cine marcial tailandes

China siempre parece ser la cinematografía a la que la mente suele acudir cuando se habla de cine de Artes Marciales. Bruce Lee, Jackie Chan, Jet Li, Donnie Yen… Es algo lógico siendo cuatro de las grandes estrellas del género, pero todos sabemos que esto no es así. El cine de samuráis también es de Artes Marciales y si las propias artes se pueden encontrar en la mayor parte, por no decir todos, países, tales como Corea del Sur, Vietnam, Thailandia, Malasia o Indonesia, es fácil pensar que sus respectivas cinematrografías locales han mostrado tarde o temprano sus artes de combate.

Es el caso de Corea del Sur, país donde han nacido sistemas como el Taekwondo, el Tang Soo Doo o el Hapkido, por citar los más conocidos, y su industria cinematográfica lleva ya bastantes años ofreciendo productos de muy alta calidad. En muchos films podemos ver combates de Artes Marciales, pero existen numerosas películas estrictamente de género. No solo ha producido thrillers como “Old Boy” o “Encontré al Diablo” por lo que en las próximas páginas vamos a repasar el cine de Artes Marciales de las dos Coreas, ya que tanto en el sur como en el norte se han atrevido a producir films de diferentes calidades.

Lo mejor es comenzar por el principio, a las primeras películas que se hicieron y poco a poco veremos su evolución así como los estilos que muestran en pantalla.

LAS PRIMERAS PELÍCULAS DE GÉNERO

El cine se introdujo en Corea el 19 de octubre de 1897, proyectando films franceses de Pathé Pictures.

Dos años después el norteamericano Burton Holmes fue el primero en rodar en este país uno de sus viajes, proyectando su documental a la familia real coreana. Ya en 1903 apareció el primer cine en el pais, el Dongdaemun Motion Picture Studio y no llegó a Seul hasta noviembre de 1907. Durante estos años el catálogo que se proyectaba se centraba en las producciones de D. W. Griffith, Fritz Lang y los films de Douglas Fairbanks, pero Pak Sung-pil fue el pionero del cine local, produciendo “Loyal Revenge”, un drama al que siguió el documental “Scenes of Kyongsong City”, estrenadas ambas el 27 de octubre de 1919.

Con estos films se dio el pistoletazo de salida a las producciones coreanas, la mayor parte dramas y documentales con mayor o menor crítica social, luchando, como en todos los países, contra la censura.

En noviembre de 1919 llegó “A Detective’s Great Pain”, enmarcado en el género de acción pero sin poder decir que fue un film de Artes Marciales. Este subgénero que nos encanta siempre se ha interrelacionado con el cine de acción, por lo que todo film de acción ha sido precursor del de Artes Marciales en mayor o menor medida.

Concretamente en esta ocasión tenemos al actor Kim Do-san como protagonista y director. Quizás con Douglas Fairbanks, la primera gran estrella del cine de acción mudo, en mente, Do-san tuvo una carrera corta, con cuatro films de director, cinco como actor y tres como guionista.

La Guerra de Corea, que separó en dos al país, de 1950 a 1953 trajo el consiguiente cine de propaganda junto a los dramas, melodramas y algunas comedias, sin olvidar cintas de acción pero sin mucho hincapié en las Artes Marciales. Esta división hace que tengamos que separar igualmente las cinematografías ya que aunque parezca mentira, Corea del Norte ha producido películas, incluyendo de Artes Marciales, películas totalmente desconocidas para muchos en Occidente e incluso en Oriente, ya que en muchos casos el cine norcoreano no salía del país pero se trata de un tema interesante ya que hay al menos tres o cuatro títulos que son pura arqueología del cine marcial.

Es evidente que este subgénero ha tenido siempre sus momentos de gloria, eras doradas que fluctúan de forma cíclica donde un puñado de títulos se han convertido por derecho propio en clásicos indispensables, que son los que vamos a ir viendo de forma cronológica. También es evidente que existen mucho títulos menores dignos de mención que alimentan el cine marcial con pequeñas producciones sin estrellas, es decir, una serie B en la que es muy interesante sumergirse, por lo que con en este artículo te animo a profundizar, un artículo que pretende, una vez puestos los cimientos del origen del cine en Corea, abrir esa puerta a diferentes propuestas de cine alejada de monjes Shaolin, venganzas de época, de Bruce Lee o de Jackie Chan.

