Secuelas de Van Damme

El éxito de Jean Claude Van Damme provocó que se preparasen secuelas de sus mayores éxitos pero sin el belga como protagonista. En este artículo haremos un repaso a las secuelas de películas como Contacto Sangriento (1988), Kickboxer (1989), Soldado Universal (1992) o Timecop (1994).

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El éxito de Jean Claude Van Damme provocó que se preparasen secuelas de sus mayores éxitos pero sin el belga como protagonista. Contacto Sangriento (1988), Kickboxer (1989), Soldado Universal (1992) y Timecop (1994) han contado con nuevas entregas y sólo en el caso de Soldado Universal, años después, ha conseguido que JCVD apareciese, pero fue tras el intento de serie de televisión poco después del éxito de la película original. En el caso de Kickboxer hay varias entregas sin los Músculos de Bruselas y el remake y su segunda parte, que sí ha contado con Van Damme. Este mes vamos a hacer un viaje por estas sagas que han contado con nuevos protagonistas en busca de conseguir dinero fácil a la vez que en algunos casos se han usado como plataformas de lanzamiento de nuevos actores marciales a la sombra del belga, actores que tiene un hueco en la historia del cine marcial noventero con nombres propios como los de Daniel Bernhardt, Jason Scott Lee, Sasha Mitchell o Alain Moussi.

CONTACTO SANGRIENTO: PRIMER ÉXITO

Cuando se estrenó Contacto Sangriento en 1988, su éxito inesperado colocó a un joven actor en el centro de atención en el cine marcial, un género desgastado a finales de los ochenta y que buscaba y necesitaba un éxito como éste, presentando a un nuevo valor, y eso que su participación en Retroceder nunca, rendirse jamás (1986) es de las que se quedan en la memoria del espectador. Pero el irregular estreno de este film a nivel internacional no ayudó a que llegase el éxito, por lo que tuvo que esperar dos años para interpretar a Frank Dux en el clásico que ya conocemos.

Se preparó una secuela, de nuevo con Van Damme como protagonista, pero finalmente se canceló al no llegar a un acuerdo económico. Por ello, a pesar del tiempo que pasó hasta esa segunda parte, se buscó a otro actor europeo con una excelente técnica de pierna y una pronunciada elasticidad y ocho años después del estreno de la original se estrenaba Bloodsport II: La Mano de Hierro (1996) El escogido fue el suizo Daniel Bernhardt, experto en Taekwondo que había viajado a Estados Unidos intentando emular a sus estrellas, Bruce Lee y Chuck Norris. Lo que no se imaginaba es que iba a convertirse en una mezcla entre el relevo y la competencia de Van Damme. Está claro que al ser el primer papel de Bernhardt, esta película era la carta de presentación como nueva estrella del género, pero a la vez, viendo el año de producción y el momento de la carrera de Van Damme, así como el propio guion, está claro que se cimentaban las bases de quien se suponía que reemplazaría al belga. Se rodó en 1995 en Bangkok, y justo ese año Van Damme estrenaba Muerte Súbita y los resultados en taquilla de ésta y de su anterior película, Street Fighter: La Última Batalla (1994) no eran los esperados tras la exitosa Timecop (1994), la más taquillera de su filmografía.

La carrera de Van Damme estaba en la cuerda floja, y necesitaba un éxito, pero a pesar de sus esfuerzos, empezó a caer poco a poco con The Quest y Al límite del riesgo (1996) y las que siguieron, en muchas ocasiones buenas películas pero que no entendieron bien y fueron quitando brillo a la estrella junto a sus problemas personales de aquellos años. Qué mejor momento que relanzar directa a vídeo un franquicia con una nueva estrella. Así que se pusieron manos a la obra con una historia que trajese de vuelta al Kumite. Así nacía esta secuela que usaba elementos de Kickboxer (1989) en su primera parte, donde se presenta al personaje de Bernhardt, un ladrón al que traicionan al robar una espada y termina con sus huesos en la cárcel. Allí conocerá a Sun, interpretado por James Hong (Golpe en la Pequeña China) quien le entrenará para competir en el Kumite. Todo se complicará más cuando descubra que la espada es el premio del Kumite, por lo que deberá ganar el campeonato y recuperar la espada.

