La saga IP MAN

La saga IP MAN

En el 2008 se estrenaba Ip Man, biopic sobre el famoso maestro de Wing Chun, Yip Man. Llevaban varios años diversos productores preparando diferentes proyectos sobre el personaje real, y tras idas y venidas de guiones, productores, directores y actores, finalmente fue Donnie Yen quien encarnó al Sifu, con Wilson Yip como director.

Evidentemente, no era la primera vez que veíamos al personaje en el cine o incluso en la televisión, pero sí fue la primera que le tuvo como protagonista que alcanzase el reconocimiento internacional, además de continuar cimentando el estrellato de un Yen en plena forma, física y actoralmente. Tras ella surgieron un par de pelis más, además de tres secuelas.

La tercera de ellas, es decir, la cuarta parte de Ip Man, debería estrenarse en diciembre de este año, por lo que es buen momento de repasar la saga principal y, si el espacio lo permite, mencionaré otras películas donde aparece el personaje. En caso de no poder incluirlo, no te preocupes, que las repasaremos en un posible próximo artículo aquí en Dragonz Magazine, ¿dónde si no?

PRIMEROS INTENTOS HASTA IP MAN

Lo primero es comenzar hablando de la gestación del proyecto, o, mejor dicho, remontarnos a los primeros proyectos que intentaron ofrecernos una biografía del mayor maestro de Wing Chun después de su creadora, Ng Mui. Todo comenzó en 1998, con el productor y director Jeffrey Lau y el coreógrafo, director y actor Corey Yuen, desarrollando la idea para Paragon Films, pero la compañía quebró, siendo sus últimas películas The Blade, Red Zone y The Day that Doesn´t Exist, las tres de 1995 y tuvo que cerrar, por lo que el proyecto se canceló. En algunas fuentes se habla de que llevaba treinta años circulando un proyecto sobre la vida de Yip Man, sin lograr nunca ponerse en marcha. Parece ser que el cierre de Paragon nos dejó sin ver a mismísimo Stephen Chow (Shaolin Soccer, Kung Fusión) son verle interpretar a Bruce Lee un día antes de comenzar el rodaje, siendo el propio Yen el que se iba a encargar del Sifu, aunque este rumor, personalmente lo cogería con pinzas por el tema de la edad, ya que Chow es un año mayor que Yen. Pero sigamos avanzando en el tiempo.

El productor Raymond Wong retomó la idea en 2007, con el consentimiento de la familia del Maestro. Por ello viajó a Foshan para investigar sobre su vida, dejando a su hijo Edmon Wong, la escritura del guion, comenzando la fotografía principal en marzo de 2008 y terminando en agosto de ese mismo año tras la primera rueda de prensa donde se anunció parte del reparto, como Donnie Yen o Simon Yan, además del director, Wilson Yip.

Tras el primer claquetazo, comenzaron los problemas. El cineasta Wong Kar Wai llevaba años preparando su propia versión sobre la vida del Maestro, que se iba a titular Gradmaster Ip Man, el mismo que tenía Raymond Wong en mente, lo que se tradujo en una pelea por el título entre ambas producciones. Finalmente, WKW cedió, cambiando el título al de The Grandmaster (2013), dejando que el nombre del Maestro fuese el título de la película con Donnie Yen. El rodaje se produjo en Shanghai, por ciertas similitudes en la arquitectura entre esta ciudad y la originaria de Ip Man, Foshan. No voy a entrar en comparar la vida de Yip Man con lo que vemos en la saga entera. Creo que es tema para un artículo, por lo que me voy a centrar estrictamente en un pequeño y modesto análisis de la saga cinematográfica. Volviendo a la primera entrega, su rodaje no estuvo exenta de accidentes.

Por ejemplo, Donnie fue herido por un hacha durante una escena muy cerca del ojo izquierdo, mientras que Hiroyuki Ikeuchi, que interpretó al General Miura, sufrió una conmoción cerebral después de ser golpeado hasta en cuatro ocasiones durante el rodaje de una escena de lucha. A pesar de ello, se consiguió terminar de rodar, estrenándose en China el 12 de diciembre del 2018. Co-producida entre China y Hong Kong, contó con Sammo Hung como director de acción y Tony Leung Siu-Hung como coreógrafo, apoyados por el propio Donnie Yen, siendo toda una obra maestra por el perfecto equilibrio entre el drama, con personajes que evolucionan y se desarrollan, y las escenas de lucha.

