CREED II y el cine de Boxeo

Con la llegada de CREED II la saga de Rocky continúa, pero no es la única película de boxeo de calidad, existen tantas, que hay todo un subgénero completo de cine de boxeo.

cine de boxeo

El 25 de enero por fin llega CREED II. La continuación de «la leyenda de Rocky», y aunque no son películas puramente de Artes Marciales, todo artista marcial que se quiera dedicar a la competición debe tener una buena base del noble arte del Boxeo.  Aprovechando este estreno, además de conocer más profundamente el film, vamos a realizar un recorrido por el cine de este noble arte con títulos míticos no sólo en el cine deportivo. Grandes directores, actores clásicos y de culto que han elevado no sólo a sus intérpretes si no a sus propios personajes consiguiendo incluso prestigiosos premios. Pero muchas veces a los críticos y a los festivales se les olvida que sin el Boxeo, esas películas serían muy diferentes. Por ello, este recorrido no dejará fuera a la gente que está detrás de cada coreografía, cada entrenamiento, rindiendo un merecido homenaje al pugilismo. Y todo gracias a esta nueva película, y es que con CREED II, la leyenda Rocky… ¡CONTINÚA!

SOUTHPAW

En 2012, el director de Training Day, Antoine Fuqua, comenzó a preparar una película que mostrase el mundo del Boxeo como se merecía. Practicante que entrena cada día, Fuqua quería mostrar de la forma más literal y realista este mundo pero sin olvidar la parte humana. Junto al guionista Kurt Sutter, creador de la serie Hijos de la Anarquía, contactó con el cantante Eminem para rodar una nueva versión de Campeón, protagonizada en 1979 por Jon Voight que a su vez era remake de la película del mismo título de King Vidor de 1931. Sutter no estaba muy convencido de hacer una mera copia, por lo que buscó en la propia vida del cantante para narrar la parte dramática, pero con una analogía con el Boxeo. La paternidad y afrontar los numerosos problemas eran la piedra angular junto al propio arte de lucha, pero cuando el proyecto iba tomando cuerpo, Eminem abandonó el proyecto debido a sus compromisos musicales, aunque ha seguido conectado al proyecto con el tema musical principal, Phenomenal. Unos años antes, Fuqua había conocido a Jake Gyllenhaal, y quería trabajar con él, por lo que se puso en contacto para ofrecerle el papel protagonista.

El director y el guionista, junto a Gyllenhaal, se pusieron manos a la obra para ofrecer un film diferente a lo visto hasta ahora, construyendo un personaje cuya rabia le llevaría por un camino de éxito pero con el peligro de autodestruirse con esa misma ira en un viaje de redención y autosuperación. Además, al protagonista le seducía una historia con el Boxeo de por medio y lejos de los tópicos vistos anteriormente. El protagonista es Billy “El Grande” Hope, campeón de los pesos semipesados de Boxeo, un triunfador dentro y fuera del deporte, con una preciosa mujer y una hija además de una vida de lujos hasta que le abandona su manager y amigo de toda la vida interpretado por el cantante y actor Curtis “50 Cent” Jackson. Sólo le podrá ayudar Tick Willis, un bombero retirado y entrenador de boxeadores amateurs. De esta forma tendrá que luchar por su propia redención y para recuperar la confianza de su familia. El reparto es de calidad, con Rachel McAdams (True Detective) interpretando a la mujer del protagonista, Maureen, el mencionado 50 Cent o Forest Whitaker como Tick Willis. Pero lo que más nos interesa es la parte del Boxeo, con Víctor Ortíz, norteamericano de origen mexicano y campeón de peso Welter de la WBC. Con un estilo agresivo, es considerado uno de los mejores boxeadores actuales. Tras su paso por el boxeo amateur, debutó como profesional en 2004, con 17 años de edad.

Saltó al cine en Los Mercenarios 3, aunque en 2012 había aparecido brevemente en Latin Button, película estrenada directamente en vídeo, y en la serie de televisión Chiqui’n Control. Tras su paso por la tercera reunión de Stallone y sus amigos rodó Redención, interpretando a Ramone, y ha aparecido en algunas series de televisión como Hawai 5.0, Dice o en el largometraje Once upon a time in Venice, junto a Bruce Willis y Jason Momoa, que debería estrenarse este mismo año, sin olvidar su participación en el concurso televisivo y musical Dancing With the Stars. Este fan de Rocky, como el mismo le dijo a Stallone, compagina su carrera deportiva con la interpretación, el snowboarding y la mecánica, montando sus propios coches. Otro boxeador, pero amateur, es Miguel Gómez, que interpreta al rival del protagonista, Miguel “Magic” Escobar. Este actor ha destacado en la serie de Guillermo del Toro The Strain interpretando a Gus Elizalde, uno de los personajes más carismáticos.

