Cine Marcial de los ’70 y ’80

En este artículo hacemos un repaso al Cine Marcial de las décadas de los '70 y '80, décadas que tuvieron sus películas y estrellas clásicas del género.

El cine marcial ha ido evolucionando cada cierto tiempo, dando protagonismo a diferentes estilos de lucha y estrellas en diferentes décadas. Este tema es muy amplio y merecería un estudio exhaustivo digno de un libro, pero al menos de momento vamos a realizar este viaje de forma más resumida poniendo de relieve títulos y nombres imprescindibles, algunos muy conocidos y otros que parecen haber sido olvidados por mucha gente, sobre todo por el gran público y los productores. Años de gloria empañados por otros géneros y por los mencionados productores, cortos de miras que no invierten como debieran en este cine marcial y que se limitan a ofrecernos con cuenta gotas títulos directos a vídeo o en formatos digitales, y eso que en muchas ocasiones son producciones que vuelven a entusiasmarnos a los fans. Incluso pasa en Asia, con menos películas de las esperadas en sitios como Hong Kong o Thailandia.

CHINA Y HONG KONG: CUNA DEL KUNG FU

Ya hemos hablado del cine marcial en diferentes países como China, Japón o Corea del Sur (y del Norte), panoramas cinematográficos muy concretos. En esta ocasión vamos a realizar un repaso a este género de forma internacional, traspasando fronteras e influyendo en este tipo de cine y aunque no nos guste a todos demasiado, esto se mide por el impacto en occidente, recordando que las artes marciales básicamente provienen de Asia. El cine de samuráis y el de Kung Fu triunfaban en sus respectivos países antes de llegar a Estados Unidos o Europa, al margen de los premios conseguidos por films como Rashômon (1950), Yôjimbo (1961) o A Touch of Zen (1971), el impacto fue más cinematográfico que marcial. Pero es evidente que cuando las artes marciales se convirtieron en un elemento distintivo y que atrajo a las masas a este tipo de cine fue con el boom de Bruce Lee.

El 21 de marzo de 1973, la Warner Bros. estrenaba con más éxito del esperado De profesión – Invencible (1972), protagonizada por Lo Lieh, pero el 17 de agosto de ese mismo año llegaba Operación Dragón (1973), co-producción entre la propia Warner y la Golden Harvest de Raymond Chow, empañando el éxito del film de Lieh, y ofreciendo además un tipo de Kung Fu muy diferente, quizás más cercano a la ideología occidental. De esta forma, las décadas de éxito del cine hongkonés, con la Shaw Brothers a la cabeza, seguida de la propia Golden Harvest y demás compañías menores chinas, traspasaba fronteras de manera brutal y creando además todo un icono popular acentuado por el propio fallecimiento del Pequeño Dragón. El cine de Kung Fu se ponía así de moda en la década de los setenta, con numerosos estrenos en Estados Unidos de clásicos hongkoneses y curiosamente, en plena efervescencia del Blaxplotation, el cine hecho por y para negros (afroamericanos, siendo políticamente correctos), este cine se puso muy de moda entre ellos, mezclando así ambos géneros con gente como Jim Kelly, Tamara Dobson, Fred Williamson, Jim Brown o Ron Van Clief, algunos con conocimientos marciales como Kelly o Van Clief, y otros sin ellos, pero incorporando coreografías como el caso de la saga de Cleopatra Jones de Tamara Dobson, con Bong Soo Han en la primera entrega o Tang Chia y Yuen Cheung-Yan en la secuela, que además estuvo co-producida por la mismísima Shaw Brothers e incluía la presencia de actores como Tien Ni o Lin Chen-Chi en papeles principales y con extras tan conocidos como Yuen Wah, Yuen Woo Ping o Corey Yuen. De esta forma se filtró entre el público general durante los setenta, reinando el Kung Fu tanto en producciones locales como en los estrenos doblados o en versión original, en sesiones dobles muchas veces. No obstante, es necesario mencionar algunos títulos occidentales que introducían elementos marciales o con fuertes conexiones.

Me refiero a los ninjas, que aparecen en el cine de Hollywood en 1967 en el largometraje de James Bond Sólo se Vive dos Veces, con el fallecido Roger Moore como protagonista. Tenemos artes marciales y ninjas en su peripecia en Japón, además de ver actores locales como algo exótico, anecdótico incluso, y aunque en esta época el cine de espías incluía a veces movimientos que se asemejaban a las artes marciales, les acentuaban ese halo de invencibilidad en sus films. En 1968 el cantante y actor Dean Martin rodada su parodia del agente 007 con La Mansión de los Siete Placeres, con coreografías del mismísimo Bruce Lee y con extras como Chuck Norris, visible en prácticamente dos planos, Joe Lewis, Ed Parker o Mike Stone, leyendas de las artes marciales dando sus primeros pasos en el cine. En los setenta.

