Bruceploitation

En este artículo hacemos un repaso a la Bruceploitation, donde avispados productores usaban con mayor o menor respeto la imagen del Pequeño Dragón para atraer público a los cines.

cine marcial tailandes

El mundo del cine, desde sus comienzos, ha buscado lucrarse de diversas formas, y una de ellas ha sido la denominada Exploitation, un término que siempre va unido a otra palabra para referirse, evidentemente, a los productos de explotación que se basan en copiar y/o usar una serie de constantes para recordar géneros o actores. La Blaxploitation nos traía películas de y para la comunidad negra norteamericana, usando actores que terminaban convirtiéndose en iconos de este tipo de cine setentero. Y como no podía ser de otra forma, si unimos a la mayor estrella del cine marcial, Bruce Lee, con su prematura muerte y las numerosas películas que no llegó a hacer, aparece la Bruceploitation, donde avispados productores usaban con mayor o menor respeto la imagen del Pequeño Dragón para atraer público a los cines. Como sabrás por las redes sociales y por esta misma revista, he publicado el único libro en español para Applehead Team dedicado a este subgénero, y aprovecho este post para hablar un poco del mismo.

BRUCE LEE. INIMITABLE PERO CLONABLE

Todos conocemos a Bruce Lee y sabemos la influencia que ha tenido entre estrellas marciales posteriores e incluso contemporáneas. Su aparición en el panorama cinematográfico hongkonés cambió totalmente el curso de la industria local así como un avance estilístico rompiendo con el cine más clásico, a pesar de los proyectos de Bruce que nunca se hicieron realidad. Tras su fallecimiento, la productora Golden Harvest, la misma bajo la que Bruce hizo sus películas de artes marciales, estrenó el documental La Leyenda de Bruce Lee en el mismo 1973, usando metraje de Juego con la Muerte, totalmente inédito en aquel año. Pero el éxito de la misma y el hambre del público por más de Bruce hizo que se retirase para estrenarlo unos años después. Esta estrategia demostraba que todo lo que tuviese el nombre de Lee llamaba la atención, por lo que comenzó de esta forma la Bruceploitation, apareciendo películas que se basaban en su vida o continuaban sus largometrajes. A la vez, el hueco que dejó Bruce tenía que ser llenado, por lo que comenzó la búsqueda del sustituto del Pequeño Dragón, lanzando a nuevos valores como “el nuevo Bruce Lee”. De esta forma se demuestra la importancia de Bruce en el mundo del cine, siendo el único actor con un género de explotación tan potente. Bueno, y sin ser tan potente, ya que no se ha generado otro subgénero similar copiando a nadie, incluyendo a Jackie Chan, a pesar de la existencia de algunas películas que se aprovechaban de su nombre, pero es más bien anecdótico. A partir de aquí tenemos varias vertientes de Bruceploitation, dependiendo del actor y de la productora, así como de las intenciones de cada film. Hay biopics, películas biográficas con un rigor fluctuante, es decir, con momentos reales fácilmente contrastables, y otras donde la fantasía es patente. Es más, hay algunos títulos biográficos donde se da una versión de su vida basada en especulaciones o diferentes puntos de vista, como el que protagonizó Betty Ting Pei, la actriz en cuya casa falleció Bruce y de la que se rumoreaba que era su amante. Y digo rumoreaba ya que siempre, en lo referente al Pequeño Dragón, me he basado en lo oficial, siendo consciente de los rumores e historias oscuras y sabiendo que muchos de esos rumores son verdad, pero este artículo no se basa en ese tema, por lo que lo dejaré para otra ocasión. Volviendo al tema que nos concierne, dicho film, Bruce Lee and I (1976), se centraba en una historia romántica vivida entre la actriz y la estrella, explotando el morbo más amarillo, una perfecta muestra de cómo sacar tajada sin importar la imagen que se pueda dar de Bruce.