Comenzamos ese viaje en 1938, con la ocupación japonesa. Conocemos al Maestro Ip Man, un acomodado experto en Wing Chun que tiene que aceptar retos de otros maestros de Kung Fu. De esta forma, la película muestra cómo es el mundo de las artes marciales en aquella época en Foshan. El primer duelo que vemos, amistoso, marca mucho la película, contrastando diversos estilos de Kung Fu con el mencionado Wing Chun, una constante en la saga, pero este primer duelo sólo es para comenzar a plasmar la ciudad de la época y para definir que estamos ante una película de artes marciales y no sólo con.

De esta forma vamos pasando tanto por la parte marcial de la vida de Ip Man como por la historia de Foshan, donde ser maestro de Kung Fu era bastante arriesgado, atrayendo a numerosos expertos que intentaban hacerse un nombre en el mundo de las artes marciales venciendo a maestros. De esta forma aparecen personajes como el interpretado por el gran Fan Siu-Wong, un agresivo luchador que irá venciendo a los maestros de Foshan hasta que llega a Ip Man. La agresividad del personaje luchando contrasta con las estilizadas técnicas del resto de maestros.

Esta violencia al luchar no será rival para el Wing Chun del Maestro, claro está, ofreciéndonos un combate maravilloso entre Siu-Wong y Donnie Yen donde esa violencia es mitigada por Ip Man, aunque los efectos los sufrirá el mobiliario de la casa. La elegancia de Yen junto a las coreografías, y durante todo el metraje, es realmente increíble, mostrando la fluidez del Wing Chun. Poco a poco va cambiando el tono hacia el drama, con la aparición y acoso de los japoneses.

Aquí es donde la historia se pone seria, enseñándonos el declive económico y social de Ip Man y de Foshan y usando una paleta de colores grises donde lo más destacable es el rojo de la bandera nipona. A pesar de que los japoneses siempre suelen ser arquetipos de villano, aquí se da cierto matiz al general Miura, evitando que sea tan negativo como sí lo es su lugarteniente, Sato. Sigue siendo Miura el villano, pero el honor como luchador le mantiene en ese código moral que le hará amenazar a Sato cuando éste dispare a un luchador chino tras ganar uno de los combates cuyo premio es una bolsa de arroz. Esta presencia japonesa, que encaja perfectamente en los cánones del cine de Hong Kong, ayuda a engrandecer la leyenda de héroe de Ip Man, sobre todo cuando lucha contra diez soldados japoneses expertos en Karate, una de las mejores secuencias de lucha del cine marcial moderno.

Esta pelea se debe al asesinato antes comentado de un luchador chino, haciendo que el objetivo de Man sea mantener el orgullo chino, algo que entronca directamente con el mensaje que lanzaba Bruce Lee en sus films (recordemos que Yip Man fue el maestro de Wing Chun del Pequeño Dragón) ¿Y qué decir de esta pelea? Cada golpe y técnica duele, y aunque sabemos que es cine, no podemos evitar poner cara de dolor ante algunos momentos. Brutal.

Todo esto ocurre a la hora, aproximadamente de película, quedándonos escasos cuarenta y cinco minutos para que se desarrolle el clímax, la pelea pública contra Miura, otro prodigio marcial aunque nos recuerde por momentos a Fearless (Sin Miedo) (2006) ese otro biopic de Huo Yuanjia que protagonizó Jet Li. No puedo dejar de mencionar otro aspecto, dramático, del guion como es la duda que tiene Ip Man respecto a las artes marciales en los tiempos que corren. Aunque le sirven para conseguir arroz, se da cuenta de que ya no puede ganarse la vida así, o mejor dicho, que no le vale para nada y replanteándose todo. Pero cuando el personaje de Fan Siu-Wong, el camorrista experto en Kung Fu, se transforme en un bandido que roba a la fábrica de algodón que regenta el amigo de Ip Man, Quan, y ataque a los trabajadores, decidirá enseñarles Wing Chun para defenderse, una subtrama que será la que propicie la historia de la secuela.

El que enseñe a los trabajadores se suma a ese mensaje de héroe chino que ayuda a sus compatriotas a defenderse, a no dejarse pisotear, engrandeciendo la figura de Ip Man. Y esta subtrama ayuda a que el mencionado clímax sea tan potente, ya que no volverá a pelear contra los japoneses, haciendo que éstos se impacienten hasta que consiguen localizar a Ip Man y lleguemos a la pelea final, que no es una pelea entre dos personas, si no entre dos naciones, China y Japón, con el honor de sus artes marciales en juego.