En la fase del entrenamiento es donde vemos la copia descarada de algunos momentos de Kickboxer, para volver, una vez fuera de la cárcel, a Contacto Sangriento. Del reparto original sólo tenemos a Donald Gibb repitiendo como Jackson, y podemos ver además a Noriyuki ‘Pat’ Morita (Karate Kid), Philip Tan (Arma Perfecta), que además fue el coreógrafo de lucha, Ong Soo Han (Dragón, la vida de Bruce Lee) o al Maestro Hee Il Cho de Taekwondo, sin olvidar mencionar a Lisa McCullough, especialista y actriz que interpreta uno de los escasos papeles femeninos, como primera luchadora del Kumite, o a Chad Stahelski, uno de los responsables del 87Eleven Action Desing que reina ahora en el diseño de acción norteamericano que aquí daba sus primeros pasos. Acompañando hay campeones de diferentes artes marciales, en pos de dar cierto realismo al campeonato, destacando a Nicholas Hill, pionero de la lucha en jaula.

El resultado es una entretenida película de serie B, con buenas coreografías y una historia normalita para pasar el rato. Bernhardt imita sin problemas a Van Damme, e incluso la pelea final usa prácticamente el mismo vestuario. Ong Soo Han es el villano, émulo de Bolo Yeung en la película original, y nunca mejor dicho, ya que igualmente imita en ciertos momentos al Hércules Chino pero sin el carisma de éste. Bueno, ninguno de los dos, lo cual no impide disfrutarla como un buen producto de género con buenas peleas, cumpliendo lo mínimo que se le pide al cine marcial. Por último nombrar a Kaecha Kampakdee, un nombre propio en el mundo de los especialistas thailandeses que participó como stunt.

La productora, F.M Entertainment, vieja conocida dentro de la serie B de la época, no quiso desperdiciar la oportunidad, estrenando al año siguiente una nueva secuela repitiendo con los actores principales. Combate Sangriento (1996) salía en mayo de 1997 directa a vídeo dispuesta a continuar la saga pero con otro enfoque, más familiar. De esta manera tenemos a Alex Cardo, el personaje de Bernhardt, de acampada con su hijo y mientras preparan todo, le va contando sus aventuras tras ganar el Kumite. Hong y Morita reaparecen brevemente, en favor del Gran Maestro de Taekwondo Hee Il Cho, que interpreta al mismo personaje que en la anterior, el juez del Kumite, pero que en esta ocasión entrenará a Cardo repitiendo el esquema de Kickboxer. Como puedes observar, la explotación de Van Damme llegaba a unir las dos películas para tener un escenario conocido para el espectador buscando enganchar a los mismos fans del belga.

No en vano en estas dos primeras secuelas las coreografías, que en esta segunda ocasión corrieron por cuenta de Chad Stahelski y Brad Martin, usaban las técnicas más reconocibles de Van Damme, incluyendo su mítico Split. Gracias a la fabulosa técnica de pierna de Bernhardt, podemos disfrutar mucho de las peleas, mejor dirigidas en esta ocasión por Alan Mehrez, productor y director de la segunda y tercera parte. Como estrella invitada tenemos a John Rhys-Davies (Indiana Jones en busca del Arca Perdida), y entre los luchadores de nuevo algunos nombres conocidos de la industria, como Steven Ito, Chad Stahelski, J.J. Perry, Marcos Young o Gerald Okamura, aunque en su caso sólo podemos apreciar su contribución en versión original ya que sólo se le oye como juez del Kumite. El villano de turno es La Bestia, interpretado por el enorme Nicholas R. Oleson, un actor con una escasa carrera que se truncó en 1997 al fallecer de un ataque al corazón.

El nivel general es similar al de la segunda parte, si bien los momentos de la acampada te sacan algo de la película. La moralina mezclada con el misticismo de saldo oriental la llevan a terrenos demasiado familiares, pensando que en cualquier momento, en el camping, van a aparecer los tres pequeños ninjas. Por suerte no ocurre y podemos ver el Kumite a gusto, empalmando combates donde podemos ver a todos los nombrados un poco más arriba luchar y demostrar que su posterior carrera como directores de acción o coreógrafos está bien cimentada. Como curiosidad, algunos planos se suprimieron en diversas ediciones, como una de las víctimas de la Bestia, o en la pelea contra el experto en Lima Lama. Y es en este sentido donde se disfruta más de la película, el uso de distintas disciplinas para enriquecer así las coreografías, destacando el Lima Lama, aunque no queda demasiado bien representado, el Sambo ruso o luchas africanas.