Por otro lado, los esfuerzos por sustituirle no daban sus frutos. Fueron muchos los actores que lanzaron para ello, siendo uno de los más conocidos el mismísimo Jackie Chan. De todos es conocido el origen de Jackie en la Ópera de Pekín, pasando luego a stuntman, coreógrafo o coordinador de acción en varios largometrajes, incluyendo Furia Oriental (1972) y Operación Dragón (1973) de Bruce Lee. Como actor aparecía como secundario hasta que en 1976, tres años después de la muerte de Bruce, se cruzó en el camino de Lo Wei, director de los dos primeros largos de Lee, que andaba buscando protagonista para la secuela de Furia Oriental, y escogiendo a Jackie para ello. Este lanzamiento no fue demasiado bien, intentando que Jackie copiase el carácter serio y contundente de Lee, sin llegar a cuajar. A esta película siguieron varios títulos más, unos con toques más clásicos, otros con atisbos del humor que haría famoso a Jackie posteriormente, y en muchos de ellos demostrando la excelente técnica que tiene a pesar de los bajos presupuestos, malas direcciones y proyectos puramente alimenticios que le mantenían trabajando hasta que en 1978 estrenó sus dos primeros clásicos instantáneos, El Mono Borracho en el Ojo del Tigre y La Serpiente a la Sombra del Águila. Con ellas cambió totalmente de registro y estilo de películas, alejándose definitivamente de la sombra de Bruce. Jackie es un claro ejemplo de lo insustituible que era, es y será Bruce Lee. Pero que no se sustituya no significa que no se pueda clonar.

LOS TRES CLONES

Una de las reglas básicas de la Bruceploitation es el uso de un actor que recuerde físicamente a Bruce Lee o a su nombre, con múltiples combinaciones de Bruce, Lee o Dragón. Otra regla es el uso de elementos visuales que recuerden a Bruce, como la ropa, gestos, gritos, posturas. Un claro ejemplo es el uso y abuso del mono amarillo de Juego con la Muerte. Y una tercera regla es el uso de caras conocidas y cercanas a Bruce, como a Bolo Yeung, Wein Ping-Ao o Nora Miao. Existen más reglas básicas pero estas tres son las realmente esenciales dentro de este subgénero. Y tres son los actores que representan al triunvirato de clones que dominan por encima de otros clones menores. El primero es Bruce Li, o Ho Chung-Tao, taiwanés de nacimiento y apasionado de toda la vida de las artes marciales, estudiando diversos estilos. Entró en el mundo del cine como especialista para ser descubierto por un productor por su parecido físico con el fallecido astro. Sus dotes marciales le ayudaron además a protagonizar el primer biopic, Bruce Lee. A Dragon Story (1974), comenzando así una carrera con excelentes títulos de diversas calidades, incluyendo varios biopics más, secuelas, o películas nuevas y originales pero con papeles que se notaban escritos para Bruce Lee, aprovechando el tirón y ofreciendo imitaciones físicas de los tics de Bruce, llevados hasta casi la parodia. Intentó separarse de la imagen de Bruce con algunas buenas películas, pero no conseguía el éxito por sí mismo, siempre bajo el radar de Lee y con escasos títulos fuera. Retirado del cine, se centra en dar clases de educación física, y practicando Kung Fu pero siempre recordaremos títulos como Sale el Dragón, entra el Tigre (1976), La Última Aventura de Bruce Lee (1976), El Tigre vuelve al ataque (1977), Bruce Lee en Nueva Guinea (1978) o Combate Mortal (1978), una de sus mejores películas donde mostraba con mucha crítica el funcionamiento del cine hongkonés a través de un especialista. Bruce Le es de los más apreciados, aunque personalmente prefiero a Li. Huang Kin Lung, que así se llama Le, es otro amante del Kung Fu desde joven que debutaba en el cine en The Big Boss II (1976), secuela de Karate a Muerte en Bangkok de Bruce, con Lo Lieh como protagonista. Poco a poco fue apareciendo en más películas de todo tipo, hasta llegar a los biopics y a películas alejadas de este subgénero, siendo quizás el que más éxito logró cuando evitaba el tema clon. Títulos como Peleas Callejeras (1982) son buenas muestras de su talento marcial, pero no podemos olvidar otras películas como Enter the Game of Death (1978), Duelo del Dragón y el Tigre (1980) o Bruce Lee contra los Hombres de Bronce (1982) El tercer clon es coreano, Dragón Lee, o Keo Ryong, cuya carrera es más convulsa debido a remontaje de películas coreanas por parte de la IFD y la Filmart. Aficionado al culturismo y a las artes marciales, sus aportaciones son menores pero en algunos caso tan exageradas que merece la pena verlas. Su carrera se centró en imitar a Bruce en historias más clásicas y de menor presupuesto pero es indudable que está por encima del resto de clones. Podemos destacar Bruce Lee: Robo de Diamantes (1978), Llega el Héroe Invencible (1981) o Dragon Claws (1983) El culmen de la Bruceploitation está en una película donde aparecían tanto Bruce Le como Dragón Lee en una auténtica locura conocida como La saga de Bruce Lee (1980), o Los Clones de Bruce Lee, título más explícito respecto a lo que nos encontramos. Tres clones de Bruce Lee son enviados a distintas misiones como agentes secretos, por lo que tenemos a Le y a Dragón como dos de las copias genéticas, y sumándose Bruce Lai, quien había participado en otras producciones de este subgénero, además de Bruce Thai en el personaje de Chuck Lee en una vuelta de tuerca al tema de la explotación además de la presencia de Bolo Yeung (Operación Dragón) o Jon T. Benn (El Furor del Dragón) Estos tres clones nos trajeron muchas horas de entretenimiento, en su mayor parte grandes secuencias de acción con guiones de todo tipo, incluyendo malísimos que unidos a las carencias presupuestarias y técnicas, nos terminaban ofreciendo comedias involuntarias pero siempre con elementos que las hacían y hacen disfrutables al cien por cien.

