Sensei José A. Marín, Alma de Samurai

José A. Marín es un enamorado de las artes marciales, posée en en Toledo uno de los Dojo más grandes y mejor cuidados que jamás he visto... el Bugenki Dojo.

marín

Alma de Samurai

Conocí al Sensei Marín, hace más de 20 años. Por aquel entonces, era un chaval agresivo y violento. No sabía Artes Marciales, pero os aseguro que en la calle no tenía rival. Fueras a donde fueras en la provincia de Toledo, todo el mundo sabía quién era Marín, y todos le respetaban y temían. Pero tras esa mirada desafiante, se escondían muchos complejos, y una vida difícil. Le conocí a través de un amigo común, y cuando supo que daba clases de Artes Marciales, enseguida se interesó. Le convencí para que viniera a probar una clase… y desde entonces, no ha dejado de entrenar.

La verdad es que, nunca fue el más rápido, ni el más hábil, le costaba aprender, y además, al no ser muy alto, se “sentía” limitado. Le vi entrenar 3 veces más que al resto de sus compañeros, para poder igualar su nivel… y nunca conseguirlo. Ví como ahorraba para pagarse sus mensualidades, pues sus padres nunca le pagaron el gimnasio (ni el kimono, ni las protecciones, licencias, etc… ).

Le ví vomitar (literalmente) antes de pelear, debido al pánico que tenía a actuar frente a gente, y también entre asalto y asalto… ¡y seguir peleando! Ví como perdió un dedo… y ví como la pasión pudo más que la razón, y como aunque sus compañeros ganaban torneos y él perdía… seguía. Hasta que finalmente fue él, quien comenzó a ganar torneos. Se convirtió en Cinturón Negro… y llegó a ganarme a mí mismo en un Campeonato del Mundo…

Ví cómo construía su propio camino paso a paso. Como el alumno se convertía en Maestro. Su boda, sus hijos, su escuela, sus caídas, y cómo se levantó de todas y cada una de ellas…

Hoy sin duda, José A. Marín se ha convertido en un Maestro por derecho propio. El alumno que supera al Maestro. Y me siento muy orgulloso de haberlo vivido en primera persona. El que lo conozca, sabrá que merece el honor de haber sido portada en Dragonz Magazine. El que no le conozca, seguro que tras leer esta interesante entrevista, tendrá ganas de conocerlo.

Y el que me conozca a mí, sabrá que soy muy exquisito, y que jamás pondría en la portada de Dragonz Magazine a alguien que no lo mereciera.

Sin lugar a dudas Sensei José A. Marín, es un ejemplo de superación, con una trayectoria intachable, forjada a base de sudor, sacrificio y fuerza de voluntad. Un auténtico ejemplo a seguir, un auténtico guerrero de la vida… con Alma de Samurai.

Mi nombre es José Antonio Marín, y llevo practicando Artes Marciales más de 20 años. Empecé tarde, tengo 43 años y circunstancias de la vida me llevaron a abrir mi propia escuela y convertirme en Maestro ¡Tengo bastantes alumnos afortunadamente!

Mis comienzos fueron duros, tenía que trabajar, aportar todo el dinero a casa, y costearme los entrenamientos con lo poco que podía ahorrar. He tenido infinidad de trabajos a lo largo de mi vida, y por circunstancias de la vida que ni yo mismo me puedo creer, he conseguido convertirme en Maestro de Artes Marciales.

Siempre me gustó mucho el cine de Artes Marciales, y quería imitar a aquellos héroes de acción con los que crecí, y por eso cuando tuve oportunidad, comencé a entrenar. Mis principales Maestros fueron Nacho Serapio, hoy día director de Dragonz Magazine, y a través de él accedí al Sensei Juan Hombre, con el que continué mi formación cuando por circunstancias laborales Nacho tuvo que dejar de dar clases.

A lo largo de todos estos años, he completado mi formación con numerosos Maestros como Liliana Farias, Sebastián Deibe, Steve Terada, José A. Guiral, Manolo Ortíz, y un largo etcétera.