Tuvieron que pasar tres años para una nueva entrega de la saga, con Bernhardt repitiendo como protagonista pero en un nuevo personaje en Condenado a matar (1999), cuyo título original era Bloodsport: The Dark Kumite, debut como director de Elvis Restaino, actor y diseñador de producción. Rodada en Bulgaria, en los estudios Nu Boyana, germen de Millenium Films, heredera directa de la Cannon, y en una cárcel real búlgara, donde los presos interpretaron a los extras del film, nos presentó a Keller (Bernhardt), un policía campeón del Kumite (un Kumite cada vez menos secreto y sin el componente casi legendario de la primera parte) que se infiltrará en una cárcel para ver lo que ocurre con los presos desaparecidos. Sin duda la peor de la saga, a pesar de las dignas coreografías de Jeff Moldovan, stunt que debutaba en estas labores aquí.

El intento de mezclar el cine de torneos con el de cárceles es ya habitual en el cine marcial y las malas lenguas incluso hablan de un intento de copiar Libertad para Morir (1990), del mismo Van Damme. La carrera de Bernhardt continuó en la serie B, con alguna aparición en superproducciones como Matrix Reloaded (2003), John Wick (2014), Logan (2017) o Atómica (2017), en papeles secundarios la mayor parte de las veces. Gracias a esa búsqueda de relevo europeo de Van Damme, Daniel Bernhardt consiguió destacar momentáneamente en los noventa.

KICKBOXER: SECUELAS Y REMAKES

Siguiendo en orden la filmografía del belga, llegamos a 1989 y Kickboxer, un éxito indiscutible que elevó el estrellato de Van Damme. La secuela volvió a prescindir de VD, esta vez debido a los compromisos que tenía para rodar Doble Impacto (1991), inventándose para la ocasión un nuevo hermano Sloan, David, interpretado por Sasha Mitchell, un joven actor, modelo y artista marcial, cinturón negro en Taekwondo y campeón amateur de Kickboxing. Tras unos inicios en televisión, Kickboxer II (Albert Pyun) le lanzó al estrellato volviendo a presentar al actor como relevo de Van Damme.

Michel Qissi volvía a encarnar al villano Tong Po, quien se vengaría de Kurt (Van Damme) disparándole para posteriormente retar al hermano pequeño, David, para restaurar su honor. Dennis Chan (Naked Killer) repetía como el maestro Xian, y completaban el reparto actores de la talla de Peter Boyle (El Jovencito Frankenstein), Cary-Hiroyuki Tagawa (Mortal Kombat), Matthias Hues (Showdown in Manila), Vincent Klyn (Cyborg) o la leyenda del Judo Gene LeBell. Las coreografías fueron obra de otra leyenda, Benny Urquídez, ayudado por Jim Nickerson (A puño limpio) y aunque el resultado es inferior a la original, algo esperado, es una más que correcta continuación. Podemos ver además a Kurt, interpretado por Emmanuel Kervyn (Abuelas Rabiosas), un actor, director, artista marcial y especialista que estuvo a punto de ser lanzado como el nuevo Van Damme en la película Prize Fighter, que producía Menahen Golam, “culpable” de tantas horas de entretenimiento de la Cannon, con gente como el propio Van Damme, Chuck Norris, Sho Kosugi o Michael Dudikoff. Tras anunciar este film, Golam anunció Fists of Rage, con Kervyn de nuevo y acompañado de Benny Urquidez.

Venganzas, mafia y Kickboxing que nunca llegaron a hacerse realidad, apagando la estrella de Kervyn, por cierto, también belga, antes de haberse encendido. Claro está que sí siguió los pasos de Jean Claude, pero interpretando el mismo papel en una pequeña secuencia que cerraba así la película original para pasar el testigo a Mitchell. Su carrera anterior se limita a la película gore Abuelas Rabiosas (1988) Volviendo a esta primera secuela, la taquilla no acompañó demasiado, superando apenas el millón de dólares, en contraposición con los casi quince que recaudó la película original, algo que visto ahora, se entiende. Está más cerca de la serie B del cine marcial que de la primera entrega, y aunque Mitchell tiene una buena técnica, está lejos de Van Damme. A pesar de ello, llegó una tercera entrega al año siguiente, rodada del tirón tras la segunda, Kickboxer 3: El Arte de la Guerra (Rick King. 1992), que llevaba a David Sloan, de nuevo Sasha Mitchell, viajando a Brasil y enfrentándose a criminales locales. Dennis Chan volvía a ser el maestro Xian, y cabe destacar al actor local Milton Gonçalves, uno de los mejores actores brasileños de todos los tiempos.