COREA DEL NORTE: SECUESTRANDO Y RODANDO

El director surcoreano Shin Sang-Ok es una figura clave en el cine norcoreano debido a su secuestro. Conocido con el sobrenombre del Príncipe del Cine Coreano, fue secuestrado en 1978 junto a su mujer, Choi Eun-hee, durante una visita a Hong Kong y llevados a Corea del Norte por órdenes del Supremo Líder, Kim Jong-il (amante del cine y productor de la gran mayoría de films, motivo que hacía que contase con el propio ejército para abastecer de extras y material a las películas) y hasta 1986 estuvo rodando diversos films, siendo el más conocido “Pulgasari” (1985), con un émulo de Godzilla y basada en una leyenda local.

Su cine buscaba, siguiendo órdenes, entretener a la vez que adoctrinar, por lo que su cine de evasión constituyó la espina dorsal del cine norcoreano. Y destacar que tras su escape a Estados Unidos, se cambió el nombre por el de Simon S. Sheen, dirigiendo… “Tres pequeños ninjas” en 1995 y produciendo además de este título, otras dos entregas de las aventuras de los hermanos norteamericanos ninjas que tuvieron su momento en los ’90, “3 ninjas contraatacan” (1994) y “3 ninjas en el parque de atracciones” (1998) con el mismísimo Hulk Hogan. Ver para creer.

En casi todas las culturas hay un Robin Hood, y en Corea este personaje se llama Hong Kil-Dong y como es de preveer, existen varias películas que adaptan su historia, como las dos producciones surkoreanas de 1967 y 1976 o la norcoreana de 1986, todas tituladas “Hong Kil-Dong” aunque la que nos interesa se llegó a estrenar como “Jaguar Ninja”.

En los tres casos estamos ante cine de aventuras y fantasía y en la norcorana tenemos incluso ninjas. La mayor influencia de este film, considerado uno de los grandes clásicos, viene de Hong Kong, con algunos momentos similares, como el entrenamiento a manos de un excéntrico maestro y el uso de cables. En países como Hungría o Bulgaria se llegó a ver a finales de los ’80, llegando a estrenarse en Corea del Sur en el año 2000. Posteriormente se han rodado en la vecina Corea del Sur otras adaptaciones del personaje incluyendo una versión que muestra a sus herederos, una comedia de robos con buenos combates.

Otro título del mismo año es “Order Nº 27”, un cruce entre el cine bélico y el de Kungfu con el toque de comedia slapstick al estilo de Jackie Chan. El título alude a la orden dada a un grupo de soldados en una misión suicida y nos ofrece todo tipo de acción, tanto balística como marcial con el consabido elemento propagandístico. En lo referente a la acción, los stunts son reales y muy arriesgados, una rareza con elementos psicotrónicos que la han convertido en un título de culto.

El cine de Hong Kong continuaba siendo la mayor influencia, tanto de la época como el más clásico. Es el caso del tercer título a rescatar, “Somi, the Taekwondo Girl” de 1997 pero con un aspecto sesentero hongkonés. Co-producción con Japón, nos hace viajar al pasado, al Reino de Koryo, precursora de Corea, entre el 918 y el 1392 d.C. para conocer a una jóven, Somi, en un drama del que saldrá cuando la acoja el maestro de Taekwondo Dosa.

Drama y Artes Marciales a partes iguales que si bien resulta inferior que las dos películas arriba mencionadas, sí consigue acercarse para convertirse en la trilogía básica del cine de Artes Marciales norcoreano.

COREA DEL SUR Y SU ESTILO PROPIO

Está claro que en los sesenta y sobre todo en los setenta el cine de Artes Marciales que lideraba a nivel mundial era el hongkonés, sobre todo a raíz de la aparición de Bruce Lee. No obstante, la ahora ex-colonia británica se nutría de actores tanto chinos como de otros países como Corea o Japón. Concretamente coreanos tenemos a gente como Hwang Jang-Lee, Casanova Wong, Elton Chong, Don Wong o uno de los clones de Bruce Lee, Dragon Lee que hicieron furor en los ’70 con sus apariciones.

Hwang Jang-Lee, experto en Taekwondo, fue el villano por excelencia en películas clásicas como el díptico que encumbró a Jackie Chan, “El Mono Borracho en el Ojo del Tigre” y “La Serpiente a la Sombra del Águila” en 1978. Está claro que la técnica de pierna del Taekwondo encajaba perfectamente en el cine de Kungfu dotándole de mayor espectacularidad si cabe.

Películas como “Secret Rivals”, “Héroes de Shaolin” o “Hitman in the Hand of Buddha” son auténticas joyas gracias a su participación.

Todos estos actores que participaron en cintas hongkonesas mostrando sus técnicas tenían que ceñirse a los cánones de la isla por lo que aunque ponían en pantalla artes marciales coreanas, no contribuyeron, de primeras, a la industria de su país natal.