Por último, tengo que mencionar la presencia de algunas estrellas, como el gran Simon Yam interpretando a Quan, a Xing Yu como Lin, dueño de un restaurante y amigo de Ip Man o al propio coreógrafo, Tony Leung Siu-Hung, que interpreta a uno de los maestros de Kung Fu. Resumiendo, una maravillosa película, una auténtica obra maestra del cine marcial perfectamente rodada que ganó numerosos premios al director, al protagonista o a la coreografía de acción en diversos festivales. Es curioso ver ese final donde se resume con imágenes del auténtico Ip Man el resto de su vida y de su escuela, mencionando a Bruce Lee. Esto parece indicar que no se había pensado en continuarla, pero claro, el éxito que tuvo, sabiendo que el cine de artes marciales hongkonés estaba, y está de capa caída, siendo China quien estrena más títulos de este género, obligaba a tener una segunda parte. ¡Ah! Se me olvidaba mencionar la maravillosa banda sonora compuesta por el japonés Kenji Kawai, con ese tema principal que ya forma parte de la iconografía sonora del personaje.

IP MAN 2

El brutal éxito conllevó la esperada secuela dos años después, manteniendo algunas constantes de la primera entrega e incluso constantes del cine marcial. De nuevo tenemos a extranjeros como villanos, aunque la historia se va fraguando más despacio que en la película original, reduciendo el dramatismo y aumentando las escenas de lucha.

La historia comienza tras establecerse en Hong Kong y comenzar a dar clases para poder sobrevivir, donde se enfrentará a la comunidad marcial hongkonesa para poder dar clases y finalmente a los extranjeros que pisotean impunemente a los chinos. De nuevo Wilson Yip repetía como director, con Sammo como coreógrafo junto a Allen Lan Hai-Han, además de ser uno de los personajes secundarios. Además de repetir Donnie como Ip Man, Simon Yam como Quan o Fan Siu-Wong, tenemos a Sammo Hung como el Maestro Hung Chun-Nam, Darren Shahlavi como el boxeador Miller “Twister”, Huang Xiao-Ming como Wong Leung, el primer alumno de Ip Man (y personaje real) y la presencia de leyendas del cine de Kung Fu clásico como Fung Hak-On o Lo Meng, aportando ese toque clásico al film. La historia, como he dicho, tiene menos drama, con algunas subtramas como la rivalidad entre escuelas o los tejemanejes del gobierno británico en contra de los ciudadanos hongkoneses.

La primera trama lleva a la segunda, con el enfrentamiento de Leung contra un estudiante de otra escuela que llevará al secuestro del alumno. Esto nos trae una espectacular secuencia de lucha en el mercado de pescado, con Ip Man y Leung luchando contra un batallón de enemigos. Aquí, el director nos muestra la pelea con un aspecto más moderno y menos clásico y es sin duda una de las mejores peleas, casi a la altura de la de Ip Man contra los diez japoneses de la primera parte.

Ahora mismo, mientras escribo esto, estoy justo en esa secuencia y sigo alucinando con tantos detalles, como el momento palé, el uso de cuchillos por el lado sin filo, y tantas técnicas estupendas. En esta misma secuencia vuelve a aparecer Fan Siu-Wong, un personaje secundario pero que se desarrolla bastante tras lo ocurrido en la primera parte, y además aparece el gran Sammo Hung, dejando claro que es quien manda en Hong Kong en el mundo de las artes marciales. Otro actor que aparece es Kent Cheng Jak-Si como policía, el nexo de unión entre Sammo y el gobierno británico de Hong Kong. Esto es una nueva muestra de la fluidez del guion, encajando todas las piezas perfectamente para volver a unificar las subtramas. Es algo inferior a la primera parte en este sentido, centrándose en el mundo del Kung Fu con menos presencia de elementos sociales, exceptuando la corrupción de los ingleses y el tema del periódico, relacionado directamente con la problemática con los británicos.

Tras la secuencia del mercado de pescado y alguna otra que van mostrando el lienzo donde se va desarrollando la historia viene el momento de los combates para que Ip Man pueda abrir su escuela de Kung Fu. Estos combates son en una mesa elevada, rodeada de sillas puestas boca abajo. El primer combate es contra Lo Meng, una cara conocida del cine de la Shaw Brothers. Tenemos un uso mayor de cables en los combates, también por la propia edad de los luchadores, que, aunque están en buena forma a día de hoy, la edad es la edad. Es un buen despliegue de técnicas, con Fung Hak-On como segundo contendiente hasta que llega Sammo y se sube a la mesa… Vaya combate. Sí, tiene cables, pero ese momento de intercambio de golpes andando en el borde de la mesa es tremendo. Una estupenda secuencia de Kung Fu que homenajea el cine clásico.