De las peleas se encargaron Shuki Ron (Shootfighter), maestro de Muay Thai, y Webster Whinery (Cara a Cara), coordinador de especialistas, y a pesar de contar con elementos suficientemente interesantes para ofrecer una buena película de acción y artes marciales, no consiguió remontar la franquicia. Si hubiese acabado aquí, hubiese sido al menos un final digno, llegando a estrenarse en los cines españoles. Pero como había que estirar la saga, en 1994 llegaba, directa a vídeo, Kickboxer 4: El Agresor (Albert Pyun) la última entrega protagonizada por Mitchell y cambiando a Tong Po, de Michel Qissi a Kamel Krifa, otro amigo de Van Damme que ha participado en Lionheart, el luchador (1990), Libertad para morir (1990) o Soldado Universal (1992) Aquí, David Sloan viajará a México para salvar a su mujer de las garras de un cartel dirigido por el propio Tong Po. A pesar del cambio de actor para el villano, que pierde ese aspecto amenazante, podemos ver al original, al igual que a Van Damme, Dennis Alexio o Dennis Chan al recuperar metraje de la primera parte.

Coreografías normalitas de mano de Shuki Ron, Webster Whinery y Burton Richardson (Noches de fuego), alumno de Dan Inosanto. Pura serie B para entretenernos un sábado o domingo por la tarde mientras vamos identificando a luchadores como John y Rigan Machado, de la familia Machado de Jiu-Jitsu o a Joselito ‘Amén’ Santo, experto en Capoeira y Mestre de Mark Dacascos. Mitchell decidió no participar en la siguiente entrega, Kickboxer 5: Revancha (Kristine Peterson), cediendo el protagonismo a Mark Dacascos.

Curiosamente, en la cuarta entrega se puede leer en una camiseta Mark Dacascos Kung Fu, que junto a la aparición del Mestre Amén, parece profetizar el futuro de la franquicia. Rodada en Sudáfrica, lo mejor de ella es el propio Dacascos, que interpreta a Matt Reeves, amigo de David Sloan que investigará su muerte. A pesar de la presencia de Mark, la película es bastante mediocre, con buenos combates de mano del propio Dacascos y de Burton Richardson y evidentemente, salió directa a vídeo, exceptuando en algunos países donde se estrenó en televisión como en Turquía o Francia. Como anécdota, podemos ver al posteriormente director Gavin Hood (X-Men Orígenes: Lobezno) interpretando al campeón alemán de Kickboxing.

Esta saga acabó aquí con las nuevas entregas y después de muchos rumores, en 2016 apareció una nueva película, pero en vez de continuar, se decidió hacer una nueva versión. Tanto el director como el reparto inicial fue cambiado, por un lado mal, pero por otro bien. El director iba a ser el hongkonés Stephen Fung (Tai Chi Hero), pero por diversos problemas, abandonó el rodaje el fin de semana anterior al comienzo del rodaje, siendo sustituido por el actor y director John Stockwell (Venganza. Into the Blood) que hace un trabajo demasiado normalito (las malas lenguas, o las lenguas más incisivas del periodismo cinematográfico marcial afirman que de la mayor parte del rodaje se encargó el equipo tailandés), correcto y poco más. El protagonista es Alain Moussi, especialista que se lanzaba como nueva estrella marcial. Para interpretar al maestro que enseñará Muay Thai a Kurt Sloan se pensó en Tony Jaa (Thai Dragon), pero por un conflicto de agenda declinó la oferta, y es precisamente el personaje que, personalmente, los cambios sufridos son a mejor.