Volviendo a los setenta, en 1975 también hubo artes marciales en el film Los Aristócratas del Crimen, con James Caan de protagonista aprendiendo de Hank Hamilton, quien se encargó del entrenamiento de los actores, enseñándoles movimientos de Kung Fu, aunque en su secuencia final podemos ver artes niponas como Karate. Un año antes la mafia japonesa había sido la protagonista de Yakuza, con Robert Mitchum y la superestrella Ken Tanaka, imagen mítica del Yakuza Eiga o cine de Yakuzas. Es este film, y el subgénero sobre esta mafia, ampliamente desarrollado en Japón durante esta década, el que roza tangelcialmente las artes marciales, por el uso de Katanas y demás artes locales para dotar ese aire de caballero andante al Yakuza.

Si Bruce Lee, tras su fallecimiento desató una fiebre por el Kung Fu, de forma paralela provocó que apareciese un subgénero apasionante, el denominado Bruceplotation. De esta forma avispados productores explotaron la imagen del fallecido astro aportando una serie de clones entre los cuales fueron tres los que se llevaron el gato al agua. El primer clon que apareció fue Bruce Li, o Ho Chung Tao, estudiante de Wing Chun, Karate, Boxeo, Taekwondo y estilos de Kung Fu del Norte. Comenzó en el cine como especialista y debutó como protagonista en un biopic sobre el Pequeño Dragón, Bruce Lee: A Dragon Story (1974) para después alternar el interpretar a Bruce con películas independientes pero imitando a la mayor estrella marcial del género. Títulos como Sale el Dragón, entra el Tigre (1976), La Última Aventura de Bruce Lee (1976), El Tigre vuelve al ataque (1977), Combate Mortal (1978), Bruce Lee en Nueva Guinea (1978) o El Puño Ciego de Bruce (1979) forman parte de su extensa filmografía.

Bruce Le, o Huang Kin Lung, experto en Hong Quan y Karate, también llevaba un tiempo intentando triunfar en el cine, consiguiendo cierto éxito con The Big Boss II, una secuela no oficial de Karate a Muerte en Bangkok. La constante de este subgénero consistía no sólo en imitar el nombre de Bruce y copiar sus gestos y movimientos, si no jugar con los títulos para que recordasen a los protagonizados por el original, con palabras clave como dragón, juego, muerte y demás mezclas, sin olvidar secuelas no oficiales o nuevas versiones con estos actores, por lo que en éste caso tenemos títulos como Enter the Game of Death (1978), La Gran Revancha de Bruce Le (1978), Duelo del Dragón y el Tigre (1980) o la obra cumbre, Los Clones de Bruce Lee (1980), donde además de Le teníamos al tercer clon, el surcoreano Dragón Lee.

Este musculoso clon, curiosamente con un mayor parecido a Jason Scott Lee, quien interpretó a Bruce en Dragón: La Vida de Bruce Lee (1993), intentaba ofrecer películas relativamente ajenas a las de Bruce, pero sin olvidar imitarle constantemente. Bruce Lee: Robo de Diamantes (1978), Kung Fu Fever (1979) o Llega el héroe invencible (1981) son algunas de sus películas. Todos ellos intentaron separarse de la imagen de Bruce, pero les fue prácticamente imposible. Además de ellos, aparecieron muchos más, algunos con escasos títulos pero siempre explotando de mejor o peor manera la imagen de Lee en beneficio de los productores. Así en los setenta, dentro del reinado del Kung Fu, hay que separar este subgénero que tantos y tantos títulos y actores trajeron al cine marcial.

A finales de los setenta, el Blaxplotation iba perdiendo fuerza, y aunque los estrenos de películas de la Shaw Brothers y demás compañías se mantuvieron, pasaron a un segundo puesto. Jim Kelly hizo su última película de género llamativa en 1978, y Ron Van Clif, que junto a Kelly son los mayores representantes del cine marcial negro, al año siguiente, a pesar de su aparición en El Último Dragón en 1985 y poco más antes de ese año. Pero en 1977 apareció Chuck Norris con El Poder de la Fuerza, la primera con él como protagonista. Curiosamente participar tras la película de espías de Dean Martin de la que hablaba antes, en El Furor del Dragón contra Chuck Norris, no le llevó al éxito, con un personaje mínimo en otro largometraje del que ya hablaré otro mes cuando nos pongamos en serio con Norris, y el villano de El Tigre de San Francisco, co-producción entre Hong Kong y Estados Unidos e intento de la Golden Harvest, la misma que lanzó al Pequeño Dragón, en conseguir el éxito con el director Lo Wei  y probar suerte con el actor de origen coreano Don Wong. Es obvio que no lo consiguió, y ni Norris continuó su carrera hasta este film de bajo presupuesto. El director, Don Hulette, debutaba en este campo tras trabajar como compositor de bandas sonoras desde 1922, musicalizando cine mudo clásico de Harold Lloyd, y aún así consiguió que las escenas de lucha mostrasen bien las técnicas, coreografiadas por el propio Norris. De esta forma comenzó su carrera como estrella, estrenando un título cada año y cada vez con mayor presupuesto y calidad, preparando el terrena para la que sería su década, los ochenta.

