Los MEJORES COMBATES del Cine Marcial

En este artículo hacemos un repaso a los combates que marcaron un antes y un después en la historia del cine de artes marciales.

El cine marcial debe ofrecer buenas escenas de artes marciales. Aunque también queremos ver buenas historias, esto termina siendo poco habitual y en muchas ocasiones una sorpresa.

Esto no significa que los que amamos este tipo de cine no queramos ver buenos guiones, al contrario, pero las artes marciales son herramientas para los propios actores y tanto películas como actores suelen destacar cuando ofrecen coreografías por encima de la media.

Por ello, este mes te traigo un pequeño ranking de grandes combates del cine, películas que se consideran clásicos indispensables del género gracias a esos enfrentamientos míticos, ya sean producciones modernas o más antiguas.

Está claro que es imposible meter todas las que me gustaría, y cuando leas esto estarás más o menos de acuerdo con mi pequeña selección, pero lo que es seguro es que dichos combates marcaron un antes y un después en el cine de artes marciales, y explicaré el por qué, así que prepárate para este repaso a los mejores combates del cine marcial.

EL COMBATE DEL SIGLO

Cuando se estrenó El Furor del Dragón de Bruce Lee en 1972, el impacto fue tremendo y con los años, el combate final contra Chuck Norris se pasó a denominar El Combate del Siglo.

Hay gente que ha llegado a tirar por tierra esta pelea diciendo que está desfasada y poniendo de manifiesto otras secuencias mejores, pero el principal problema viene al no entender la época en la que se rodó y la propia coreografía. Dicho esto, ¿por qué un gran sector del medio sigue considerando a este combate como uno de los mejores, si no el mejor, del cine marcial? Lo primero, tener a Bruce Lee y a Chuck Norris en ella, evidentemente. La calidad técnica de Bruce es innegable, y el palmarés de Norris es impresionante, por lo que es difícil criticar el nivel de artes marciales que vemos.

Además, Lee fue el coreógrafo, y los conceptos marciales que aplicaba en sus películas son otro punto a favor. Ahora bien, ¿consiguió plasmarlo bien?

La idea inicial de la coreografía iba a ser que alternasen los dos contendientes en cuanto a llevar la iniciativa, ganando Bruce, luego Norris, Bruce, Norris hasta llegar al final con la victoria del Pequeño Dragón. Lo que al final se rodó fue diferente, por temas de tiempo de rodaje.

No olvidemos que no pudieron rodarla en el Coliseo, grabándose en estudio. Ambos contendientes calientan antes de luchar, respetándose.

Normalmente, los villanos occidentales en el cine de Hong Kong los retratan como gente sin honor y muy malvados, mientras que el enfoque de Bruce era diferente. Si, es un villano, pero el mencionado respeto como luchador tiene mucho peso. Al ser el “malo”, Norris es quien empieza a moverse, amenazando así al héroe, quien adopta postura defensiva pero curiosamente es quien empieza atacando, previniendo a su oponente y estudiándole, que es lo que ambos hacen al principio, soltando patadas y golpes para ver el nivel de cada uno.

El primero en caer es Lee, recibiendo una patada en la cara, cosa que hace que Norris sonría de forma prepotente. Se acabó el tantearse, pero Bruce recibe varios golpes de puño y una proyección. En este momento empezamos a ver cómo Bruce usa los conceptos de adaptación del Jeet Kune Do, sin limitarse a los golpes, agarrando la pelambrera del pecho del norteamericano y provocándole. La ira de Norris hace que de nuevo tumbe al Pequeño Dragón, diciéndole con la mano que no se levante.

Pero Bruce se levanta y empieza con su juego de piernas, algo alejado del Kung Fu clásico e incluso del Karate de Norris (Karate en la película, que ya sabemos que lo que aprendió el bueno de Chuck es Tang Soo Do) A partir de aquí Bruce comienza a adaptarse a su oponente, viendo que lo clásico no es lo que debe usar para salir airoso. Norris usa sus técnicas habituales, contrarrestadas por Bruce con esquivas y sin parar de moverse, con ese juego de piernas que desconcierta a Norris y que hace que empiece a recibir golpes hasta caer dos veces. Por ello decide imitar a Bruce y empieza a dar saltitos, algo que realmente su personaje no ha entrenado ni le sale natural, pensando en al menos igualar el combate, pero como es evidente, no lo consigue.