Para dotar aún más de realismo, Fuqua contó con el antiguo boxeador profesional Terry Claybon, ganador de tres Guantes de Oro, entrenador y coreógrafo de lucha, cuyos créditos en el cine incluyen títulos relacionados con el Boxeo desde 1988, como Homeboy o Huracán Carter, coreografiando o entrenando a los actores incluso fuera de este subgénero como a Matt Damon en El Ultimátum de Bourne o Invictus. Además tiene un pequeño papel en el film como ayudante del personaje de Forest Whitaker. Su relación con el director comenzó en Training Day, y contactaron con él cuando Eminem iba a protagonizarla. Claybon estuvo conviviendo con Fuqua y Gyllenhaal durante seis meses para que aprendiesen todo sobre el mundo del Boxeo sin olvidar ni descuidar el entrenamiento del protagonista, con dos sesiones diarias y un total de seis horas que incluía carreras de entre 3 y 16 kilómetros, comba, saco, técnica, trabajo de pies, sprints, dominadas y sentadillas, preparándole además mentalmente y haciendo que desarrollase un gran respeto por todo lo que soportan mental y físicamente los boxeadores, algo que llegó a conmoverle.

Otro aspecto para continuar con este realismo fue contratar a los operadores de cámara del canal HBO Boxing Todd Palladino y Rick cyppher así como a los comentaristas Jim Lampley y Roy Jones Jr. junto al árbitro Tony Weeks. De esta forma, el director quiso rodar los combates tal y como se hace en televisión, buscando autenticidad con asaltos de 3 minutos y usando entre 4 y 5 cámaras, sin modificar la iluminación. Incluso Fuqua le dijo a Gyllenhaal “vamos a capturar cada momento, así que si estás cansado, te desmayas o vomitas, saldrá en la película”.

LA ERA DORADA DE HOLLYWOOD Y EL BOXEO

Como he dicho al principio, el Boxeo ha estado vinculado al cine desde hace mucho tiempo, aunque al principio servía como excusa para historias dramáticas de autosuperación. Kid Galahad (1937) nos presentaba a un representante de Boxeo que entrenará a un joven botones tras verle noquear a un peso pesado. Drama con toques románticos y un reparto de lujo con Edward G. Robinson, Bette Davis y Humphrey Bogart, además de Wayne Morris como el joven protagonista.

Sueño Dorado (1939) es otro clásico sobre un joven que entra en el mundo del Boxeo para ganar dinero, alejándose de su sueño de ser violinista. William Holden y Barbara Stanwyck eran los protagonistas siendo un claro ejemplo de mostrar el deporte como una forma de salir de la pobreza. Cuerpo y Alma (1947) se centraba más en los entresijos del pugilismo y está considerada una de las primeras películas puras de Boxeo, con un humilde joven (de nuevo) que busca triunfar en este deporte y en el que se muestra la parte más oscura del mismo, con combates amañados y personajes muy reales.

Dos años después, en 1949, Kirk Douglas se enfundó los guantes en El Ídolo de Barro en otro drama que unía el Boxeo y el cine negro, con algún nexo argumental con la anterior película mencionada. Los combates amañados y sus conexiones con la mafia son tema recurrente en esta época, aprovechando el éxito y popularidad del cine negro, algo que también se puede ver en Mas dura será la caída, de 1956, con Bogart interpretando a un periodista contratado por un hombre sin escrúpulos que se encarga de amañar peleas en favor de un mediocre boxeador para que le ayude a dar popularidad al luchador. El film buscaba retratar lo que hay detrás del negocio.

Pero no todo el cine de este subgénero mostraba esta cara oscura. Ese mismo año, en 1956, Paul Newman interpretaría al mítico Rocky Graziano en su biopic Marcado por el Odio, basada en su autobiografía y considerada una de las mejores interpretaciones de Newman. Otro film que se alejaba de estos temas turbios fue Réquiem por un Campeón (1962) con Anthony Quinn interpretando a un decadente boxeador que se retira tras ser tumbado por el mismísimo Cassius Clay. Aunque hay pocas escenas de Boxeo, se pueden ver a leyendas como el mismo Clay o Jack Dempsey y junto al trabajo de Quinn hay que destacar la caracterización de su personaje.