Ya siendo Maestro, y habiendo ganado la Copa del Mundo en Portugal en 2003 con katana, hace unos años estuve trabajando unos 8 meses para el Maestro José M. Mosquera, del cual recibí clases privadas de espada tradicional durante ese tiempo. Fueron prácticamente diarias y aprendí muchos detalles que me ayudaron a perfeccionar mi estilo.

DM: Diferentes Maestros y diferentes estilos… cuéntanos un poco de tu trayectoria en ese sentido.

JM: Yo comencé con Nacho practicando Shinobijutsu, que era como llamaba Sensei Juan Hombre a su estilo de Ninjutsu, para no entrar en discursiones con las otras diferentes ramas de Ninjutsu que había por aquel entonces (Bujinkan y Genbukan principalmente). En 2008, tras su viaje a Japón a ver a Shungichiro Yunoki, decidió modificar su programa de entrenamiento, para separar la formación púramente “Ninja”, del resto de disciplinas que enseñaba (combate deportivo, defensa personal policial y militar, kenpo, etc…).

Sensei J. Hombre comenzó a enseñar por un lado “Japan Ninjutsu” siguiendo las directrices de Japón, su estilo de Sheng Chi Pai Kenpo, al cual “rebautizó” como Taishindó Kenpo, para aquellos que les gustaba su forma de entrenar, pero no la “temática” Ninja, y por otro lado bien diferenciado las enseñanzas para Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Nosotros continuamos con el programa “antiguo” de entrenamiento sin separarlo. Aunque también se le cambió el nombre, y es lo que conocemos hoy día como Kakuto Bugei, que es lo que enseño yo en mi escuela.

Desde siempre he sentido predilección por la Katana, es mi arma preferida. He ganado muchísimos campeonatos con ella, llegando a ser incluso Campeón Mundial. De tanto verme con la espada, mi hijo se interesó por ella, y poco a poco todos en la escuela comenzaron a interesarse también. Ello me llevó a abrir un grupo de entrenamiento exclusivamente de Katana, y al ir enseñándoles lo mejor de todo lo que yo sabía, poco a poco y casi sin darme cuenta llegué a formar mi propia escuela de espada, a la cual bauticé como Shiki Ryu o “la escuela de las 4 estaciones”, porque entrenamos mucho al aire libre, haga sol, llueva o nieve…

Aunque la escuela ha crecido muchísimo, y he sacado un libro sobre el sistema, y estoy dando cursos y seminarios, para nosotros es tan sólo un complemento para el Kakuto Bugei, se entrena de manera muy tradicional kenjutsu e iaido.

DM: ¿Dónde está tu escuela?

JM: Actualmente mi escuela está en Yuncos, un pueblo de la provincia de Toledo a tan sólo 30 minutos de Madrid. Tengo mi propio Dojo (escuela) y la verdad es que estoy muy contento.

DM: Bien, tienes un Dojo tradicional, pero has sido Campeón Mundial de Kata “Creativa” con la Katana… ¿Cómo se explica eso?

JM: La modalidad en la que yo he competido siempre con Katana, que es en la que llevo a competir a mis alumnos, es en la de Katas o “Formas”, ya sea tradicional o de forma creativa: tú realizas una coreografía de lucha donde haces una exhibición de tus habilidades y conocimientos. Eso es lo que te puntúan los jueces, no es que vayas cortándole la cabeza a nadie con la Katana (risas).

Además el entrenamiento tradicional lo complementamos con tendencias modernas como el Sport Chambara (combate con espadas de gomaespuma) y las Formas Creativas Musicales, que se llevan mucho en Estados Unidos y de las cuales también fuimos nosotros un poco los pioneros en España.

DM: ¿Sólo competís en Katas o también hacéis combate?

JM: El sistema de Kakuto Bugei se basa principalmente en la Defensa Personal, por lo que el combate es muy importante, y por supuesto lo practicamos en las competiciones. Tanto la Defensa Personal como el combate deportivo. Peleamos en Semi Contact, Light Contact y Combat Jiujutsu que engloba también lucha en suelo. Por lo que trabajamos diferentes intensidades y distancias de combate. Y en Defensa Personal, intentamos hacer técnicas rápidas, contundentes y efectivas para resolver cualquier situación real que te pueda pasar en la calle.

