería la de “las Cinco Fases o Momentos” de la transformación de la Energía, que incluye todas las manifestaciones de la materia y la energía, y las relaciones y asociaciones existentes entre ellos, extendiéndose su ámbito de aplicación a todas las ramas del conocimiento, y aplicándose a campos tan dispares como la música, la medicina china tradicional, la estrategia militar, la agricultura, la geomancia (nombrada por los chinos como Feng Shui), la astrología, la música, las artes marciales, etcétera, siendo la piedra angular de dichas prácticas, y una forma de explicar las fases por las que pasa una situación o los cinco fundamentos o divisiones de los que está compuesto un grupo que actúa energéticamente como un bloque que debe estar equilibrado.

Por ejemplo, aplicando la Teoría de los Wu Hsing en medicina tradicional china, cuando las relaciones entre las cinco manifestaciones de la energía son normales , son fisiológicas, mientras que si hay un desequilibrio del Chi, que se manifiesta como un exceso o un defecto de uno o más de las citadas manifestaciones, la relación es patológica, esto es, para que el cuerpo esté sano debe estar equilibrado el bloque de los órganos: hígado, corazón, bazo y páncreas, pulmones y riñones, y el de las vísceras: vesícula biliar, intestino delgado, estómago, intestino grueso y vejiga urinaria, entre otros bloques. En otras palabras, si un órgano vital toma o deja energía a los órganos vecinos, el órgano en cuestión se hiperactiva o se debilita, con lo que los demás órganos tenderán a compensarlo, y si el desequilibrio persiste aparece la enfermedad. El reestablecimiento de la salud se logra potenciando el elemento/órgano escaso o reduciendo su actividad (según el caso) mediante uno de los tratamientos tradicionales chinos, esto es, usando la acupuntura, la moxibustión, las prácticas internas de Chi-Kung (Qigong, en pinyin), etcétera.

No debemos quedarnos sólo con la asociación física de los elementos, sino que deberíamos pensar en los Wu-Hsing como factores, principios, fundamentos, partes, etapas, procesos, sustancias, nociones, bases, etcétera, siendo todas ellas partes dinámicas y en constante transformación. Como todo esto llega a ser en principio muy complicado, debemos encontrar un punto de referencia sencilla de entender que nos ayude a comprender las distintas interactuaciones de los Wu-Hsing, por ello recurrimos a los cinco elementos simbólicos de los que está compuesta la naturaleza y hablaremos de forma general de los “Cinco Elementos”, que nos permite hacer una lectura más o menos clara y precisa de los sucesos que se desarrollan o pueden suceder en la realidad material, conceptual y energética que nos rodea.

Los “Cinco Elementos” a los que me refiero son, concretamente, los siguientes: el Fuego, la Tierra, la Madera, el Metal y el Agua, cada uno de ellos representando un movimiento o una transformación distinta del Chi, además del elemento material, siendo parte de una extensa descripción que nos permite catalogar los objetos, espacios, sentimientos, partes de una teoría o movimiento, etcétera, sopesando que tipo de energías les afectan. Al clasificar todo lo existente por bloques “elementales”, aquello que se relaciona con cierto bloque es incluido en él, por ejemplo: el este se clasifica como Madera, pues el Sol sale por el este, que es similar a la característica de ascenso y crecimiento floreciente de la madera; o, al ponerse el Sol por el oeste, lo clasificamos como Metal, pues es similar a la acción descendente del Metal, pues al ser más pesado que la Tierra se hunde en ella, y por eso se debe desenterrar para hacer uso de él.

Por ello:

  • La Madera (que en su forma yin es flexible y manejable, y su forma yang, tan duro y recio como el roble) se relaciona con la primavera, la penumbra del amanecer, la mañana, la energía en expansión, ascendente y en crecimiento, con el movimiento hacia afuera, el despertar de las cosas, la libertad, la infancia, etcétera. Pero también con la suavidad, el refinamiento, la versatibilidad, la gentileza…
  • El Fuego se relaciona con el verano, la luminosidad, la energía en ascensión, el mediodía, el calor, la exuberancia, la belleza,
    los diferentes tonos del color rojo, el corazón, con ciertas emociones como el stress o la impaciencia, a las formas triangulares, la expresión más clara del Yang (el punto máximo de la fuerza) listo para ir transformándose lentamente en Yin, etcétera En su aspecto Yang (beneficioso) aporta luz, calor, bienestar…, por lo que se relaciona con la felicidad, la pasión, el honor, la imparcialidad, las fiestas, la sociabilidad… Mientras que en su aspecto Yin (negativo) puede entrar en erupción, explotar y destruir con una gran violencia, por lo que se relaciona con la agresión y la guerra.
  • La Tierra se relaciona con la fase tardía del verano, la tarde, la energía en fase primaria de descenso, el movimiento circular, la nutrición y la alimentación, los bienes materiales, la riqueza, lo que sostiene, lo que detiene, etcétera. Y también se relaciona con la receptividad, lo que cuida, cobija, protege y sostiene todo; de ella emanan las cosas vivas y a ella regresan en la muerte (“polvo al polvo”)… Simboliza también la sabiduría, la imparcialidad y el instinto.
  • El Metal se relaciona con el otoño, la claridad que precede al ocaso, el anochecer, el movimiento hacia adentro, el cielo claro, lo limpio, lo que corta, lo que puede ser el fin de las cosas, pero que precede a un nuevo principio, etcétera. Además se relaciona con la fortaleza, la solidez y la rigidez, la rectitud y la justicia, la organización y el liderazgo, la madurez, la comunicación, el respeto y la objetividad.
  • El Agua (en forma de lluvia suave o de tormenta) se relaciona con el invierno, la noche, la energía en descenso, lo que cae, lo frío, la expresión más clara del Yin (el punto máximo de la debilidad) lista para ir convirtiéndose paulatinamente en Yang, etcétera.