Los años setenta trajeron algunos otros títulos indispensables, pero por encima de todos hay que destacar Campeón de 1979, el germen de Redención. Un ex-campeón que vive con su hijo se autodestruye en un mundo de alcohol y juego. Cuando su ex-mujer vuelve con él, decidirá rehacer su vida, incluyendo su carrera deportiva. Jimmy Gambina se encargó de entrenar a. protagonista, Jon Voight (padre de Angelina Jolie), algo a lo que ha dedicado su vida además de participar como consultor en películas como Rocky (de la que hablaré más adelante) e incluso en Ojos de Serpiente, con Nicolas Cage. El rodaje de los combates fue similar al de Redención, y su protagonista, al igual que Gyllenhaal, no usó dobles. Otros films de esta década son La gran esperanza blanca (1970) sobre un boxeador afroamericano que gana el título mundial de los pesos pesados en los años ’50, con toda la carga social y racista imperante en la época. Con una novia blanca, el personaje interpretado por James Earl Jones, es acusado de mestizaje en un estado donde hay leyes racistas vigentes y es enviado a la cárcel. Sólo podrá salir de allí si acepta un combate amañado para que el título vuelva a manos blancas. En 1975, Charles Bronson y James Coburn protagonizaron Hard Times, entrando en el mundo de los combates de boxeo ilegales durante la época de la Depresión en la ciudad de Nueva Orleans. Por último no puedo dejar de recordar otro film biográfico, Yo, el mejor, también conocida como El Más Grande, que nos trajo la vida de Muhammad Ali, interpretada por él mismo, tanto su carrera deportiva como personal. Un título indispensable para conocer más y mejor a una leyenda.

TOROS, POTROS Y OTROS BOXEADORES

Sin lugar a dudas, Toro Salvaje (1980) es uno de los mejores títulos de Boxeo y un auténtico clásico del cine. Martin Scorsese ponía en imágenes la autobiografía de Jake LaMotta, con un Robert De Niro impresionante. Fue el propio actor quien convenció al director de rodarla, tras leer el libro de LaMotta durante el rodaje de El Padrino. Parte II (1974) Rodada en un impactante blanco y negro debido a la cantidad de sangre que aparecía (que en realidad fue chocolate para darle la densidad requerida), LaMotta entrenó personalmente al protagonista, y afirmó que De Niro podría competir de forma profesional. No en vano, llegó a realizar tres combates en Brooklyn, ganando dos de ellos. Este esfuerzo, además del físico, habitual en esta época en el actor, le llevó a ganar el Oscar al Mejor Actor.

Si la década empezaba con este film, terminaba con El Triunfo del Espíritu (1989), otra historia real, la del campeón griego Salamo Arouch, judío que sobrevivió al Holocausto gracias al Boxeo al entretener a los nazis en Auschwitz. Willen Dafoe fue el encargado de interpretarle, rodándose en el mismísimo campo de concentración. Por desgracia, y a pesar de las buenas críticas, no fue recibida como se esperaba, exceptuando la interpretación de Dafoe.

Aunque hasta ahora he seguido un orden cronológico, hay una saga mítica que comenzó en 1976, Rocky. Stallone escribió la historia tras ver el combate entre Alí y Chuck Wepner. Un don nadie que sale de las calles para convertirse en todo un icono del Boxeo catapultó a Stallone, consiguiendo tres Oscars (Mejor Director, Película y Edición) además de varias nominaciones más. Su combate contra el carismático Apollo Creed o la carrera por las calles de Philadelphia con la subida de escaleras del Museo de Arte son secuencias míticas del cine, incluyendo el tema musical “Gonna Fly Now”. Hay que destacar el cameo de Joe Frazier. Poco más se puede decir de una película que seguro has visto.

El éxito nos trajo varias secuelas en 1979, 1982, 1985, 1990 y 2006, además del spin-off de 2015, Creed, con nueva nominación a los Oscar para Stallone. La segunda entrega comenzaba justo donde terminaba la primera, con Rocky y Apollo en el hospital y con el segundo queriendo ganarle por KO, pero el Potro Italiano se quiere retirar por los daños en uno de sus ojos. La vida empieza a sonreír a Rocky, casándose y mejorando notablemente pero una serie de trágicas circunstancias, incluyendo los rumores de ser un combate amañado hará que Rocky vuelva a luchar contra Apollo.

A destacar de nuevo un cameo, el del boxeador panameño Roberto Durán. El éxito de la saga continuaba, evolucionando el personaje con cada nueva entrega y enfrentándole a nuevos adversarios, como el mítico Mr. T en la tercera (además de Hulk Hogan), Dolph Lundgren con su legendario Iván Dragon en la cuarta y el boxeador Tommy Morrison en la quinta, donde Rocky ha dejado de competir para pasarse a entrenar y siendo la que menos recaudó de todas. Curiosamente, Stallone quería que su oponente matase a Rocky en el film, pero la popularidad del personaje hizo que modificase el guión. Como curiosidad, parte del combate contra Lundgren en la cuarta parte tenía impactos reales, fracturando costillas a Stallone y haciendo que incluso Carl Weathers, que interpretó a Creed, casi abandonase el rodaje. La última entrega oficial nos trajo a un Rocky Balboa retirado que volverá a pelear obligado por las circunstancias. A pesar del éxito, Stallone no ha vuelto a protagonizar ninguna entrega, pero sí repitió como Balboa en Creed, con el hijo de Apollo preparándose para boxear con Rocky como entrenador y donde veríamos a los boxeadores Tony Bellew y Andre Ward, siendo éste último la némesis de Creed.

