El mejor CINE MARCIAL de los OCHENTA

El mejor CINE MARCIAL de los OCHENTA

La década de los ochenta, tan de moda en la actualidad por ese sentimiento de nostalgia, nos trajo algunos clásicos de artes marciales que han traspasado el propio cine marcial. También fue una década de explosión del cine hongkonés, pero ese tema lo dejamos para otro post y me centraré en esos títulos emblemáticos que marcaron a toda una generación.

En muchos casos, el nivel marcial de los actores era mínimo, pero la repercusión que tuvieron fue tal que se han convertido en clásicos, tanto del cine marcial como del cine en general, por lo que haremos un repaso a dichos títulos que todos conocemos y hemos visto muchas veces y ahora, con la perspectiva del tiempo y los conocimientos marciales que hemos ido adquiriendo con los años, que aunque hace que veamos la inexperiencia marcial o los posibles fallos, no suprimen la magia que tienen ni eso que en su momento nos enamoró. Tras Bruce Lee, la década de los 80 hizo que muchos jóvenes se iniciasen en las artes marciales, así que tendremos que coger el DeLorean de Regreso al Futuro para que este viaje en el tiempo ochentero sea completo.

KARATE KID. CLÁSICO ENTRE CLÁSICOS

Si tenemos que nombrar una película ochentera mítica en el cine marcial, es indudable que Karate Kid (1984) es, probablemente, el título que nos viene a la cabeza. El año de su estreno debe ser marcado a fuego entre los que vivimos esa época y los que no pero que son conscientes de la importancia del cine de esta década. Hablamos del mismo año en el que se estrenaron títulos como, atención, Pesadilla en Elm Street, Dune, Terminator, Superdetective en Hollywood (aunque a España llegaron estas cuatro un año después), Los Cazafantasmas, La Historia Interminable, Indiana Jones y el Templo Maldito, Loca Academia de Policía, Gremlins, Conan, el Destructor o Footloose. Casi nada.

Karate Kid (El Momento de la Verdad) se estrenó en España el 16 de noviembre de 1984 en Cataluña y el 23 de ese mismo mes en Madrid, pasando por otras comunidades autónomas. Ralph Macchio, un año antes, había destacado junto al resto del reparto de Rebeldes, con nombres como Tom Cruise, Patrick Swayze, Matt Dillon, Rob Lowe, Emilio Estévez o C. Thomas Howell, el denominado Brat-Pack, e hizo que consiguiese el papel de Daniel Larusso. Sin experiencia en artes marciales, su interpretación del joven Daniel, que llega nuevo a una ciudad debido al nuevo trabajo de su madre y que se verá envuelto en numerosos problemas con el grupo liderado por Johnny Lawrence, le lanzó al estrellato definitivo, aunque al margen de esta saga, no consiguió el éxito esperado.

El fallecido Noriyuki ‘Pat’ Morita se encargó de interpretar a quien ayudará a Daniel a enfrentarse a sus enemigos, el mítico Maestro Miyagi. El nombre de este personaje está claramente inspirado en el fundador del estilo de Karate que veremos, Goju Ryu, Chojun Miyagi, debido a que su guionista, Robert Mark Kamen, estudió dicho estilo, y el personaje de Daniel se basaría en el profesor de Karate William J. DeClemente, o eso afirmó el experto karateka en una entrevista para la revista Black Belt en 1994. Morita incluso consiguió una nominación a los Oscars y a los Globos de Oro, aunque no consiguió ninguno de los dos. Su excelente interpretación nos dejó boquiabiertos a todos, deseando encontrar a nuestro Maestro Miyagi. Como curiosidad, el acento japonés que usa, no lo tenía el actor, contribuyendo así a su genial interpretación.

Para las escenas de lucha fue doblado por el Sensei de Shito Ryu Fumio Demura, mientras que las coreografías fueron realizadas por Pat E. Johnson, experto en Tang Soo Doo y socio de Chuck Norris a finales de los ’60, que por cierto, es el árbitro del combate final de la película. William Zabka interpretó a Johnny, el villano, sin experiencia marcial pero que tras la película entrenó Tang Soo Do, ostentando el cinturón negro. Supuesto villano, ya que el verdadero malo de la película es su maestro de Karate, Martin Kove, con cinturones negros en Kendo, Okinawa-Te y Tiger Kempo y que tuvo su momento en ésta década con algunos títulos de acción. La mezcla de filosofía y drama juvenil, con una genial banda sonora la convirtió en un éxito y eso que el reparto original no era el que recordamos.