DM: Nos han contado que antes de comenzar a practicar Artes Marciales eras bastante agresivo y problemático, y curiosamente ahora te dedicas a “enderezar” a chicos con estas características ¿Cómo cambiaron tu vida las Artes Marciales?

JM: La verdad es que si. Yo vivía en un pueblo, y en aquella época o te hacías respetar o te pisaban. Yo tenía muchas inseguridades, y la manera que tuve de defenderme, fue atacando. Me metí en muchísimas peleas en las que hoy día ni se me ocurriría. Cuando aprendes Artes Marciales, te das cuenta de lo fácil que es hacer daño a la gente, y a través de superar tus propios miedos mediante la práctica y otras actividades como enfrentarte a desconocidos en torneos poco a poco vas superando tus miedos y adquiriendo más seguridad en tí mismo.

Llegó un momento, en que dejé de pelear porque ya no era necesario. Realmente contra quien peleaba, era contra mi mismo.

Cambió mi vida en muchos aspectos, me dieron mucha confianza en mí mismo para lograr muchos objetivos. No sólo durante el entrenamiento, sino en cualquier cosa, como en los trabajos y proyectos que me han ido saliendo durante toda mi vida. Fue un cambio para bien.

DM: ¿Qué crees que forma el carácter de un Maestro? Nos has contado que no ha sido fácil para ti, te lo tenías que pagar tú todo, dejar de estudiar para trabajar, compaginar trabajo con entrenamiento, dar todo lo que ganabas en casa, e incluso cuando abriste tu Dojo, compaginarlo con otros trabajos para poder mantenerlo a flote. Háblanos un poco de todo aquello.

JM: … y así fueron mis comienzos. Fue un mundo totalmente nuevo para mí. Me gustó mucho. Sobre todo la amistad que había entre mis compañeros. Era como una familia aparte, donde todos estaban unidos, y a mi eso me llenaba. No era igual que los amigos “de la calle”, que te duraban 4 días. Con los compañeros de entrenamiento se creaba un vínculo, una amistad, que perdura… yo creo que para siempre.

Con el tiempo me casé, formé mi familia, seguí entrenando, tuve mis niños, y seguí entrenando y trabajando. Tuve trabajos muy duros. En algunos me tenía que ir fuera durante semanas, con lo que no podía entrenar “como es debido” con los compañeros. Siempre estaba deseando volver para poder entrenar. Otros trabajos que tuve con diferentes turnos de noche, de tarde, que siempre me los estaban cambiando y no podías adaptarte a una rutina. Pero aún así en cuanto tenía un hueco me iba a entrenar, aunque fuera por la mañana y hubiera estado trabajando de noche. Me levantaba, entrenaba, dormía un rato y luego me iba a trabajar de nuevo por la noche. Era un poco de eso, de cabezón que soy, y de que me gustaban mucho las Artes Marciales.

DM: Un detalle muy característico de tí, es que te falta un dedo… Nacho vivió aquella historia contigo, y no nos ha querido contar qué te pasó realmente. Hemos oído varias historias diferentes. Lo que sí sabemos es que lo pasaste muy mal a nivel personal ¿Nos puedes hablar de ello?

JM: La verdad es que fue una historia muy dura para mi. Cuando sucedió aquello pensé que las Artes Marciales se habían acabado para siempre. No podía golpear porque lo tenía muy sensible, no podía agarrar correctamente, no podía manejar las armas, en fin… terrible. Además del factor psicológico, me sentía un “tullido”, era relativamente joven, y esas cosas a nivel de confianza en uno mismo… pues te puedes imaginar.

Pero bueno, poco a poco seguí entrenando, fui trabajando, seguí haciendo cosas, y la verdad es que no me ha estorbado para nada.

Sí que es verdad que cada vez que pasa alguna cosa, alguno se golpea una mano o cosas así les digo “-Ten cuidado, que así perdí yo el dedo”… y siempre cuento alguna historia diferente. Casi nadie sabe que sucedió en realidad… y lo dejaremos así, porque ya se está convirtiendo en leyenda (risas).

DM: ¿Cuántas horas entrenabas al día antiguamente y en la actualidad? ¿Variaba tu entrenamiento cuando había algún torneo o acontecimiento cerca?