La presencia del mismísimo Jean Claude Van Damme interpretando al Maestro Durand, pasando el testigo a Moussi de la fanquicia, mejora notablemente el resultado final, permitiendo que Van Damme se luzca perfectamente, aportando además su enorme carisma, en detrimento de Moussi, que tiene una espectacular técnica de pierna pero carece del mínimo carisma y empatía con el espectador. No obstante, es muy recomendable ver la película para poder disfrutar de su pericia como luchador. Otro cambio fue el del actor que interpreta a Eric Sloan, el hermano de Kurt que provocará el leit motive del film.

Scott Adkins estuvo negociando el papel, pero a pesar del significado de este remake, no pensaba que fuese un papel para él, un secundario con escasas secuencias de lucha, por lo que terminó en manos del fallecido Darren Shahlavi (Ip Man 2) El resto del reparto es bastante impresionante ya que tenemos a Dave Bautista (Guardianes de la Galaxia) como Tong Po, que a pesar de su imponente presencia física no llega a convencer como villano, a Gina Carano (Vengaza), a T.J. Storm (Punisher: Zona de Guerra) y George St.Pierre (Capitán América: El Soldado de Invierno) además de poder ver a gente como Cain Velasquez o Fabricio Werdum. Las coreografías, bastante buenas, corrieron por cuenta de Larnell Stovall (Ninja 2), apoyado por gente como Jean Frenette en la previsualización de las peleas, además de equipos locales para las escenas arriesgadas.

El resultado es una película del montón, sin la épica de la original, desperdiciando gran parte del reparto, como el caso de Carano. Van Damme se adueña de la película sin demasiado esfuerzo y aunque entretiene, está lejos de la original. Pero esto no impidió que el productor y guionista Dimitris Logothetis anunciase no una, si no dos secuelas más. La primera llegaba esta mismo 2018, Kickboxer: Contraataque, con Logothetis como director, y a la presencia de Moussi y Van Damme, se sumaban las de Christopher Lambert (Los Inmortales), Mike Tyson (Dragon Master), Hafpór Júlíus Björnsson (Juego de Tronos) o Wanderlei Silva (Peso Pesado) además, de nuevo, de caras conocidas de las artes marciales mixtas o cameos generales, con Renzo Gracie, Kamel Krifa, Fabricio Werdum, Ronaldhino o Maurício Shogun.

El guión es bastante irregular, y cuesta empezar a cogerle el punto, pero las peleas son mayores que en la primera parte, y mejor rodadas, con Moussi encargándose de las coreografías junto a Jean-Francois Lachapelle. Algo más de humor y la aportación forzada de Van Damme, que a veces parece que se han rodado corriendo tras la primera parte, aprovechando el tiempo del belga antes de irse a seguir con sus proyectos. Pero por suerte, nos deja buenos momentos como el enfrentamiento de Van Damme con Tyson o, de nuevo, la técnica de Moussi. Sigue sin acercarse a la original, pero es un buen producto de serie B, como todas estas secuelas bastardas y forzadas que estamos viendo. Pero Kickboxer no acaba aquí, ya que he dicho que se anunciaron dos secuelas. La tercera entrega debería estrenarse entre este 2018 y principios del 2019, Kickboxer: Armageddon. No se sabe mucho más de ella, pero no parece que veamos a Van Damme en ella. Moussi seguirá así luchando por ser la nueva estrella marcial, pero siguiendo demasiado los pasos de Van Damme.

Otro proyecto retoma la serie clásica, City of Blood, titulada inicialmente con el nombre The Kickboxer justo delante. Albert Pyun, que se encargó de las entregas 2 y 4 de la saga original, se puso en contacto con Sasha Mitchell, quien además de seguir practicando artes marciales, se ha aficionado al levantamiento de pesas, para que la protagonizase, pero tras anunciar el proyecto y las incorporaciones de Dennis Chan repitiendo como Xian y la de Michel Qissi, el Tong Po original, pero en otro personaje, e incluso la de Julie Estelle (Tha Raid 2) y rumores que hablaban de Mark Dacascos y Michael Dudikoff, la salud del director de Cyborg se complicó, por lo que, desde el 2015 que se anunció, el proyecto se ha quedado colgado y no parece que vaya a hacerse realidad. No puedo terminar este artículo sin recordarte que la carrera de Van Damme nos ha dado más secuelas bastardas que veremos, si mis cálculos son correctos, el próximo mes. Soldado Universal y Timecop también han tenido secuelas, por lo que seguiremos viajando por lo que ya podríamos denominar Vandammexploitation.

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