Toshiro Mifune, el mítico actor japonés habitual de Akira Kurosawa, era la primera opción para ser Miyagi, pero según el director, John G. Avildsen (Rocky), era demasiado serio, demasiado samurái para el papel, siendo barajado también Mako, pero estaba rodando Conan, el Destructor, mientras que el profesor de Johnny podría haber sido el mismísimo Chuck Norris, algo que Norris ha afirmado que nunca le ofrecieron pero que lo hubiese rechazado por ser un profesor de Karate tan negativo. Para el personaje protagonista hubo baile de nombres, como el de Kyle Eastwood, hijo de Clint, Sean Penn, Charlie Sheen y C. Thomas Howell, que declinaron la oferta. Como curiosidades, Pat Morita diseñó el logro del bonsái y la Técnica de la Grulla se basa en el kata Hakutsuru No Mae, o Kata de la Grulla Blanca.

Tras su éxito llegaron tres secuelas en 1986, 1989 y 1994, además del remake de 2010 con Jackie Chan. Las dos primeras secuelas contaron con Macchio y Morita además del mismo director y guionista. Karate Kid II. La Historia Continúa nos trasladaba a Okinawa, aunque se rodó en Hawai, para mostrar las raíces del estilo de Karate del Maestro Miyagi. Con una estructura similar a la de la primera parte, el cambio de escenario le sentó muy bien, por mucho que copiase tanto la original, con problemas entre Daniel y el alumno del enemigo de su maestro, con chica de por medio y una nueva técnica final. Pat E. Johnson repetía como coreógrafo y su rodaje comenzó diez días después del estreno de la primera parte, comenzando justo cuando termina la anterior.

En un principio se pensó que esta secuela se centraría en la venganza de Kreese, el profesor de Cobra Kai, la escuela rival de Daniel, pero se optó por profundizar en Miyagi y dejar la venganza para una entrega posterior. De nuevo tenemos momentos míticos como la rotura de cuellos de botella o la pelea final, siendo una excelente continuación, no como la tercera parte, Karate Kid. El Desafío Final, la mencionada venganza de Kreese a través del personaje de Thomas Ian Griffith, que debutaba aquí y que había estudiado Taewondo desde niño y posteriormente Kenpo Karate. Griffith entrenó con Loren Avedon para preparar la película, interpretando a un villano que es de lo mejor de la película.

Macchio estaba menos en forma y resultó menos creíble. El actor Sean Kanan interpretó al rival de Daniel, Mike Barnes, y en el momento del rodaje tenía cinturón verde de Karate, pero el buen trabajo del actor hace que parezca un profesional. Claro que si Machcio lo medio parecía, era mucho más fácil con un actor con conocimientos. La cuarta entrega nos llegó en los noventa, sin Macchio, siendo sustituido por Hilary Swank, y aunque no tuvo el éxito esperado, es una digna secuela, aunque como se va de la década, como el remake, la dejaremos fuera de este post, igual que la reciente webserie Cobra Kai, en plena efervescencia de la nostalgia ochentera de la que hablaremos en otro post.

LOS NINJAS DE LA CANNON

Antes de estrenarse Karate Kid, la mítica productora Cannon nos trajo La Justicia del Ninja (1981), con Franco Nero como protagonista pero que hizo que el villano, el ninja Hasegawa, se comiese al resto del reparto. Hablo de Sho Kosugi, por supuesto. Esta película inició la fiebre ninja con dos entregas más, sin conexión entre ellas, producidas por la Cannon, La Venganza del Ninja (1983) y Ninja III: La Dominación (1984), con el nexo en común de Kosugi. De las tres, la segunda fue en la que más protagonismo tuvo Kosugi, el héroe de la función, mientras que en la tercera se dejaba ver mientras Lucinda Dickey era poseída por el espíritu de un ninja que había muerto tiroteado pero que había podido meter su alma en su espada.

La primera surgió de una idea de Mike Stone, pensando en protagonizarla, pero finalmente se encargó de las coreografías y de doblar a Nero al, según su director, Menahem Golam, sus pobres dotes como actor. Grabada en Tokyo y Metro Manila (Filipinas), supuso el inicio del boom ninja mostrando parte del mundo real de los shinobi, como el Kuji Kiri o Nueve Formas de Cortar. Para la segunda parte, a Kosugi le acompañaron sus hijos, Kane y Shane, éste último sin acreditar, además del campeón de Karate Keith Vitali. Nuestro querido ninja se encargó de las coreografías y es sin duda la mejor de las tres, un título que nos hizo soñar que podríamos ser ninjas. Y la tercera, de nuevo con Kosugi coreografiando, usaba a la actriz Lucinda Dickey, que había protagonizado las dos entregas de la Cannon sobre el Breakdance, uniendo así al baile (que practica su personaje) con las artes marciales y favoreciendo la credibilidad de la actriz en las secuencias de lucha. Te recomiendo encarecidamente los dos libros sobre la Cannon que han lanzado Applehead Team Creaciones.