JM: Sí que es verdad que antiguamente entrenábamos mucho más que ahora. Con el tema de dar las clases no me dedico a mí mismo el tiempo suficiente, o lo que a mí me gustaría. Antiguamente entrenaba una media de 4 horas al día, 2 por la mañana y otras 2 por la tarde. Cuando tenía turno de noche, por la mañana entrenaba sin haber dormido, y luego por la tarde antes de irme al trabajo.

Ahí sí que se veía mucho avance. Entrenar 4 horas diariamente no es lo mismo que entrenar 2 días a la semana 1 hora cada día.

Mi entrenamiento diario actual consiste en levantarme a correr todos los días a las 7 de la mañana, hacer mis abdominales y mis cosas, etc… entreno para mi. Y luego por la mañana, que es cuando más tiempo libre tengo, practico mis katas y el resto de cosas cuando me tengo que preparar.

Luego ya por las tardes te puedes imaginar, con las clases de los niños es imposible entrenar. Aunque con los mayores sí que puedo hacer algo, ya hago combate con ellos, etc… Lo que sí que es verdad es que me paso todo el día en el tatami, y eso te ayuda también de un modo indirecto a perfeccionar tus movimientos.

DM: Nos has contado que practicas Kakuto Bugei y luego enseñas tu propio estilo de espada ¿Qué diferencia tu estilo del resto para tener que haber fundado una escuela diferente?

JM: A mí es que me gusta trabajar el sistema tradicional, pero a la vez innovar y hacer otras cosas. Me gusta ser marcial, pero también artista. En el manejo de la espada está todo inventado, no vas a hacer cosas nuevas. Lo que sí que es verdad, es que me gusta trabajar la eficiencia y la plasticidad, esto es realizar una técnica con la espada que pueda llegar a ser lo más “real” posible, pero también que quede bonito… ya que nunca llegaremos a comprobar la eficacia, por lo menos trabajar la técnica hasta la excelencia, y que cuando realicemos una exhibición o kata, se vea un trabajo y una disciplina detrás de cada movimiento.

Y la verdad es que lo estamos consiguiendo. No entrenamos para competir, entrenamos para nosotros, pero de cualquier modo, todos los chavales que están probando sus katas en competición están obteniendo muy buenos resultados.

DM: Uno de los acontecimientos que más te han dado a conocer en estos últimos años, es la organización de “La Batalla de Toledo”. Háblanos un poco acerca de qué es, cómo surgió la idea, etc…

JM:La Batalla de Toledo” es un Open de Artes Marciales donde juntamos a todos los estilos, e invitamos a todo el que quiera competir y probarse, sea del arte marcial que sea.

Estamos siguiendo el patrón de los Open americanos donde se hacen diferentes categorías de todo lo que puede llevar un Campeonato: formas tradicionales con y sin armas, también formas creativas con y sin armas, y con y sin música, formas por equipos, exhibiciones, defensa personal y combate en diferentes modalidades, al punto, continuado, cuerpo a cuerpo, con armas (acolchadas), por equipos, etc…

En esta última edición, que se celebrará el próximo 24-25 de febrero,  hemos metido hasta 160 categorías, repartidas por modalidades, edad, cinturón, peso y sexo. Hacemos un espectáculo final donde compiten entre sí los mejores de cada categoría… se dan premios en metálico… Cinturones de Campeón homologados por WKL… es un evento a otro nivel.

La idea surgió hace unos 6 años, cuando varios Maestros nos juntamos para realizar un Open benéfico en un pueblo de Toledo. En aquella primera ocasión, las inscripciones fueron 1 juguete, 1 kilo de comida y 1€, si mal no recuerdo…

Tiempo atrás ya habíamos realizado algunos campeonatos en Illescas, y cómo la gente quedó muy contenta, al año siguiente arrancamos con “La Batalla de Toledo” en Yuncos, el pueblo donde tengo yo mi escuela, ya de un modo bastante más serio, para dar una salida profesional a los artistas marciales que destaquen, con trofeos artesanales, siguiendo la normativa internacional que marcan las organizaciones grandes, para que pudieran venir competidores de fuera también al evento, con nuestra propia página web, etc…

Y a partir de ahí continuamos cada año en un pueblo diferente de la provincia, para que los competidores puedan ir conociendo poco a poco lo maravilloso que es Toledo.

