Prepararte para competir ¡en 3 meses!

Cuando mi Maestro comenzó a aprender en los años ‘70, no había gimnasios ni escuelas de artes marciales cerca, por lo que tuvo que comenzar su entrenamiento de manera autodidacta.

Gracias a la llegada de los Torneos Open tuvo la oportunidad de poner a prueba todo aquello que había estado entrenando y desarrollando en la playa con sus hermanos a partir de un pequeño librito en blanco y negro de… ¡3 centávos!”.

Afortunadamente hoy en la mayoría de los casos siempre vamos a tener un gimnasio cerca con algún arte marcial que practicar, y sino… ¡para eso tenemos la Comunidad Dragonz!

De cualquier modo, esa sensación de no saber si lo que estamos haciendo “funciona o no funciona” es algo que todos los practicantes hemos vivido en alguna ocasión. Y esa es una de las razones, por las que yo siempre recomiendo participar en alguna competición a todos mis estudiantes.

Los trofeos y las medallas… ¡no importan! lo importante es que superemos a nuestro peor “enemigo”, y este, sin lugar a dudas somos nosotros mismos. Superar el miedo escénico (en el caso de las Katas), o superar el miedo a enfrentarnos a un adversario que quiere golpearnos, es algo que se puede “practicar” en una competición.
Además, verás otras artes y artistas marciales en acción, con lo cual aprenderás mucho, y posiblemente hasta te harás amigo de alguno de ellos (créeme, mis mayores rivales de la infancia hoy día son grandes amigos con los que he compartido vivencias muy valiosas).

A nadie le gusta exponerse públicamente y “hacerlo mal”, por lo que ya tan solo por el echo de ir a participar en una competición, te obligarás a realizar un “entrenamiento extra”. Este plus de motivación y entrenamiento sin lugar a dudas elevará todo tu nivel marcial en general.

Y es por todo ello, por lo que soy partidario de la práctica de la competición, no como objetivo, sino como medio de perfeccionamiento personal. O como diría Musashi… es parte del “Camino del Guerrero”.

Ya en la época de los Samurai, estos viajaban de pueblo en pueblo para probar sus habilidades frente a otros adversarios y… ¿Quién no ha visto aquellas películas de KungFu basadas en las rivalidades entre escuelas?

Bien, ahora que te “he vendido” los beneficios de participar en una competición, es hora de ver como nos vamos a planificar. He de decir, que en mi escuela no entrenábamos para las competiciones hasta una semana o dos antes del evento, y nunca nos fue mal. Pero lo cierto es que hasta que no comencé a realizar “entrenamientos especializados” no fue que mi nivel comenzó a subir y yo comencé a ganar en los eventos habitualmente.

Tal como entrenes en el DOJO, así te saldrá en la competición.

Esta es una máxima, aplicable a todas las Artes Marciales y Deportes de Contacto, sea cual sea la que practiques. Es más, en el entrenamiento deberás entrenar con más dureza e intensidad que en la propia competición.

No me entiendas mal, no quiero decir que entrenes a “pleno contacto”, pues puedes lesionarte y no llegar a la competición. Pero debes estar preparado para aguantar el doble o el triple de lo que deberás afrontar en el evento, porque allí los nervios y el estrés propio del campeonato te harán disminuir tus cualidades como no estés preparado para ello.

Por lo que si vas a competir en Formas (kata, pumse, taolu, etc…), debes estar preparado para poder realizar una forma que dure el doble.

Por ejemplo, si tu “Kata” dura 1,30 minutos, debes estar preparado para realizarlo como mínimo 2 o 3 veces. Hay competiciones en las que debes pasar eliminatorias y tendrás que repetir tu trabajo varias veces, y también cabe la posibilidad de que empates, y tengas que repetirlo otra vez más para desempatar.

Si por el contrario vas a pelear, sea en la modalidad que sea, tienes que estar preparado para aguantar asaltos más largos de los que harás.

Por ejemplo, si en tu modalidad se pelea a 2 minutos, tendrás que acostumbrarte a pelear 3 minutos cómodamente para que no te falte oxígeno durante la competición. Y si son asaltos de 3 minutos, como mínimo hazlos de 4 en los entrenamientos, aunque yo te recomendaría de 5 minutos.