Bruce continúa adaptándose a su oponente, dejando los saltos para demostrar que eso no es lo que le está haciendo ganar. A esto hay que sumar golpes a las articulaciones, dejando tanto el brazo como la pierna derecha de Norris inútil. En este momento, Bruce sabe que va a ganar, diciéndole con la cabeza a un Norris que a duras penas se levanta que no continúe.

La tensión va en aumento, acentuada con los planos y la banda sonora. La mirada entre los luchadores es como si hablasen mentalmente. Norris va a ir a por todas, y Bruce lo sabe, por lo que sólo hay un final para el combate, la muerte de Norris partiéndole el cuello. La cara de Bruce tras vencer es todo un poema y mientras se pone la chaqueta se acerca a recoger la chaqueta y cinturón de su oponente, colocándolas encima de él en señal de respeto entre guerreros.

Como he dicho, este tipo de combates no eran habituales en el cine de Kung Fu de la época, siendo una muestra de la adaptabilidad durante el propio combate y un ejemplo del Jeet Kune Do puro. Por ello es tan magistral este combate, digan lo que digan las nuevas generaciones de fans del cine marcial. Un combate que va más allá del enfrentamiento entre el bueno y el malo, donde el honor y el respeto así como la confianza en las habilidades de cada uno en una situación de vida o muerte. Los intercambios de patadas y técnicas de puño son estupendos, y grabados como deben ser, con planos generales para poder disfrutar de todo esto como se merece.

No se ha visto un combate como el que acabamos de ver, y es que el estilo de cuchar y coreografiar de Bruce Lee no se ha repetido, y aunque podríamos hablar de otros combates excepcionales del Pequeño Dragón, prefiero hablar de otros combates muy diferentes pero igualmente maravillosos de mano de otra de las mayores estrellas del género, Jackie Chan.

Esto realmente es muy complicado ya que Jackie tiene muchas películas con combates excepcionales, pero como hay que elegir, vamos a hablar de uno de los mejores que tiene, contra el campeonísimo Benny ”the jet” Urquídez, concretamente el que aparece en Los Supercamorristas, un clásico de 1984. Las coreografías de este film eran obra de varias personas como son Mars, Chin Ka-Lok, Benny Lai, Ka Lee, Wong Kam-Lam y Danny Chow, supervisados por Sammo Hung, que era además el director, pero en este caso fueron los propios Jackie y Urquídez quienes prepararon su intensísima pelea. Este combate tiene lugar en el tramo final de la película, y no hay tiempo para estudiarse.

Jackie detiene a Urquídez para que Sammo continúe en busca del villano (el fallecido Pepe Sancho), por lo que cuando empieza a luchar contra Urquídez ya están ambos luchadores más que calientes.

El estilo de rodaje del cine de Hong Kong siempre ha acelerado un poco las peleas, pero aún así, dada las excelentes técnicas de ambos, asistimos a un durísimo combate lleno de excelentes combinaciones donde los dos dan y reciben sin parar. Las largas combinaciones y la dureza de los golpes hacen que no tengamos un respiro, unidas a las acrobacias de Jackie y el uso incluso del mobiliario del set. Ninguno consigue ganar al otro, con momentos en los que ambos golpean a su oponente y haciendo que tengan que parar para coger el aliento y estudiar mínimamente al otro.

La seriedad de Urquídez hace que Jackie opte por relajarse y pensar en el combate como en un entrenamiento, para así liberar su mente y evitar que el miedo le haga perder. Es en este momento donde Jackie mete algo de humor al combate, desconcertando así a su contrincante. La sincronía entre ambos luchadores es asombrosa, así como la dureza de los golpes, algo que traspasó la pantalla, recibiendo los dos golpes del otro.

Esto dota de mayor realismo la coreografía asistiendo a un intercambio de golpes casi de otro mundo. Otro punto a favor de esta secuencia es cómo aprovechan diversos estilos sin limitarse el Kung Fu habitual. Urquídez se cubre como en Boxeo, poniendo en serios aprietos a Jackie quien no obstante consigue ganar, pero más por el agotamiento de ambos luchadores que por vencerle peleando. La altísima intensidad del combate, la perfecta ejecución de la coreografía y la sincronización entre ambos actores y artistas marciales sobresale entre todas las demás, incluyendo las secuencias donde vemos al genial Keith Vitali luchar contra Yuen Biao o Sammo Hung. Una auténtica obra maestra del cine marcial. En 1988, Chan y Urquídez se volvieron a ver las caras en Los Tres Dragones, con un combate muy similar en cuanto a intensidad pero ligeramente inferior.