Al margen de esta saga, Stallone se calzó los guantes junto a De Niro en La Gran Revancha (2013), una comedia con tintes dramáticos donde parecía que ambos actores parodiaban dos de sus inolvidables personajes. Otro biopic fue Huracán Carter (1999) con Denzel Washington como Rubin Carter, aunque se centró en el período de su vida donde luchaba contra la acusación de triple asesinato y los veinte años que estuvo en prisión. Will Smith un año después protagonizó Ali, donde de nuevo nos presentaban la historia de Muhammad Ali en el período de 1964 a 1974 y que contó con el auténtico entrenador de Ali, Angelo Dundee supervisando para las escenas de combates. Aplaudida por crítica y público, fue un rotundo éxito que mezcla los sucesos de la vida del boxeador con los de la época. Clint Eastwood contribuyó en 2004 con Million Dollar Baby, con Hillary Swank preparándose para un combate.

A pesar de ser un film con el mundo del boxeo, su parte dramática posterior al combate es la que realmente impactó a los espectadores. Cinderella Man en 2005 nos traía a Russel Crowe interpretando a James J. Braddock, luchador con la habilidad de ganar combates donde no era favorito, aunque la superó en éxito de crítica The Fighter (2010), con Mark Whalberg y Christian Bale, quien consiguió el Oscar y el Globo de Oro a pesar de que era Whalberg quien llevaba el peso sobre el ring. Mezclar drama con el Boxeo parece ser una constante en este subgénero, como has podido ver, proporcionando papeles para que se luzcan sus protagonistas.

No puedo terminar sin mencionar otros  títulos como Tyson (1995), un evidente biopic sobre el mítico luchador con Michael Jai White como protagonista y que se estrenó directamente en televisión pero muy aplaudida. El actor norteamericano volvería a interpretar a un boxeador en Invicto 2 (2006), aunque pasaría a practicar MMA en ella. Esta secuela continuaba con el personaje George “Iceman” Chambers, en cuya primera entrega interpretó Ving Rhames. En esta parte sí que se centraron en el boxeo dentro de la cárcel, enfrentándose a Wesley Snipes, un éxito que provocó tres secuelas, dejando a Chambers fuera en las últimas partes para lanzar al villano de la segunda, Boyka (Scott Adkins) y transformarle en un antihéroe. Dos años antes, Michelle Rodríguez saltó al estrellato con Girlfight, donde de nuevo mezclaban el drama y usaron el Boxeo como herramienta de canalización de la agresividad de una adolescente problemática. Cine independiente de gran calidad.

Por último hay que mencionar algunas películas fuera de Estados Unidos, como la japonesa Tokyo Fist (1995), de Shinya Tsukamoto, donde un hombre, al ver que su mujer se siente atraída por un viejo amigo de él, boxeador, y quien le humilla, decide aprender a boxear para recuperar su vida. El estilo bizarro de Tsukamoto está presente en cada plano, siendo una película no apta para todo el mundo. Corea del Sur en 2005 estrenó Crying Fist, otro drama deportivo con el mundo del boxeo de fondo. ¿Y España? Pues tenemos algunas, como El Tigre de Chamberí (1957) comedia con Jose Luís Ozores de protagonista, El marino de los puños de oro (1968) con Pedro Carrasco como protagonista, Urtain, rey de la selva…o así (1969), biografía de Manuel Ibar “Urtain”, Cuadrilátero (1970) con el boxeador José Legrá, Young Sánchez (1964), Mala Racha (1977), la parodia de Mariano Ozores Yo hice a Roque III (1980) o más recientemente Segundo Asalto (2005), A Golpes (2005) y Alacrán enamorado (2013), títulos que muestran diversas caras de este noble deporte que al igual que en la era dorada de Hollywood mezclaba drama social con Boxeo. Uno de los nombres que suelen estar en todos los films actuales es Jero García, actor, boxeador, profesor, especialista y presentador de Hermano Mayor, que se ha encargado de coreografiar y entrenar a los actores en todas ellas. Es un subgénero sin demasiado calado en nuestro país, pero si que ha tenido algunos títulos como los enumerados que mostraban que el pugilismo estaba vivo, aunque nunca han reconocido demasiado estos films, exceptuando por los valores ajenos al mismo, es decir, los dramas de fondo. Desde aquí aprovecho para reivindicar las figuras de los boxeadores patrios y de estos films que merecen aparecer en los listados de producciones de un subgénero que no siempre ha gozado del éxito que merecían.

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