La idea era realizar un evento privado, libre de federaciones y asociaciones, donde cualquiera pudiera participar, dejando la política y los estilos de lado. Donde los chavales se lo pasen bien, disfruten y se lleven sus trofeos.

Los trofeos que hacemos en “La Batalla” son completamente artesanales, los hacemos nosotros con una idea inspirada en las Artes Marciales, y hacemos trofeos completamente diferentes. Lo cual llama la atención, porque no es el típico trofeo o la típica medalla.

DM: ¿Cuál es tu filosofía de vida?

JM: Vivimos una época un poco complicada. Estamos pasando unas malas rachas. La gente está sin dinero, sin trabajo… la cosa está bastante mal para casi todo el mundo.

Cuando yo estaba aprendiendo, y por diferentes circunstancias no tenía el suficiente dinero para pagar las clases, mi Maestro me dejó entrenar… y eso es una cosa que yo he adquirido de él. Hay veces que me viene algún chaval que lo está pasando mal, y yo trato de ayudar aquí a todo el mundo, así que he ayudado a esas personas. Son cosas que te hacen sentir bien. Lo hicieron conmigo, y me gusta corresponder del mismo modo.

En mi Dojo, trato de que la gente esté feliz y contenta, y que se motiven para entrenar. Trato de que la gente se ilusione, de darles una ilusión, si no tienes un objetivo… si yo a través de las Artes Marciales consigo que se ilusionen, darles un objetivo y que entrenen, para mi es una satisfacción.

Cuando un alumno tiene miedos, como por ejemplo a hacer acrobacias, o a actuar en público, y lo superan a través de un torneo, y encima ganan… para mi es más satisfactorio que si ganara yo mismo. Y esto es aplicable al terreno personal.La unión que tengo ahora mismo con todos los alumnos, los papás, etc… y entre ellos, que cuando salen por ahí se juntan todos, para mi es una satisfacción, el haber creado una familia, a través del entrenamiento.

DM: ¿Cuál ha sido tu “Batalla” más difícil?

JM: Pues no lo se… ¡He superado tantas cosas! Puff… Posiblemente mi batalla personal más importante fue “desarrollarme a mí mismo” por así decirlo. Tener que hablar en público, tener que actuar, guiar a la gente… por ejemplo, a mi me encantaba el cine, y a través de las Artes Marciales tuve la oportunidad de participar en rodajes, en cortos, series, películas, etc… me da mucha vergüenza hacer ciertas cosas, como hablar en público. Todo eso era una batalla personal que tenía, y que poco a poco fui superando.

Cuando “te conviertes” en Maestro, por así decirlo, y tienes tantas personas a tu cargo, te conviertes en una especie de “guía” o “gurú” para ellos, y cuando hablas tienes que medir muy bien lo que dices e inculcarles confianza y ganas de hacer las cosas, y que sigan adelante.

Cuando comencé a dar clases y tomé el relevo de Nacho, no tenía confianza en mí mismo. Mis primeros alumnos, eran sus ex-alumnos, mis compañeros de entrenamiento, y claro, no me veían como su líder, como su Maestro, sino como su compañero. Yo nunca fui el que mejores aptitudes físicas tuvo, los había mucho mejores, aunque era el más perseverante, el que no faltaba nunca. Me gustaba que vinieran a ayudarme a dar las clases, pero de algún modo, inconscientemente, no me respetaban como Maestro.

Por aquel entonces Nacho y yo salíamos a correr todos los días a las 7:00 am, y hablábamos de todo, tanto a nivel marcial como personal.

Me pasó todos los manuales de entrenamiento que había escrito, libros, vídeos, armas, protecciones, etc… para que yo pudiera desarrollar mis clases. Pero no quería venir a los entrenamientos, por aquel entonces no terminaba de entenderlo, pero lo cierto es que si él hubiera estado allí, yo no hubiera podido desarrollarme como Maestro. Él ya había pasado por ello, y sabía que tenía que ganarme el “respeto” de mis alumnos.