El director de las dos últimas entregas de ninjas de Kosugi para la Cannon, Sam Firstenberg, se encargó de otros títulos de esta década, también con ninjas. Creo que queda claro que hablo de El Guerrero Americano (1985), que lanzó a Michael Dudikoff, sustituyendo al inicialmente escogido, Chuck Norris. De nuevo teníamos a un inexperto en artes marciales como protagonista, pero su carisma junto al del fallecido Steve James (quien sí tenía conocimientos marciales, concretamente Kung Fu, estilo Fu Jow Pai, o Garra del Tigre) junto a esta fiebre ninja la ha convertido en un auténtico clásico que en mi opinión no ha envejecido mal. Mike Stone repetía como coreógrafo para la productora, y además tenía a Tadashi Yamashita, un auténtico maestro de Karate, como villano, el ninja Estrella Negra.

Dos años después llegaría la secuela, con mismo elenco y con Stone además ejerciendo de villano. En este caso si ha envejecido un poco mal, aunque se disfruta igualmente y en 1989, Dudikoff desaparecía momentáneamente de la saga para dar paso a David Bradley, aunque James seguía en ella, lo mismo que Stone como coreógrafo. Un guion más flojo pero con esas dosis de entretenimiento de la productora y de la década tan características. La saga continuó bajando en calidad con la cuarta entrega donde regresaba Dudikoff junto a Bradley en 1990 y un año después se cerraba con la quinta entrega, de nuevo con Bradley pero en otro papel además de contar con Pat Morita, James Lew y Tadashi Yamashita, que se encargó además de las coreografías. De nuevo los libros de la Cannon de Applehead Team hablan en profundidad de esta saga, así que no dudes en leerlos.

Sin dejar el tema ninja, una película causó sensación en los videoclubs, Gymkata (1985), que se subía al carro de los shinobi con el gimnasta olímpico Kurt Thomas como protagonista. Una película que no suele ser muy mencionada pero convertida en película de culto, dirigida por Robert Clouse, el mismo de Operación Dragón y basada en el libro de Dan Tyler Moore The Terrible Game, con bastantes cambios para introducir las artes marciales, con coreografías de Richard Norton. Los villanos van vestidos como ninjas, aunque no les denominan así. No causó el impacto del resto de películas pero en los ochenta se alquiló mucho, aunque sí que ha envejecido algo mal.

CHUCK NORRIS, DRAGONES Y LA PEQUEÑA CHINA

Los ochenta fueron además la época dorada de Chuck Norris, aunque títulos estrictamente de artes marciales son pocos, como Duelo Final (1980), con ninjas y que se anticipó al boom posterior, Golpe por Golpe (1981) o McQuade, Lobo Solitario (1983). Norris se especializó en el cine de acción con artes marciales, siéndola estrella del género pero sin centrarse en historias dentro de este mundillo como fue Fuerza 7 (1979) Por suerte la presencia de las mismas era amplia, dejándonos toda una serie de títulos míticos y convirtiéndole en todo un icono.

En 1985 apareció El Último Dragón, la unión del Blaxploitation con el Bruceploitation, un híbrido mítico sobre todo gracias a su villano, el Samurái de Harlem (Shogun en versión original) Un homenaje a Bruce Lee acompañado de la música disco de la época producida por la discográfica Motown y un título imprescindible en aquellos años. Y de nuevo, a pesar de ser de culto, tenemos a un protagonista sin experiencia marcial, Taimak, doblado por Jeff Ward y que tras el film continuó estudiando Jeet Kune Do, que le quitó el papel a Billy Blanks al buscar a un actor con aspecto inocente, y con coreografías de Ernie Reyes Sr., Ron Van Clief, el Dragón Negro que tuvo su momento de gloria en el Bruceploitation, y Torrance Mathis, mostrando así, tanto en las secuencias de acción como donde aparece el protagonista enseñando, el Chinese Goju de Van Clief.

En el reparto podemos ver además a Ernie Reyes Jr., en el que fue su debut con tan sólo trece años antes de comenzar a despuntar en títulos como El Guerrero Rojo, la serie de Disney Compañeros o las dos primeras entregas de las Tortugas Ninja, en la primera como doble de Donatello y en la segunda ya como actor. A pesar del éxito de taquilla y el impacto, aunque no de crítica, que no la dejaron muy bien, nunca hubo secuela y el remake lleva dando tumbos por las mesas de Hollywood desde hace años, aunque por suerte no ha llegado a nada.

Ese mismo año llegó toda una rareza que he querido incluir al tener cierto éxito, Remo, desarmado y peligroso, la primera de una pretendida saga que adaptaban las novelas The Destroyer, de Richard Sapir y Warren Murphy, pero no pasó de este film y de un piloto para televisión en 1988 con Jeffrey Meek como protagonista sustituyendo a Fred Ward, una conocida cara pero como secundario y sin experiencia marcial.