El personaje de Sammo es uno de los que más desarrollan, debido al impacto que tendrá en el propio Ip Man y siendo un personaje clave para el propio guion. Hay una secuencia que nos recuerda a la primera parte, con otro enfrentamiento en la escuela del personaje de Sammo donde peleará contra Ip Man, haciendo acto de presencia uno de los hijos de Hung, y salvándole de ser golpeado por su propio padre por Ip Man. Nos recuerda la vida acomodada de Ip Man en Foshan, algo perdido pero que tiene Sammo. Un cambio de status social del personaje de cara a su desarrollo.

Además, se sigue mostrando ese mundo de las escuelas de Kung Fu y su desarrollo en Hong Kong, con la rivalidad entre la escuela de Ip Man y la de Hung (Sammo) De esta forma se cambia el fondo de la historia de la guerra de la primera entrega al propio mundo de las artes marciales, a pesar del tema de la corrupción gubernamental, que es igualmente elemento del desarrollo de las mencionadas escuelas de Kung Fu. Todo desemboca en el torneo de lucha que enfrentará el Kung Fu con el Boxeo occidental y con la aparición del tristemente desaparecido Darren Shahlavi, cuyo combate contra el personaje de Sammo es un momento álgido de la historia. Un estupendo trabajo coreográfico, de nuevo con cables que se convierte en un elemento dramático de cara al, de nuevo como en la primera parte, combate público final entre Ip Man y Twister y que resalta el orgullo chino, denostado por el Imperio Británico.

Este elemento es de nuevo un tópico en el cine clásico de Kung Fu, tanto por Bruce Lee, como todas esas producciones clásicas de la Shaw Brothers con los manchúes como usurpadores de la corona china con esos héroes populares que luchaban por restablecer ese orgullo nacional. Para acentuar este tema tenemos la subtrama del periódico y al personaje de Kent Cheng, policía chino trabajando para los británicos que mediará en el conflicto favoreciendo a los chinos, pieza esencial para el desenlace. Pero sin duda todo se decidirá en el ring, con la pelea entre Gran Bretaña y China, entre Twister e Ip Man. Una estupenda combinación de Boxeo y Wing Chun que mantiene el nivel general de la película casi al nivel de obra maestra de la primera parte. Además, acentúa el uso de los puños al prohibirse, en un momento del combate, las patadas a Ip Man.

Un muestrario de las técnicas de puño del Wing Chun estupenda que se suman a técnicas del Maestro Hung o la grulla, adaptando así diferentes estilos a su Wing Chun. Vamos, una pasada. Y terminamos con un discurso unificador de Ip Man para resaltar los buenos deseos chinos en contraposición a los malvados occidentales, a pesar de ese pequeño lavado de cara con la aparición de buenos policías británicos.

¿He dicho terminar? Tenemos un epílogo con la aparición especial de Bruce Lee queriendo ser alumno de Ip Man, pero el Maestro le dice que espere unos años, y de nuevo, fotos de Bruce Lee con Ip Man para recordar que fue su maestro. Una calidad que se vio recompensada de nuevo con diversos premios para Wilson Yip, Donnie Yen o Sammo Hung y otro título indispensable para el cine marcial contemporáneo.

IP MAN 3: DRAGON MASTER

La tercera entrega llegaría en el 2015, llegando a España con el título de Dragon Master. Se mantenía al director, Wilson Yip, pero no el coreógrafo, Sammo, siendo sustituido por Yuen Woo Ping. El que fuese descubridor de Donnie Yen unía de nuevo fuerzas con la estrella en la más floja de la, de momento, trilogía, pero no por ello menos indispensable. La fidelidad a la historia del auténtico maestro era cada vez menor, llegando a cotas mayores en la cuarta entrega que se estrenará en diciembre de este 2019, pero ya llegaremos a ella. Aquí tenemos dos platos fuertes como son Max Zhang y Mike Tyson.

La historia comienza en 1959, en Hong Kong, casi continuando el epílogo de la segunda parte, es decir, con Bruce Lee volviendo a intentar ser alumno de Ip Man, con Danny Chan encarnando al Pequeño Dragón en una secuencia metida un poco de pegote pero que los fans de Lee esperábamos. Es también la presentación del personaje interpretado por Max Zhang, Cheung Tin-Chi, que casi le roba la película a Donnie. La historia comprende tres tramas, la de la rivalidad entre dos estilos de Wing Chun, el tema mafioso con el colegio de los hijos de Man y Cheung, y los combates que dirige el personaje de Tyson, donde acude Cheung para ganar algo más de dinero que con un rickshaw, que se irán uniendo poco a poco sin descuidar el drama, que aparece en la familia de Ip Man con la enfermedad de su mujer.