Me decía que tenía que forjarme “mi propio camino”. Como dice Paulo Coelho mi “leyenda personal”.

Para mi esa fue una batalla personal de las más duras, desarrollarme a mí mismo como líder, como Maestro y como persona.

DM: Y efectivamente llegó el momento que te convertiste en Maestro ¿Cómo sucede eso? ¿Te dan un título? ¿Pasas un examen?

JM: No hablo de titulaciones, me refiero a algo más profundo. Yo empecé con 4 chavales, que no teníamos ni gimnasio, estábamos entrenando en un bosque. Salíamos a correr, golpeábamos los árboles, y allí mismo hacíamos las técnicas, los katas, las caídas y lo que hiciera falta. Poco a poco fui consiguiendo cosas, como por ejemplo que el ayuntamiento me dejara una salita para entrenar, cuando se quedó pequeña, nos dejaron entrenar en un pabellón, que también se quedó pequeño. Empecé a dar clases en varios pueblos a la vez (Ugena, Yuncos y Yeles), y poco a poco el nivel fue subiendo, los alumnos fueron siendo cada vez mejores, y comenzamos a destacar en todos los eventos en los que participabamos.

Algo debía estar haciendo bien. Yo nunca me he llamado Maestro a mi mismo. Fueron los demás, Maestros que llevaban muchísimos años más que yo en las Artes Marciales, los que comenzaron a llamarme así, y también mis propios alumnos… fue entonces cuando empecé a tomar conciencia de que me estaba convirtiendo en Maestro… ¡tampoco hace tanto! (risas).

Hace un par de años conseguí abrir mi propio Dojo y dejé de dar clases en el resto de sitios. También se me quedó pequeño, y desde hace unos meses hemos abierto otro mucho más grande. Hemos hecho una obra grandísima para poder tener unas mejores instalaciones y que todo el mundo esté contento ¡Aún así continuamos entrenando y haciendo los exámenes de grado en el bosque! Ese tipo de entrenamiento a lo “J. Hombre”, creo que es parte de la “esencia” y lo que marca la diferencia.

Respondiendo a tu pregunta, cuando mis alumnos empezaron a confiar tanto en mi, que sus consultas ya no solo se referían a lo marcial, sino también que pedían mi guía en lo personal, fue cuando tomé conciencia de que había pasado de ser un “instructor de Artes Marciales”, a un guía para todos esos chavales… independientemente de ello, soy consciente de lo mucho que me queda por aprender, y del mucho camino que me queda por recorrer.

DM: ¿Tienes miedo a algo o a alguien?

JM: Ahora mismo el miedo que más puedo tener, como todo aquel emprendedor que arranca con un negocio, es no tener para hacer frente a todos mis gastos a fin de mes. Pero soy optimista y siempre pienso en positivo, porque si piensas que las cosas van a ir mal, y piensas en negativo, se convierte en una carga innecesaria que no te lleva a ninguna parte, y te hundes en tus propios pensamientos. Es el mayor miedo que puedo tener.

Hay gente que tiene miedo a que se le vayan los alumnos. Evidentemente que se vayan no te gusta, pero yo sigo las enseñanzas tal como las recibí, y hay gente que se va y gente que se queda, los que se quedan es porque encuentran lo que buscan en lo que enseño, y los que se van, es porque no es lo que buscaban… hay miles de Maestros y de sistemas, y seguro que hay alguno en el que se sienten más identificados.

Yo aún sigo compitiendo, y antes de actuar siempre tengo ese “miedo escénico”, ese cosquilleo en el estómago. Eso es algo que no desaparece nunca, y si desaparece… no creo que sea buena señal. Sólo desaparece, cuando empiezas a actuar.

DM: ¿Consideras que estás en el mejor momento de tu carrera, que ya ha pasado o que está por llegar?

JM: No lo se… yo creo que me quedan muchas cosas que hacer. He conseguido muchas cosas, de cómo empecé a cómo estoy… pero creo que me quedan por conseguir muchas cosas más. No es este el final, ni mucho menos. Todavía me siento muy joven para hacer muchas cosas. No se si agrandando la escuela, en torneos o en cine… pero pienso hacer muchas cosas.