Las diversas influencias cinematográficas que ha tenido Corea del Sur podrían llevar a equívocos al pensar que la personalidad de su cine es inexistente, pero gracias a esa amalgama ha conseguido que termine por desarrollar una idiosincrasia muy personal.

Primero fue el thriller, con títulos como “Old Boy”, o el terror con “2 Hermanas” o “The Host” y antes de darnos cuenta, la mayor parte del mejor cine, insisto, de cualquier género, provenía de Corea del Sur.

Las Artes Marciales tenían mucho peso en el cine de acción o en el thriller, desarrollando una serie de coreografías que unían el Taekwondo y otras artes con la pelea callejera. La atmósfera única del cine surcoreano se fundió con un concepto de la acción que nos ha dado grandes títulos y grandes momentos, no siempre valorados por el aficionado y algunos de ellos estrenados en España. Hay películas anteriores a las que vamos a ver, pero el grueso de la producción y los mejores títulos han aparecido cuando el cine surcoreano dió el pelotazo internacional.
En el 2001 llegaron dos films a España. “Volcano High School” es una comedia de acción con tintes fantásticos sobre una escuela de Artes Marciales muy peculiar.

Efectos digitales, poderes concedidos por el uso de la energía interna y estupendos combates coreografiados por Eung Jun Lee que no tienen que envidiar nada a películas como “Matrix”.

El éxito fue tal que apareció una edición internacional con vente minutos menos, al igual que una versión japonesa más larga que la internacional pero más corta que la original e incluso en Estados Unidos se modificó la trama, se redobló con voces de raperos y se cambió la banda sonora, repleta de hip-hop y rap, cortesía de la MTV. Por suerte, Fox lanzó en Estados Unidos un DVD con la “versión MTV” y con la versión del director de más de dos horas, algo que no ocurrió en España. No obstante, la versión internacional es una delicia para el aficionado.

Por otro lado se estrenó la co-producción con China “Musa, the Warrior”, que aprovechaba el éxito de “Tigre y Dragón” para traernos a una de sus protagonistas, Zhang Ziyi, convertida en princesa china y atacada por mongoles. Solo un grupo de guerreros coreanos exiliados en China la podrán ayudar.

Drama, historia, acción, amor… elementos habituales tanto en el cine como en las series coreanas, conocidas como k-drama (o dorama, aunque suele referirse este término a las japonesas, pero que cada vez se usa más para hablar de series asiáticas, ya sean surkoreanas, japonesas o de Taiwan) con coreografías de Jung Doo-hong, una figura clave en el género. A pesar de salir de su país, “Musa” no tuvo una repercusión excesiva, quedándose al nivel de otra cinta china que consiguió estrenarse en España gracias a la mencionada “Tigre y Dragón”, “Guerreros del Cielo y de la Tierra”.

Claro está que en ambos films el público buscaba otra cinta de Artes Marciales con componentes místicos, pero ofrecían algo más real. Algún que otro premio internacional pero nada relevante.

He mencionado a Jung Doo-hong, y con solo echar un vistazo a su filmografía podemos ver los títulos de las mejores películas de Artes Marciales surcoreanas, por lo que ver este tipo de cine y los trabajos de Doo-hong van de la mano. Este experto en Taekwondo llegó a viajar por el mundo enseñando Artes Marciales y representando a Corea del Sur, entrenó al ejército y fue guardaespaldas de un importante político antes de comenzar en 1990 como especialista en el film “The General’s Son”.

En este momento su carrera se disparó pasando de stunt a director de acción y coreógrafo y participando en títulos como “No Blood No Tears” (2002), “Natural City” (2003) o “Lazos de guerra” (2004), aunque su puesta de largo realmente llegaría con otra película también estrenada en España en DVD, “Arahan”, comedia de Artes Marciales sobre maestros místicos en la actualidad donde se unió a Ryoo Seung-wan por segunda vez (tras “No Blood No Tears”) como coreógrafo y como el villano. La unión con Seung-wan no sería la última, ofreciéndonos además grandes títulos de acción, algunos de ellos de lo mejor de los últimos años.

En el 2006 estrenó junto al director una de las obras maestras surcoreanas, “The City of Violence”, una carta de amor del director al cine de Artes Marciales chino pero sin olvidar sus raices coreanas. Una historia que nos trajo además a Doo-hong como co-protagonista con el mismísimo Seung-wan, donde la muerte de un viejo amigo hará que el grupo, separado por los años, se vuelva a juntar para investigarlo, cosa que no será fácil cuando el asesino de su amigo se dedique a intentar matar a los dos investigadores.

