kyokushin

Tras las huellas de Oyama…

Alejandro Navarro ha sido uno de los primeros competidores no japoneses en ganar el campeonato del Mundo de peso pesado, el que ha logrado ganar en más ocasiones el Campeonato de Europa: 11 veces. Y el primer europeo en ganar el Open de Japón. Estos son algunos de los hitos de este karateka, que después de tantos años sigue entrenando con la misma ilusión y que actualmente está en tierras canarias preparándose y compartiendo vivencias y esfuerzo con sus antiguos compañeros y con los más jóvenes, que lo siguen con admiración.

Alejandro Navarro se ha convertido en una de las mayores atracciones para los espectadores que siguen en todo el mundo las durísimas competiciones de Karate Kyokushinkai.

Su espectacularidad compitiendo, su imagen y su trato cercano le han dado un sello de autenticidad que la gente sabe premiar, hasta las páginas de Dragonz Magazine, os traemos las palabras de este campeón.”

“Estudiar el arte marcial es como escalar una montaña; se sigue adelante sin descansar. El descanso no está permitido porque produce recesos a antiguos estados de satisfacción.

Perseverando todos los días mejora las técnicas, pero descansar, así sea por un día, ocasiona un estancamiento. Esto debe ser evitado.”

DM: Alejandro, muchas gracias por concederme está entrevista. Fuera del tatami, ¿Qué te ha aportado el Kyokushin a tu vida?

AN: Hola y gracias a ustedes por darnos este espacio en la revista.

Bueno, Kyokushin, es un estilo de vida, he tenido la suerte de tropezarme con el y no he dejado de recibir cosas positivas desde el primer momento, desde unos valores, principios y esa fuerza de voluntad tan característica de las artes marciales y en particular de esta rama de Karate.

DM: Gracias al Kyokushin has podido viajar a diferentes países, ¿cuál de esos viajes recuerdas con más cariño? ¿y por qué?

AN: Cada viaje ha tenido sus momentos, quizás los viajes a Japón por la trascendencia en si misma de estar allí y competir donde nació Kyokushin, y a la vez es un lugar con tanta historia dentro de las artes marciales.

DM: Alejandro, ¿En qué país crees que gozas de un mayor reconocimiento por tu trayectoria deportiva?

AN: Sin lugar a dudas Polonia, competí en varios campeonatos nacionales polacos y desde entonces es el sitio donde más me siguen.

DM: ¿Qué recuerdas del tiempo que viviste en Costa Rica?

AN: Pues siendo sincero, echo de menos esa tierra hermana, me trataron como nunca imaginé y allí tengo a una familia de apasionados por el Kárate, desde el Branch Chief Erik Goldberg, el Senpai Mario Hernandez y los grandes amigos que tengo, espero hacerles una visita muy pronto.

DM: Hace muy poco has pasado unos meses en las frías tierras rusas de Siberia, ¿qué fue lo que más de sorprendió de tu estancia allí?

AN: Se confirmaron mis sospechas, están hechos de otra pasta, hay una diferencia abismal entre su forma de entender la vida y la nuestra, rinden culto a los deportes de contacto y se esfuerzan para ser los mejores, desde niños, los cuales entrenan prácticamente como lo hacen los adultos, algo impensable en la acomodada Europa del oeste, pero claro, ese sistema les funciona a ellos y no es exportable a nosotros.En resumen, si haces combate con un niño de ocho o diez años, este va a ir a buscar el ippon, así que hay que andarse con cuidado.

DM: Las navidades las pasaste en Siberia ¿verdad?

AN: Sí, pero allí no entrené, estuvimos de relax a -30º.

Los meses de marzo a mayo los pase en Khabarovsk, en el “lejano oriente” como ellos le llaman, apenas a hora y media de Tokio y a unas ocho en avión de Moscú.

Allí me entreno Roman Semchenko, tiene un muy buen equipo de competición y estuve compartiendo con ellos horas de entrenos y anécdotas.

DM: Japón, imagino que para ti, viajar allí siempre será emocionante, ¿con qué anécdota de quedarías?

AN: Cuando estuve de Uchi Deshi en el 2004, compartí muy buenos momentos con varios competidores y fue algo inolvidable.