DM: Nombra a 3 personas que te hayan inspirado para ser hoy quien eres: Un Maestro, un ídolo y un Rival que te haya obligado a esforzarte para llegar a ser hoy día quien eres.

JM: Evidentemente un Maestro es Nacho, que no es porque dirija la revista y tenga que hacerle “la pelota” (risas). Sino porque él me dió mucha confianza en mí, cuando muchas otras no lo hicieron. Yo le veía como cada día se levantaba para mejorar, para entrenar, y ese esfuerzo que él hacía a mi también me llenó y me inspiró. Yo pensaba, si él se esfuerza tanto por conseguir sus metas, ya no solamente en las Artes Marciales, sino en todo, porque hemos pasado muchísimos años de amistad, y he visto como se ha hundido, como se ha vuelto a levantar, como se ha caído de nuevo, como ha vuelto a recuperar las cosas, para mí ha sido siempre una inspiración como persona.

Una de las cosas que me motivó a empezar en las Artes Marciales fueron las películas de Steven Seagal, aquél hombre que salía y hacía volar a la gente a su alrededor. Ya se que ahora está el hombre muy mayor y le doblan en casi todo lo que hace, pero la verdad es que aquellas primeras películas fueron para mi una inspiración para hacer Artes Marciales. Yo veía que con un movimiento de manos la gente salía volando para todos los sitios y lo veía como cosa de magia, y yo quería hacer aquello.

Rivales… pues, rivales he tenido muchos. La gente que no creía en mí o que no confiaba, o que me han criticado a mis espaldas, falsos amigos. No sólo han hecho que no me vaya para atrás, sino que me han motivado a ir más adelante todavía. Sus malas influencias hacia mí han hecho que yo vaya más allá, que supere mis miedos y los grandes obstáculos que me han podido salir.

Siempre hay quien te va a criticar, y siempre vas a tener rivales o “enemigos”, por el simple hecho de hacer cosas. Mi filosofía es intentar “no odiar” ni desearles ningún mal, sino simplemente seguir adelante. Las cosas se demuestran con hechos, no con palabras.

DM: ¿Eres feliz?

JM: Jajaja… pues la verdad es que estoy en una época bastante buena de mi vida. Feliz, se podría decir casi que sí, aunque hay momentos que pasamos malos, donde los problemas no nos dejan estar tan tranquilos como deberíamos.

Pero sí que es verdad que es uno de los mejores momentos, a lo mejor, de mi vida, porque estoy haciendo una cosa que realmente me gusta.

¿Qué podríamos estar más felices? Claro que sí, siempre se puede estar mejor de lo que estamos, nunca vamos a conseguir la felicidad absoluta. Pero reitero, es uno de los mejores momentos de mi vida.

DM: ¿Próximos objetivos?

JM: Que mis alumnos sigan creciendo tanto en lo marcial como en lo personal. Que la escuela crezca y que se lleguen a dar clases no sólamente en esta escuela, sino en muchos más sitios.

Que mis alumnos se conviertan en cinturones negros, en Maestros, que sigan la trayectoria que hemos seguido nosotros. Que el día de mañana deje un legado, que puedan seguir mi hijo y mi hija si quieren, u otros alumnos avanzados que se lo hayan ganado.

Seguir trabajando por y para las Artes Marciales.

DM: Bueno Sensei Marín, pues ya hemos terminado, si tienes que agradecer algo a alguien este es tu momento.

JM: Quiero dar las gracias a todos los que año tras año hacen que “La Batalla de Toledo” sea posible. En primer lugar a todos los voluntarios de mi escuela que están ahí apoyándome en todo, alumnos y papás. A mi mujer Vanessa, que siempre está ahí al pie del cañón, ayudándome en todo. A los Maestros que vienen con sus alumnos a participar, porque sin ellos el torneo no sería posible… y a los patrocinadores, que sin su ayuda tampoco sería posible sacar adelante este evento.

DM: Muchas gracias a tí por tu tiempo, te deseamos el mayor éxito del mundo.

JM: Muchas gracias también a vosotros, por vuestro apoyo.

 

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