CLONES MENORES

He mencionado a Bruce Lai y a Bruce Thai, actores menos conocidos pero con varias incursiones en la Bruceploitation. Y es que este subgénero tuvo otros clones menores que nos presentaban a nuevas estrellas, incluso sin copiar al Pequeño Dragón pero usando el nombre de Bruce como reclamo. Producciones puntuales de productores en busca de arañar algo de dinero con productos infames, bizarros o meros vehículos de acción. Gente como Danny Lee (Bruce Lee and I), Bruce Ly (The Awaken Punch) o Bruce K. Lea (Bruce Lee lucha desde su tumba) se sumaban a los clones en apariciones de incluso una única película. Artistas marciales que buscaban su hueco ofreciendo películas de todo tipo, como es el caso de Bruce Leung, todo un veterano del cine de Kung Fu y una leyenda viva que protagonizó algunos títulos de explotación como El Dragón Ataca (1977), donde interpreta al mismísimo Bruce Lee luchando en el Inframundo contra personajes como James Bond, Zatoichi o Drácula, para defender un pueblecito. Una excusa para usar a iconos pop fácilmente reconocibles como Popeye o Emmanuelle en una historia absurda llena de acción y humor.

Pero no tuvimos clones chinos de forma exclusiva. En Japón, se le considera clon a Yasuaki Kurata o a Tadashi Yamashita, e incluso hay clones afroamericanos, como Jim Kelly. Y de esta forma este subgénero ha ido creciendo y ramificándose, ofreciendo películas ajenas a la corriente principal y sus biopics innecesarios, lanzando a otras estrellas, llamando al público desesperados por obtener ganancias con reclamos absurdos pero que con el tiempo ha ido evolucionando a un género con entidad propia, y un público ansioso por viejas y nuevas muestras de la Bruceploitation. Reediciones de películas de Li o Le, en formato Blu-Ray, son demandadas por el tremendo impacto que ha terminado ocasionando en la actualidad. Y de esta manera se han consolidado clásicos en todas las épocas, incluso en los ochenta tenemos muestras en Hollywood con El Último Dragón (1985), la biografía tan inexacta que fue Dragón, la Vida de Bruce Lee (1993), o los documentales que han seguido apareciendo como I Am Bruce Lee (2012) La Bruceploitation ha llegado hasta nuestros días, con guiños como en Shaolin Soccer (2001) o en Kung Fusión (2004), ambas de Stephen Chow, o la serie china que co-produjo la mismísima hija de Bruce, Shannon, The Legend of Bruce Lee (2008) Al final, la lista de clones va creciendo y creciendo, actualizándose.