CHUCK NORRIS Y EL MUNDO NINJA

Tras Los Valientes Visten de Negro y Fuerza 7, en 1978 y 1979 respectivamente, Norris se enfundaba el traje ninja en Duelo Final, y nos traía además de a él mismo, a Richard Norton y a Tadashi Yamashita. Norton debutaba en el cine con dos papeles en el film además de especialista, mientras que Yamashita venía de tener éxito en el cine japonés e incluso protagonizó una variante del Bruceplotation como fue Bronson Lee Champion en 1975. Tras ella llegó Golpe por Golpe (1981) y Furia Silenciosa (1982), ya con Columbia Pictures como complemento de la imagen de Chuck como héroe de acción.

Así se diferenciaba de otras estrellas como Silvester Stallone o Arnold Schwarzenegger, y mientras esto ocurría, en 1981 aparecía La Justicia del Ninja, con Mike Stone como autor de la historia. Stone, experto karateka y especialista además de coreógrafo y actor. De forma anecdótica, había sido guardaespaldas y entrenador de Priscilla Presley, la mismísima esposa de Elvis, y llegaron a tener una relación sentimental algo abrupta, y que no es momento de hablar, que para eso ya está la prensa amarilla. El caso es que Stone era bastante conocido en el mundo de las artes marciales y presentó un guion a la productora Cannon, modificando muchas cosas, incluido el protagonista, que iba a ser él mismo, pero su escasa habilidad dramática, según el director, Menahen Golam, le llevó a convertirse en el doble de Franco Nero, el nuevo protagonista, y coreógrafo, con Sho Kosugi como villano. El éxito del film provocó que la propia Cannon continuase la explotación ninja con dos films más, La Venganza del Ninja (1983) y Ninja III: La Dominación (1984).

Esto provocó una auténtica fiebre ninja, por lo que tuvimos además la saga de El Guerrero Americano en 1985, continuando en 1987, 1989, 1990 y 1993, títulos clásicos pero sin auténticos expertos marciales exceptuando a Tadashi Yamashita como el Ninja Estrella Negra, y de nuevo con Mike Stone coreografiando las peleas. Como curiosidad, la Cannon quería a Norris para protagonizarla, pero problemas de agenda hicieron que buscasen sustituto, encontrando y lanzando al joven Michael Dudikoff. Kosugi, fuera de la productora, aportó más títulos de esta temática con Las Nueve Muertes de Ninja (1985) o Ruega por tu muerte (1985), aunque en Águila Negra (1988), con un Van Damme como villano y Furia Ciega (1989) le mostraban muy parecido a un ninja, aunque no se pusiese el traje negro. Y no puedo dejar de mencionar la serie Master (1984), donde ejerció de villano en una historia con los ninjas como protagonista, aunque fuese Lee Van Cleef el veterano asesino bueno de turno.

Esta fiebre ninja hizo que se estrenasen muchos títulos de Godfrey Ho bajo la tutela de la IFD y Filmark, productos de explotación, con metraje de películas chinas y thailandesas insertadas en lo que esta productora grababa, convirtiéndose en maestros del corta y pega cinematográfico y que ha generado numerosos fans de su cine, dominando el mundo del videoclub y el boom que tuvo en los ochenta. Norris continuaba con sus éxitos, convirtiéndose en una figura esencial en esta década y metiendo artes marciales en un cine de acción que no se centraba en el mundo de las artes de combate, uniéndose con los ninjas para ser los protagonistas del cine marcial. La trilogía de Desaparecido en Combate (1984),  Invasión U.S.A (1985), Delta Force (1986) o El Templo del Oro (1986), puros actioners (menos la última, una comedia de aventuras) donde Norris vencía a sus oponentes con sus técnicas marciales. Compañeros suyos como Joe Lewis no conseguían continuidad con dos participaciones en la década, Los Cinco Invecibles (1981), un intento del director de Operación Dragón (1973),  Robert Clouse, de repetir el éxito de dicho film juntando a gente como el propio Lewis, Richard Norton, Benny Urquídez o el maestro Bong Soo Han. La otra era una producción hongkonesa, Kickboxer Asesino (1988) junto a Robin Shou, manteniéndose alejado del cine con cinco títulos posteriores hasta su fallecimiento en 2012. Aunque el Kung Fu seguía apareciendo en todos los países, la influencia en el mercado cinematográfico era menor, relegándose al vídeo, pero que no obstante hizo que otros actores chinos intentasen entrar en Hollywood.