Curiosamente, a pesar de que el protagonista, Remo Williams, es experto en el ficticio artes marcial Sinanju, los actores que sonaron para protagonizarla compartían con Ward su inexperiencia, como Bruce Willis o Ed Harris. El actor Tan Te-Pin, también conocido como Tam Tak-Ban y con escasa experiencia en el cine (actor en Battle of Shaolin y Tongs: A New York Chinatown Story) se encargó de las escenas de artes marciales. Esta especie de James Bond barriobajero triunfó en los videoclubs de forma espectacular convirtiéndose en una película de culto.

Al año siguiente, el gran John Carpenter nos regaló Golpe en la Pequeña China, con Kurt Russell como protagonista y metiendo elementos mágicos y mitológicos chinos en esta comedia de aventuras que tenía en su reparto a gente como Carter Wong, toda una estrella del cine de Kung Fu hongkonés, Jeff Imada, James Lew, que además era uno de los coreógrafos junto a Jim Lau, que también aparece como actor, Al Leong, Gerald Okamura, Brian Imada, Dan Inosanto, Conan Lee o Cary-Hiroyuki Tagawa.

Una comedia de aventuras con geniales momentos de acción, un cuento con el carismático Russell interpretando al camionero Jack Burton, todo un icono. Claro está que a pesar de la presencia de artes marciales, no es el centro del film, pero es un título indispensable para ver la influencia del cine marcial en el cine comercial norteamericano.

LA APARICIÓN DE VAN DAMME Y LOS CAMPEONES

En la segunda mitad de la década brilla un nombre por encima de todos, Jean Claude Van Damme. El 2 de mayo de 1986 se estrenaba en Estados Unidos Retroceder Nunca, Rendirse Jamás, donde el belga interpretada al villano, un poderoso e hiperelástico karateka que le ponía las cosas difíciles al equipo norteamericano y que trabajaba para la mafia del Karate.

El tremendo impacto de su elasticidad y velocidad en esta co-producción con Hong Kong le consiguió, junto a la conocida exhibición en un restaurante a los padres de la Cannon, protagonizar Contacto Sangriento, películas de la que no hace falta decir mucho y tras ella nos llegaron Águila Negra (1988) con Sho Kosugi y Cyborg (1989), primeros pasos para convertirle en la estrella que es ahora.

La unión con el mítico ninja, a pesar de que Van Damme era un villano, le vino bien, aunque era meramente alimenticia. Por eso, cuando rodó la post-apocalíptica Cyborg, metió mano al montaje para que el resultado le ayudase a afianzar su carrera. Y vaya si lo consiguió ya que unos meses después, el 8 de septiembre concretamente, se estrenaba Kickboxer, desatando tanto la fiebre por el actor y artista marcial como por el Muay Thai y el Kickboxing y haciendo que la siguiente década fuese en exclusiva para él, a pesar de la aparición de Steven Seagal. Si la primera mitad de los ochenta nos trajo clásicos con actores inexpertos, la aparición de Van Damme devolvía la corona del cine marcial a alguien que de verdad sabía pelear, lo cual celebramos en aquella época al poder disfrutar de unos combates geniales.

La última película que vamos a ver es Campeón de Campeones (1989), un drama sobre Taekwondo que unía un buen guion con unas buenas coreografías. A pesar de contar con Eric Roberts como protagonista, quien llamó la atención fue Philip Rhee, que junto a su hermano Simon, el villano del film, se encargó de las coreografías. Una competición de Taekwondo entre Estados Unidos y Corea del Sur junto a los dramas de los componentes del equipo norteamericano impresionó a pesar del escaso éxito que terminó teniendo en cines, pero triunfando en los videoclubs y consiguiendo tres secuelas con Rhee de protagonista, aunque con menos calidad de la esperada.

Una película realista cuya historia era del propio Rhee, productor del film y en cuyo reparto tiene tanto actores de renombre como James Eral Jones o Chris Penn, como de las artes marciales, como James Lew, el Gran Maestro de Taekwondo Hee Il Cho y el Gran Maestro de Tang Soo Do, Ho Sik Pak.

Es evidente que existen más películas que podrían incluirse, pero también es evidente que los títulos mencionados marcaron a toda una generación, tanto cinematográficamente como marcialmente y ofreciendo distintos tipos de artes marciales y diferentes géneros, pero ante todo son películas de culto que han trascendido los géneros y han provocado en los que las vimos y vivimos soñásemos en todas las aventuras que veíamos en pantalla grande o en casa, tras alquilarlas en los añorados videoclubs.

 

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