Sigue, además, mostrándose la evolución del mundo del Kung Fu en Hong Kong, como muestra una secuencia donde el Maestro Tin, interpretado por otra leyenda, Leung Kar-Yang, más conocido como Beardy, enfrentándose a uno de sus alumnos por haberse convertido en el lacayo de los británicos. Tienen un enfrentamiento donde su alumno admite ser ese lacayo, pero por necesidad, dejando claro que el mundo ha cambiado y los conceptos de Maestro y Alumno y todas las reglas tradicionales han quedado obsoletos.

A pesar de todo ello, el drama está algo forzado dentro de tramas más ligeras donde el Kung Fu cobra importancia, que es, a pesar de todo, lo principal. Por ello, Woo Ping nos trae unas coreografías con más cables, más espectaculares, en detrimento de cierto toque realista de las anteriores entregas. Tenemos peleas como la del ascensor, la de la fábrica, recordando tanto la pelea contra los diez japoneses de la primera parte como la pelea en el mercado de pescado de la segunda.

No podemos olvidar que he mencionado a Mike Tyson, uno de los villanos, que tiene su momento álgido en el enfrentamiento contra Donnie Yen, un combate entre el Wing Chun y el Boxeo bastante espectacular y que se saldó con un dedo roto para Tyson. Pero la inclusión del mítico boxeador responde a una necesidad comercial, ya que, tras luchar contra Yen, su personaje desaparece. Por ello el desenlace, aunque espectacular, es un bajón total respecto a las dos primeras entregas, con el duelo entre Ip Man y Tin-Chi, estupendamente coreografiado pero que le quita fuerza al guion. Es decir, que estamos, por resumir, ante una estupenda película que intenta mantener el tipo respecto a las entregas anteriores, consiguiéndolo sobre todo a nivel marcial. Ah, y no puedo terminar de hablar de ella sin mencionar una nueva aparición de Bruce Lee con Danny Chan, enseñando a bailar a Ip Man a cambio de enseñarle Kung Fu, una anécdota que bebe de este mismo intercambio, pero no con Ip Man. Una forma de abrir la puerta a una futura aparición más duradera del Pequeño Dragón que veremos en la cuarta parte.

IP MAN 4: THE FINALE

Existen más películas e incluso series de televisión con Ip Man, lo que podríamos llamar Ipxploitation, o algo así, unas más recomendables que otras, pero sin duda es la saga de Donnie Yen la que ha popularizado de forma internacional al Maestro. Y en diciembre se estrena su cuarta entrega, Ip Man 4: The Finale, supuesta última entrega con Wilson Yip y Donnie Yen, donde el Sifu viaja a Estados Unidos para visitar a su alumno más famoso, Bruce Lee, de nuevo con Danny Chen encarnándole. Allí se enfrentará a diversos problemas que le llevarán a enfrentarse con Scott Adkins, sin duda el duelo más esperado del año. Yuen Woo Ping es el director de acción, y promete mucho. Puede que cuando leas esto se vaya a estrenar o ya lo haya hecho, así que espero que sea tan buena como pinta, aunque la historia sea totalmente ficticia ya que Yip Man nunca viajó a Estados Unidos para ver al Pequeño Dragón. Pero a estas alturas, sólo queremos ver una buena película de artes marciales, y ésta tiene todos los elementos, además del hecho de ser el cierre de la saga, para convertirse en un título imprescindible e incluso de culto.

El 20 de diciembre es la fecha de su estreno en Asia, comenzando su recorrido que la llevará, o habrá llevado, según sea cuando leas este artículo, a estrenarse en Estados Unidos el mismo día de navidad. Todo apunta a que la veremos en versión original subtitulada en Netflix. El último tráiler que ha salido en el momento en el que escribo estas líneas es espectacular, y podemos ver a Bruce Lee en Long Beach en 1964 donde demostró la eficacia del puñetazo de une y media pulgada. Y qué decir de lo que podemos ver de Adkins, que parece que el duelo entre estrellas estará a la altura. Espero sinceramente que toda la expectación que ha generado no se diluya en una película de explotación más, remontando la sensación que se te queda tras ver la tercera parte que, aunque estupenda en muchos sentidos, es inferior a las dos primeras. Pero la salud de la franquicia sigue en forma, y tendríamos que añadir otras producciones con Ip Man de protagonista, un tema, junto al de precuelas y secuelas al margen del que podríamos llamar “canon” de Ip Man, e incluso spin-offs, que veremos en un próximo artículo.

 

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