En Japón, el karateka Sonny Chiba triunfaba con sus films de Karate, con clásicos como The Street Fighter (1974), llegando a estrenarse en Estados Unidos. Su trilogía interpretando al Sensei Mas Oyama o las secuelas del título mencionado le convertían en estrella, pero su éxito no influía en el cine occidental. Chuck Norris ponía de moda el Karate de nuevo, pero surgió en 1984 Karate Kid (El Momento de la Verdad), convirtiéndose en todo un éxito y un clásico ochentero a pesar de la nula experiencia de sus protagonistas, Ralph Macchio y Pat Morita. El experto karateka Pat E. Johnson se encargó de dar realismo a las escenas de lucha, con otro maestro, Fumio Demura, doblando a Morita. Este título se convirtió en una franquicia con tres secuelas, en 1986, 1989 y 1994, además del remake de 2010 con Jackie Chan. En 1987, visto el éxito de las dos primeras entregas, apareció la producción italiana, rodada en Metro Manila (Filipinas) Karate Kimura con una calidad ínfima que llegó a contar con cinco secuelas entre 1988 y 1993 que llegaron a emitirse en España como si de una serie de televisión se tratase. Era evidente la copia de la saga con el mítico maestro Miyagi, y como particularidad, aparecían en esta versión italiana auténticos expertos en artes marciales, aunque su protagonista no tenía experiencia en las mismas.

Jackie Chan hizo su primer intento en 1980 con La Furía de Chicago, pero fue fallida, y ni si quiera él estaba contento con el resultado, sobre todo por la manera de trabajar norteamericana. Su participación mínima en Los Locos de Cannonball (1981) y su secuela de 1984 fueron más por contrato con la co-productora, la Golden Harvest, aunque en 1985 lo volvió a intentar a lo grande con El Protector, de nuevo con la GH detrás y ofreciendo una imagen totalmente diferente de la que tenía en Hong Kong, la del Kung Fu y el humor. Quedó muy descontento, así que rodó escenas de lucha y remontó la película de cara a su estreno asiático. Esta carencia de éxito en occidente hizo que en la pantalla grande fuese el Karate (Tang Soo Do realmente) de Norris y los ninjas fuesen quienes dominaban el cine marcial y manteniéndose el Kung Fu en una segunda línea de fuego.

A la sombra de Norris no aparecía nadie que recogiese el título de artista marcial del cine, y al margen de su presencia, sólo tenemos un par de títulos remarcables, El Último Dragón (1985), un homenaje a Bruce Lee y al Blaxplotation más marcial junto a la música disco de la discográfica Motown, y Golpe en la Pequeña China (1986), otro homenaje al cine de Kung Fu más mágico con muchos nombres míticos en la serie B y el mundo stunt y de coreografías en Estados Unidos como Al Leong, James Lew, Jeff Imada, Gerald Okamura, Eric Lee o Cary-Hiroyuki Tagawa, aunque hay que destacar también al gran Carter Wong, una estrella del cine de Kung Fu en activo desde principios de los setenta y mítica para los aficionados al cine de Hong Kong o el mismísimo Dan Inosanto, el compañero y amigo de Bruce Lee o Conan Lee, otro experto marcial con cierto éxito en Hong Kong con una mínima conexión con el propio Bruce, básicamente usar el apellido Lee por ser quien le motivaba para meterse en el cine. Estos dos títulos son de culto para todos los que hemos vivido los ochenta aunque no consiguieron crear tendencia, por lo que de nuevo, a finales de los ochenta se necesitaba un cambio, sangre nueva antes de que quedase relegadas las artes marciales en el cine al vídeo, que era hacia donde iba la carrera de Norris. En España comenzaba con Hitman (1991) que a pesar de ser un lanzamiento de vídeo, trajo a Norris a España para su promoción, con entrevistas en Antena 3 en De tú a tú de Nieves Herrero o Cinturón Negro, presentado por Coral Bistuer.

Resumiendo, el cine de Kung Fu, con sus vertientes, triunfaron en los setenta, mientras que los ochenta nos trajeron a los ninjas y a Chuck Norris y su Karate, haciendo que los sistemas de lucha chinos se quedasen en un segundo plano a pesar de su éxito en los países asiáticos. Los noventa nos trajeron a nuevas estrellas y sistemas de lucha, pero tendrás que esperar un mes para averiguar cuales fueron.

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