Desde entonces es toda una experiencia volver a verlos y recordar aquellos fantásticos y duros días, dicen que las grandes amistades se forjan aún más en los momentos de tempestad.

DM: Viajemos hasta el año 2004 a Japón, allí en la ciudad de Tokio concretamente, participas en el prestigioso evento K-1, “K-1 vs Karate Kyokushin”, ¿qué recuerdas de aquel combate contra Taichi Furuta?

AN: Fue una experiencia bastante excitante a la vez que emocionante.

DM: Ahora estás en tu tierra, en tus islas, ¿cómo pasas un día normal de tu vida aquí?

AN: Llevaba tiempo dándole vueltas al asunto de volver a mi tierra, estaba añorado, después de diez años fuera, volver al Dojo del Shihan Antonio Roca. Está siendo todo un reencuentro y un cúmulo de emociones bastante gratificantes, aquellos niños que recordaba, ya han crecido y son unos competidores adultos bastante peligrosos que me exigen dar el máximo en cada entreno, al igual que el resto de compañeros.

La parte menos buena es que me está costando encontrar un trabajo que me permita compaginarlo con la parte de la competición, pero en eso estamos, en la lucha.

DM: En la historia del Karate Kyokushinkai, ¿cuál es el luchador que más admiras?

AN: Un clásico de clásicos, Andy Hug.

No solo por lo bueno que es, las veces que cayó, las mismas se levantó y más fuerte aún, eso es lo complicado, renacer nuevamente.

DM: En la actualidad, ¿cuáles son tus adversarios más peligrosos?

AN: A estas alturas y con la experiencia acumulada, uno mismo es su peor adversario, capaz de lo mejor y lo peor, a veces en apenas unos segundos se diferencia lo uno de lo otro. Después están los competidores como segunda prueba de fuego.

DM: ¿Cambia mucho tu vida tras proclamarte Campeón del Mundo?

AN: En el aspecto de reconocimiento por parte de los practicantes y en el mundo del Kárate, allí donde vamos sí, se traduce en respeto y admiración, sobre todo después de la final del 2009 que nos arrebataron, pero cuatro años después conseguimos quitarnos esa espina.

DM: Cuando se acerca una competición importante ¿cuál es el enfoque mental que le das? ¿intentas pensar en ese momento de saltar al tatami o prefieres no estar muy pendiente de esa cita?

AN: Tengo mi protocolo de escuchar música y echarme a andar por el pabellón desde que llego hasta justo antes que empieza el primer combate, y así con cada ronda, me da paz y a la vez fuerza mental para afrontar el reto.

DM: ¿Es difícil llegar a una competición y que todos los focos apunten hacia ti?

AN: La verdad que sí, cuando pasábamos desapercibidos todo era más fácil.

Hay momentos en los que estás concentrado, metido de lleno en la competición, vienen y te piden una foto, no tengo problema alguno, pero hay momentos para todo, y el principal obstáculo añadido es que luego aparecen de todos lados para autógrafos y más fotos y en más de una ocasión, me he tenido que ir corriendo al tatami porque ya me llamaban, y sin haber calentado lo suficiente.

Creo que deberían entender que cuando un competidor está aislado, concentrado en su competición, no es lógico que lo vayas a interrumpir.
Pero bueno, es la parte mala de esta era, donde es más importante captar el momento que vivirlo.

DM: ¿Qué queda del Alejandro Navarro que comenzó a entrenar Kyokushin al de ahora que viaja por todo el mundo compitiendo y dando seminarios?

AN: Supongo que soy el mismo, pero con la experiencia añadida de los años y lo vivido. Viajar te da muchos conocimientos, aparte te das cuenta de lo pequeño que eres en este mundo.

DM: ¿Deseas añadir algo más?

AN: Agradacer al Sensei Ángel Romero, al Shihan Daniel Lorente y al responsable de todo, Shihan Antonio Roca, también mencionar el resto de Iko Spain por el apoyo que me dan y siento por parte de ellos, somos un equipo.

¡¡¡AHUSHIAAA!!!

DM: OSU!!!

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