El despliegue marcial es impresionante, con coreografías largas y contundentes que incluyen peleas de varias tribus urbanas contra los protagonistas en medio de la calle o el asalto final al restaurante del villano, lleno de puñetazos, patadas, saltos, cuchillos y demás. Dirigida con un gusto exquisito y con algunas de las mejores coreografías de los últimos años, es todo un espectáculo imprescindible.

El trabajo de Doo-hong se puede apreciar en films como “Dachimawa Lee”, de nuevo con Seung-won como director, en “Woochi, cazador de demonios” o en las películas norteamericanas “Red 2” o “G.I. Joe: La Venganza”, tanto como director de acción y coreógrafo como doble de Lee Byung-hun.

Sus últimos trabajos han estado centrados en la dirección de acción y en la coordinación de especialistas, deseando poder verle como actor nuevamente. Claro que en esta parcela le encontramos en otro film, de nuevo estrenado en España, “Fighter in the Wind” (2004), adaptación del cómic sobre la vida de Choi Bae-Dal, conocido como Mas Oyama, el fundador del estilo de Karate Kyokushinkai.

Doo-hong interpreta aquí a un amigo del protagonista, dejando la acción a Yang Kil-young y Lee Hong-pyo. Coreografías realistas, rozando lo fantástico en algunas ocasiones pero otro despliegue magistral de Artes Marciales diferente de otros biopics de Oyama como los que hizo Sonny Chiba en Japón a finales de los ’70.

Estos títulos son esenciales en la cinematografía surcoreana, siendo “The City of Violence” y “Fighter in the Wind” títulos básicos e indispensables, pero hay muchos más.

Es evidente que citar todas las películas transformarían esta revista en un libro monográfico, por lo que a continuación vamos a ver algunos títulos recomendados en mayor o menor medida, pero en todo caso, ejemplos de lo que el cine coreano puede ofrecernos. “Spin Kick” (2004) nos trae una escuela de Taekwondo llena de malos estudiantes que tendrán que ganar un campeonato. Con combates realistas y cercanos a las propias competiciones, algo totalmente opuesto a “Bichunmoo” (2000) otro film a la estela de “Tigre y Dragón”, una historia de amor de época repleta de cables, drama, excelentes combates y con un vestuario a destacar. Posteriormente se hizo un k-drama adaptando la misma historia. En el 2003 se pudo ver en cines españoles.

“The Kick” (2011) es una co-producción con Thailandia, dirigida a cuatro manos con el artífice de “Ong Bak” y que nos presentaba a una familia experta en Taekwondo enseñando en Bangkok y mezclándose con unos mafiosos. En ella podemos ver además a Jeeja Yanin, la protagonista de “Chocolate” en un despliegue espectacular con auténticos practicantes de Taekwondo. Esta comedia de acción no consiguió el éxito esperado, aunque para el aficionado es un título a reivindicar, como la comedia “Mr. Kim vs Mr. Kim vs Mr. Kim” (2007) donde tres maestros de Artes Marciales con el mismo nombre lucharán por el amor de una mujer. Más cercana a la comedia que a la acción, contiene algunos buenos momentos marciales.

Y podría seguir y seguir, pero voy a citar algunos títulos recomendables como “En el espiritu de Bruce Lee” (2004), un drama estudiantil con Bruce Lee como influencia del protagonista, “Sword in the Moon” (2003), una película épica con combates de espada, “La Espada Sin Sombra” (2005) que bebe del wuxia chino, “The Duelist” (2005), una poética película con coreografías magistrales, “El Hombre sin Pasado” (2011), un thriller que aún las artes marciales con un estilo callejero, “Fists of Legend” (2013) con las competiciones de MMA de fondo, “Big Match” (2014) con un luchador de MMA metido a fugitivo y más y más títulos.

Lo mostrado aquí es sólo la punta del iceberg, no he entrado en los k-dramas, donde las Artes Marciales tienen su hueco, ya que estamos ante una cinematografía que suele usar las Artes Marciales en sus secuencias de acción, tal y como podemos ver en “The Berlin File” o en recientes producciones como “Memories of the Sword”.

Incluso ha traspasado fronteras en películas como “El Camino del Guerrero”, co-producción con Nueva Zelanda donde el western se mezclaba con la épica medieval surcoreana con un reparto internacional y muchos efectos digitales.

Una cinematografía que no solo hace thrillers de venganza y que espero que con este artículo te pique el gusanillo para investigar y sumergirte en otro cine diferente y muy personal, pero sobre todo, de gran calidad en todos sus aspectos.

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