Quiero aprovechar para indicar que la elección de los combates que estamos viendo es sumamente difícil, pero el enfoque que le quiero dar es para resaltar aquellos combates puntuales en sus diversos planteamientos. Es decir, Bruce Lee tiene excelentes combates en otros films, como Jackie, pero los que hemos visto hasta ahora son puntos de inflexión dentro del complicadísimo arte de coreografiar secuencias de lucha. Los estilos de Lee y Chan son muy diferentes, así como las peleas de otros actores como Jean Claude Van Damme o Scott Adkins, siendo casi imposible compararlos por esas diferencias sustanciales. Dicho esto, vamos al tercer combate, dando un salto hasta el 2006 con Invicto 2 y el magistral combate entre Michael Jai White y Scott Adkins. J.J.Perry se encargó de coreografiar este film, mostrando en todo su esplendor las MMA y XMA y sacando todo el potencial de ambos actores apoyado por la excelente dirección de Isaac Florentine, con planos generales que nos permiten ver con claridad cada técnica. Combinar puñetazos, patadas, acrobacias, luxaciones y proyecciones junto a la tremenda velocidad de los dos y su enorme masa muscular junto al estado de gracia en el que se encontraban nos trajeron otra genialidad llena de espectaculares momentos.

Y de nuevo asistimos a una perfecta sincronización entre los dos, un antes y un después en las peleas marciales occidentales. Hay gente que piensa que en la tercera entrega de la saga, con Adkins como protagonista absoluto con el antihéroe que nacía en esta segunda parte, Boyka, hay combates mejores, pero aunque fuese así, hay que agradecer este combate final ya que sin él, no tendríamos las dos secuelas posteriores. Y es una de las genialidades de este combate, el abrir el camino para un tipo de coreografías diferentes a lo visto hasta ahora. Esas patadas en salto casi imposibles que se marca Adkins, desafiando a la ley de la gravedad, es sin duda algo que la diferencia de otros excelentes combates.

DE VAN DAMME A TONY JAA

Los tres combates vistos hasta ahora fueron, como he dicho, un punto y a parte, con un dinamismo excepcional, pero el cine marcial occidental realmente brilló gracias a Jean Claude Van Damme. Es evidente que Contacto Sangriento (1988) nos presentó a un Van Damme espectacular pero si tuviésemos que escoger una sola pelea de su filmografía, sin duda Kickboxer (1989) se llevaría la palma. Y es que en muchos casos el villano hace que las peleas aumenten de calidad y Tong Po es sin duda el villano por excelente del belga, seguido muy de cerca por el mítico Bolo Yeung en la mencionada Contacto Sangriento.

El uso del Muay Thai en el cine no era muy habitual, unido al carisma de Tong Po, aterrador, hicieron que sufriésemos por Van Damme en el combate final. Uno de los aciertos es el propio Van Damme, que interpretó genialmente a este Kurt Sloane, que comienza el combate esquivando sin parar, abrumado por la presencia de su contrincante a la vez que limitado por el secuestro por parte de los villanos de su hermano paralítico (interpretado por el campeón Dennis Alexio) El momento en el que su hermano es liberado y sabiendo que Tong Po ha violado a su chica, tras haber recibido numerosos y dolorosos golpes y sumando el uso de cristales en esos guantes tradicionales, que dan un punto muy dramático y sangriento, Van Damme, es decir, Kurt, libera toda su rabia y técnica aprendida para dar la vuelta a la tortilla.

Incluso pide que le corten los guantes para no contar con esa ventaja. De nuevo tenemos un factor psicológico que usa el protagonista contra su enemigo, incluso por darle la espalda durante el combate. A veces no se necesitan altos espectaculares y técnicas muy vistosas para hacer coreografías geniales, y Kickboxer es una buena muestra de ello. Vemos la excelente técnica de pierna del belga, sus patadas habituales, todo bien coordinado para crear un clímax y una pelea espectacular y mítica.