Otra cosa muy importante es la cantidad de asaltos por combate que tengas que disputar. Cuando vas a pelear a una velada, ya sabes que harás una sola pelea, y sabrás la cantidad y duración de cada asalto. Es más, incluso es posible que conozcas el nombre de tu rival, con lo que podrás “googlearlo” y buscar antiguas peleas suyas, para ver su estilo de combate, si es:

  • Diestro o zurdo
  • De puños o de piernas
  • Alto o fuerte
  • Rápido o lento (ligero o pesado)
  • Encajador o esquivo
  • ¿Golpes más usados?

Con todos estos datos, ya podrás hacerte una idea de como pelea tu rival y podrás trazar un “game plan” o “estrategia de juego” para el combate en base a las habilidades de tu rival.

Otra cosa muy distinta es si vas a participar en un Torneo en el que no sabes cuantos rivales tendrás ni quienes serán (este es el tipo de eventos más habituales en los que he participado). Aunque si que conoceremos la duración y cantidad de asaltos de los combates.

Normalmente cuando lleves varios campeonatos en la misma organización, verás que casi siempre te tocan los mismos rivales por graduación y peso, con lo que podrás comenzar a preparar tus pequeños “game plan” para cada rival.

De cualquier modo, en este tipo de situaciones lo mejor que puedes hacer es ver cuales son tus mejores movimientos (no más de 4 ó 5… conozco el caso de un tipo que ganó un campeonato del mundo solo con 2 movimientos: Mawashi Geri y Gyaku Tsuki) y pulirlos para hacerlos “extremadamente eficaces”. Es decir, estar preparado para dispararlos en casi cualquier situación.

A nivel de estrategia, puedes practicar el dejar algún hueco a modo de “trampa” para que tu adversario ataque ahí, y en ese ataque deje al descubierto el objetivo al que tu quieres golpear con tu técnica “extremadamente eficaz”, por supuesto antes de que él te impacte.

Un ejemplo de esto, podría ser dejar descubierto nuestro lado derecho de la cara para que nos lancen un Jab. Al lanzar el jab dejará abiertas las costillas, momento en el cual lanzaremos una poderosa patada circular mientras esquivamos.

Este tipo de tácticas, deben ser entrenadas hasta la saciedad: una sola contra-técnica para una sola técnica.

No debes practicar diferentes contra-técnicas contra un mismo ataque (por ejemplo el Jab del que hablábamos hace un momento), porque de este modo no “automatizarás” la respuesta, que es de lo que se trata.

Recursos sencillos que puedas hacer hasta en las situaciones más estresantes, como puede ser un combate en el que están lanzándote golpes.

Otra cosa que a mi me ha dado muy buenos resultados, es el entrenamiento en “condiciones adversas” y en “escenarios no favorables”.

Un ejemplo de ello es el entrenamiento en la naturaleza, en diferentes terrenos, cuesta arriba, con suelo inestable, con tobilleras, muñequeras o chalecos lastrados, etc…

Entrenar en la naturaleza, para mi tiene “algo especial”, una magia que hace que el entrenamiento sea diferente, lo recomiendo tanto para la competición de Katas como para combate.

Otro ejemplo de condiciones adversas, es cuando en tu gimnasio todos tus compañeros se ponen en fila para pelear uno detrás de otro contra tí y tu no descansas. Con los dos primeros podrás, pero… ¡ya verás cuando llegues a tu rival 4 ó 5!

Posiblemente, esa sensación de cansancio y pesadez, se parezca algo a lo que sentirás durante tus primeros combates.

Lo más importante es que no te rindas y no tires la toalla si ves que pierdes en tus primeros enfrentamientos ¡nadie nace sabiendo!

Imagina la cantidad de intentos que habrá realizado un arquero para conseguir dar en la diana. No puedes rendirte por no acertar con “tu primera flecha”.

En nuestra próxima entrega, comenzaremos a planificar nuestra primera incursión en el mundo de la competición… ¡Sayonara baby!

 

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