Pero también con la clama, la quietud, la meditación, la reflexión… promoviendo el desarrollo interior, la espiritualidad, el sueño, el descanso…

Como ya he dejado entrever, la Teoría de los Wu-Hsing no atribuye propiedades a los cinco elementos de forma aislada, sino que implica la integración de cinco factores en un bloque que los incorpora, completa y armoniza para conseguir que esa manifestación del Chi en particular sea la correcta y que todo vaya bien; para ello las cinco partes que lo integran deben interrelacionarse adecuadamente.

Dicha teoría nos indica los beneficios que podemos conseguir al equilibrar los distintos factores que componen un bloque energético, y los perjuicios que se producen cuando estos factores pierden su equilibrio, ya que cada factor tiene el poder de neutralizar, e incluso destruir, a los demás.

Por ello, los teóricos chinos que sentaron las bases de esta teoría pensaron que si lograban dominar cada una de estas manifestaciones del Chi, aunque sólo fuera de forma conceptual, lograrían controlar la naturaleza y todo lo que en ella existe.
La Teoría de los Cinco Elementos como constituyentes básicos de la materia aparece de forma muy básica a principios de la dinastía Chou (Zhou, en pinyin, entre 1050 a.JC. y 256 a.JC.), en la que en una antología de escritos chinos mucho más antiguos, llamada: “Shu Ching” (“Shujing”, en pinyin), se hacia referencia a cinco manifestaciones de la naturaleza fácilmente perceptibles y comprensibles: el Agua, el Fuego, la Madera, el Metal y la Tierra.

Posteriormente, esta teoría fue pulida y recodificada por el emperador Tsou Yen (Zou Yan, en pinyin) del siglo III a.JC, el cual ya colocaba al elemento Tierra en la parte superior de la jerarquía, haciendo las primeras correspondencias de los elementos con las direcciones y las estaciones. La teoría de los Wu-Hsing quedó clasificada desde ese momento en China por los siguientes elementos, situados en el siguiente orden: la Madera (Mu), que puede ser doblada y enderezada, el Fuego (Huo), que flamea hacia arriba, la Tierra (Tu), que permite la siembra, el crecimiento y la cosecha, el Metal (Chin –Jin, en pinyin-), que puede ser moldeado y endurecerse, y el Agua (Shuei –Shui, en pinyin-), que desciende y humidifica.
Como puede verse, estos teóricos chinos no incluyeron el aire, como si hicieron los griegos (no hay que olvidar que los elementos presocráticos son: el Fuego, la Tierra, el Agua y el Aire) pero es porque chinos y griegos se referían a distintas teorías al lanzar sus postulados.

Mientras que los chinos nos hablan de los Cinco Elementos como manifestaciones de las Cinco Fases del Chi, los griegos se referían a los Cuatro Estados de la Materia cuando hablan de los Cuatro Elementos, que para los griegos eran: Sólido (Tierra), Líquido (Agua), Gas (Aire) y Plasma (Fuego).

Para los chinos el aire no era una manifestación del Chi, lo concebían como el vacío (Wu-Chi) en donde se encontraban sus manifestaciones.

Como ya he indicado, la teoría china sugiere la necesidad de que los Cinco Elementos estén en un mutuo equilibrio, pues, por ejemplo: el fuego puede servir para dar calor o cocinar pero en exceso puede ser un gran destructor; o el agua, que es imposible la vida sin ella, pero si existe un desequilibrio puede dar lugar a catástrofes, en exceso con inundaciones y en defecto con la sequía, ambas cosas funestas pues pueden producir enfermedades y hambre.

Por ello, a los chinos siempre les ha interesado intentar equilibrar estas fuerzas, y, para ello, se dedicaron a estudiar los Wu Hsing, para equilibrarlos adecuadamente, extendiendo su aplicación sobre todas las ramas del conocimiento; de esta forma hablamos de: los cinco puntos cardinales, las cinco estaciones, los cinco sabores, los cinco colores, los cinco sonidos, los cinco cereales, etcétera; cualquier evento físico, teórico y cultural de las tradiciones chinas están supeditadas al conocimiento de los Wu-Hsing; muchas de estas manifestaciones las expondré más adelante, más claramente, en distintas tablas monográficas.

En dichas tablas, para una mayor comprensión, al indicar cada Fase del Chi, lo haré con su relación con los Cinco Elementos, pues esto, como ya indico, es algo que vemos, palpamos y comprendemos mejor.

Fruto de este intento de equilibrar las distintas manifestaciones de la Energía nacieron varios ciclos de interactuación de los elementos, que nos permite saber como se regulan las distintas fases de la Energía en la naturaleza, como expondré en la siguiente entrega.

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