En 2003 apareció Tony Jaa con su Ong Bak y aunque tiene peleas muy muy buenas, personalmente me quedo con lo que el tailandés nos trajo en su segundo film como protagonista, Thai Dragon (2005), concretamente en los enfrentamientos contra el capoeirista Lateef Crowder y el experto en Kung Fu Jon Foo. De nuevo la coordinación entre ellos y la espectacularidad de los combates la sitúan muy por encima de la media. Las acrobacias de ambos actores hacen que la espectacularidad sea tremenda, uniéndola a la ambientación del lugar de las peleas, con varios palmos de agua y todo en llamas. Es increíble ver esos golpes brutales, esa mezcla de artes marciales y la velocidad con la que ejecutan las coreografías.

Siguiendo este pequeño ranking o selección de coreografías indispensables, es momento de hablar de Donnie Yen, hacia el que siento una especial predilección, por encima de algunos de los actores marciales de los que ya he hablado. Y aquí si que me cuesta hablar de una sola pelea, teniendo auténticas obras maestras en su filmografía, pero por la espectacularidad y dureza, creo que Ip Man (2008) contiene algunas de las mejores peleas de su carrera, concretamente contra los diez cinturones negros japoneses.

DONNIE YEN… COMO IP MAN

El uso del Wing Chun es espectacular y de nuevo tengo que usar el término brutal. Donnie Yen es tremendamente técnico y más en esta película. Un enfrentamiento contra varios luchadores, sabemos que si fuese real, no saldría tan airoso, pero la naturalidad de Yen aquí hace que no parezca tan irreal como pudiese pensarse. Además no es la típica pelea donde se reciben golpes pero se siguen levantando. Cuando Yen acaba con un contendiente, es para que ese contendiente no siga luchando. No sólo la elección de técnicas es genial, si no el componente psicológico, con ese Yip Man que lucha para conseguir comida. La motivación de los personajes es muy importante a la hora de destacar por encima de otras secuencias de lucha y en esta ocasión hace que sea más mítica aún.

A pesar de las secuencias de lucha aquí expuestas, existen muchas más, pero es imposible hacer un verdadero ranking ya que al final en muchas ocasiones son los gustos personales los que nos influyen a la hora de hablar de una u otra coreografía. Para terminar este repaso, quiero mencionar algunas secuencias que al igual que estas que hemos visto, están por encima de la media.

Tenemos por ejemplo a Jet Li en Érase una vez en China (1991) y esa pelea bajo la lluvia en su clínica, o a Bruce Lee y sus enfrentamientos en Juego con la Muerte, todos ellos dignos de analizar. Por no hablar del cine hongkonés clásico, con tantos títulos llenos de algunos de los mejores combates, como El Hijo Pródigo (1981) y su lucha final, con un Yuen Biao en estado de gracia, o las peleas finales de Jackie Chan contra el gran pateador Hwang Jang Lee en sus dos primeros éxitos, La Serpiente a la sombra del Águila y El Mono Borracho en el Ojo del Tigre, ambas de 1978, Sammo Hung contra Lee Hoi San en El Luchador Magnífico (1979), o contra Donnie Yen en Duelo de Dragones (2005), que tiene además la brutal pelea de Donnie contra Wu Jing, o las de Flash Point (2007), que contiene otra genialidad de combate entre Donnie y Collin Chou (bueno, todos los combates son magníficos, como el de Yen contra Xing Yu), y podría seguir enumerando secuencias de lucha que merecen ser vistas y disfrutadas.

El cine marcial es muy extenso, y por lo tanto las secuencias de lucha son tan numerosas que hay toneladas de metraje dignas de mencionar y recomendar.

Cine clásico, moderno, chino, japonés o tailandés, sin olvidar el vietnamita con trabajos espectaculares como The Rebel (2007). Lo que está claro es que son muchos los elementos que hacen de una coreografía una obra maestra, no sólo las técnicas usadas.

Que ayuden a avanzar a la historia, los componentes psicológicos para los personajes que pelean, la innovación, el realismo o la espectacularidad, esenciales para poder ver cuáles son coreografías magistrales y cuales son del montón, aunque nos entretengan casi todas. Incluso hay películas muy malas con coreografías sobresalientes que merecen la pena ver sólo por las peleas, ya que al fin y al cabo, el cine marcial debe tener, como mínimo, buenas escenas de combates, y la selección hecha este mes creo que cumple de sobra con ello.

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