Incluso Juego con la Muerte (1978) se puede considerar una muestra del subgénero. Recordemos que el escaso metraje que grabó Bruce se rodó antes de Operación Dragón, por lo que al dejarla sin terminar, la productora Golden Harvest decidió modificar el guion y usar hasta tres dobles para sustituir al Pequeño Dragón. De esta forma la idea original era pervertida hasta convertirla en una trama policial sin las connotaciones filosóficas que introdujo Bruce en el guion original. La sustitución no pudo ser peor, y a pesar de contar con Robert Clouse como director, el mismo de Operación Dragón, la ausencia de Bruce era más que notable y el producto final termina entrando de lleno en la explotación ofreciendo una última película de Bruce Lee, sin Bruce Lee. Bueno, exceptuando al final, claro, y descontando esos planos insertados de otros films de Bruce para intentar mantener esa supuesta magia que nos traía al Pequeño Dragón cinco años después de morir. Pero esto no quedaría así, ya que tuvo una secuela, El Último Combate (1981) donde repetían el uso de metraje no visto, concretamente de Operación Dragón, junto al uso de dobles. De esta forma queda demostrado que la Bruceploitation no fue exclusividad de productores carroñeros, e incluso Raymond Chow, mandamás de la Golden Harvest y amigo personal de Bruce, continuaba lucrándose usando la imagen del Pequeño Dragón. El documental comentado más arriba, Juego con la Muerte, su secuela, y productos que vinieron después, incluyendo todo el merchandising existente. Y llegado a este punto hay que mencionar a Shannon Lee, quien en los últimos años se ha ganado las antipatías de fans de su padre por la forma en la que ha dirigido la empresa familiar que gestiona la imagen y nombre de Bruce. Tras producir la serie con Danny Chan, The Legend of Bruce Lee (2008), debido a la falta de rigurosidad de la misma, nos sentimos un poco decepcionados al no ser la serie biográfica que esperábamos. Permitir esas licencias en favor del dramatismo y el concepto de telenovela, sobre todo en sus primeros episodios, no gustó demasiado, a pesar de ser una serie muy recomendada por los actores que aparecen, como Ray Park, Michael Jai White o Mark Dacascos y las secuencias de artes marciales. De igual forma se criticó al documental de 2012 I Am Bruce Lee, por participar gente mediática pero de primeras con pocos nexos con Bruce. Músicos, actores y deportistas hablan de la influencia del Pequeño Dragón en sus vidas, y me pareció personalmente una buena muestra de la extensión de esta influencia. Que Shannon esté detrás del documental y que haya lanzado productos de todo tipo con la imagen de su padre no es bien visto por mucha gente, pero los coleccionistas estamos deseando poder comprar algunas de las cosas que lanzan, como camisetas y demás. La Bruceploitation ha llegado a transformarse en algo más allá del cine, con ropa, videojuegos, cómics, artículos de decoración, figuras, joyas, bebidas… Demostrando que este subgénero es mucho más rico de lo que puede parecer, sobre todo para el amante del cine marcial ya que desde esta perspectiva, tenemos muchas horas de buenas artes marciales aunque no estén en el mejor marco.

Por todo esto y por mucho más, cuando Applehead Team me propuso este tema para elaborar un libro, no tuve ninguna duda. Descubriendo todo un microverso que nació en 1973

pero que continúa en la actualidad. Que Philip Ng haya interpretado a Bruce en Birth of the Dragon (2017) y que se esté preparando una serie basada en la idea original de Bruce que terminó siendo Kung Fu (1972) demuestran que el interés sobre Bruce Lee se mantenga vivo, y la Bruceploitation extienda su vida hasta el siglo XXI. Homenajes, biografías, guiños, reediciones, y toda una serie de películas que ver para tener una perspectiva real del fenómeno Bruce Lee que he tenido el placer de redescubrir al meterme de lleno en la preparación del libro.

Una de las cosas que he visto mientras lo escribía ha sido esa deuda enorme que teníamos al no existir ningún libro en castellano sobre la Bruceploitation. Muchos de nosotros hemos crecido viendo a los clones, en fila en las estanterías de los videoclubs, junto a otras películas de Kung Fu o ninjas, y aunque ahora veamos algunas con otros ojos, y hayan envejecido mal, o nos quiten la magia de la nostalgia, es indudable que merece un reconocimiento, poniendo mi granito de arena con este libro en el que podrás bucear en mayor profundidad tras este breve repaso.

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