La longevidad y salud de los WEI-CHENG

La longevidad y salud de los WEI-CHENG

Los Wei-Cheng, literalmente: “Larga Vida”, son una serie de ejercicios físicos chinos diseñados específicamente para aportar con su práctica una extraordinaria longevidad y salud a sus practicantes. Están incluidos dentro de lo que los chinos denominan como Nei-Kung (Nei-Gong, en pinyin), esto es, “el Arte de lo Interno”, que se divide en dos grandes bloques: las escuelas de Wei-Cheng, en el que se encontrarían todos los sistemas de ejercicios de Larga Vida, y los estilos marciales internos, en el que se hallarían principalmente los estilos: Tai Chi Ch’uan, Pa Kua Chang y Hsing I Ch’uan.

El Nei-Kung, según el “Gran Diccionario de Wushu Chino” editado en 1990, es un conjunto de métodos especializados que se realizan para educar el interior del cuerpo humano con objeto de alcanzar la fuerza interna y externa, entrenando de forma específica aspectos internos del cuerpo humano, como son, principalmente: la intención (I-nien), la respiración (Chi-hsi), los órganos y entrañas (Chang-fu), los meridianos (Ching-lo) y la circulación sanguínea (Hsueh-mai), con el objeto de canalizar y nutrir la fuerza interna inherente a todos los seres vivos (Nei-Chuang).

Como los estilos marciales se han tocado ya en varios artículos de Dragonz Magazine, y habrá otros que sigan exponiendo sus bondades, en esta serie, que ahora comienza, expondré la realidad de los Wei-Cheng, los ejercicios internos de Larga Vida; aclarando que esta expresión (Larga Vida) se refiere a que con la práctica continuada de estos ejercicios se logran unos beneficios que conseguirán que sus practicantes mejoren su salud física, mental y espiritual, con lo que lograrán una mejor calidad de vida y, por ello, finalmente, conseguirán ampliar sus expectativas de vida, alargándola en la práctica.

INTRODUCCIÓN.

Durante siglos los teóricos chinos han tenido una gran compresión de la íntima relación existente entre la mente, el cuerpo y la energía que los inunda. Gracias a este conocimiento, idearon una serie de ejercicios que a través del movimiento logran influir sobre una serie de aspectos mentales, como son la relajación, la armonía, la tranquilidad y la naturalidad, estimulando e incrementando al mismo tiempo la fortaleza y la elegancia de los movimientos físicos, aumentando la sensación de la propiocepción, esto es, la capacidad de sentir en todo momento cada parte corporal en relación con el resto del cuerpo, pudiéndola usar de esta forma con mayor eficacia y logrando potenciar sus capacidades, sumándole además, gracias a la coordinación entre movimiento y respiración, la prevención de ciertas enfermedades.

Todos estos ejercicios, incluidos como ya he indicado dentro del Nei-Kung, las técnicas chinas internas, están basados en un principio en las enseñanzas taoístas de fusión e integración con la energía que nos rodea y nutre y con la armonía con la naturaleza,; todos ellos fueron desarrollados en el seno de las diferentes escalas sociales chinas; así, por ejemplo, los militares idearon ejercicios basados en sus actividades guerreras (como “tensar el arco”, o “golpear al frente”), los granjeros incluyeron imitaciones de las fatigosas actividades del campo (como “recoger el grano disperso”, o “aplastar arroz con el mortero”), los cazadores imitaron el movimiento de los animales salvajes (como “el tigre acecha en la espesura”, o “la grulla alza el vuelo”), etcétera; todos ellos lo hicieron al comprobar que ciertos movimientos repetidos repercutían en su salud y bienestar.

FUNDAMENTO Y ORIGEN DE LOS WEI-CHENG.

Los Wei-Cheng tienen su raíz y razón de ser en las enseñanzas taoístas; se puede decir, sin ningún lugar a dudas, que los estilos internos (Wei-Cheng y marciales) son la expresión física del conocimiento espiritual taoísta.

El concepto de Tao pertenece a la antigua sabiduría China y su origen se pierde en el tiempo. El primer documentador del concepto de Tao y todo lo que ello significa fue Lao Tsé, que en el siglo VI a.JC, con su brillante y famosa obra “Tao te ching“, marca el inicio de las enseñanzas taoístas, que se resumen en una forma de vida que intenta armonizarse con el universo y con todo lo que existe en él.

Con total seguridad, los primeros taoístas aparecen en la Historia en el siglo V a.JC, en los días de la Dinastía Chou, en una época de rebeliones y continuos alzamientos armados, una era de continuos peligros y sobresaltos que obligó a los primeros taoístas a huir a las montañas y bosques para inhibirse de la locura de los hombres, convirtiéndose en eremitas. Estos solitarios ermitaños llevarían un modo de vida en comunión con la naturaleza, tratando de armonizarse con ella en un intento de fundirse con el Todo, y fueron ellos, precisamente, los que comprendieron la íntima relación y armonía entre cuerpo, mente y energía. Siglos después el taoísmo derivaría en tres ramas claramente diferenciadas: una rama religiosa, una rama alquímica, y una rama filosófica.

La rama religiosa chocaría con los primitivos conocimientos, al introducir reglas y ritos que inicialmente no solo no existían sino que iban en contra del sentir taoísta, ya que chocaban de frente contra las enseñanzas de espontaneidad (tzu jan) que preconiza el antiguo saber. Cuando aparece el taoísmo como religión aparece la veneración a los inmortales (hsien), que serían, según el sentir popular, seres humanos que habían alcanzado la inmortalidad siguiendo las antiguas enseñanzas taoístas; serían, salvando las distancias, como los santos de la religión católica.

La rama filosófica, de Camino de Vida, seguiría las antiguas enseñanzas, no variando su mensaje desde hace veintiséis siglos.

La rama alquímica buscaría el conseguir una larga vida sin senilidad por medio de distintos medios. Ya que para los taoístas la muerte es tan solo una “vuelta a la Raíz”, un reencuentro con el Tao, era importante no morir de forma prematura, sin haber podido prepararse adecuadamente en vida para esa fusión cósmica. Los métodos diseñados como sistemas de longevidad incluirían la meditación, el control de la respiración y otros y variados ejercicios físicos, buscando una transformación de los San-Pao (“los tres tesoros”), que son: Ching, Chi y Shen, esto es, esencia, vitalidad y espíritu. Cuando los taoístas seguidores de la vertiente alquímica comprobaron que estos sistemas realmente funcionaban, alargándoles la calidad y esperanza de vida, se les ocurrió que si perfeccionaban los sistemas podrían llegar a fundirse con el Tao sin necesidad de morir, por lo que empezaron a idear sistemas para conseguir la inmortalidad, pero esto se aleja ya del tema, pues entraríamos dentro de la farmacopea tradicional china y de la superstición. Es precisamente en la rama alquímica donde nacerían las bases y fundamentos de los estilos internos chinos, aunque hay que reconocer que los taoístas se basaron en enseñanzas y conocimientos no taoístas para diseñar estas bases, sobre todo bebieron de la fuente de la Medicina Tradicional China, cuyas bases son anteriores incluso al taoísmo aunque éste tuvo gran influencia posterior en ella.

El conjunto de sistemas de alargamiento de vida se dividen en: ejercicios estáticos y ejercicios dinámicos. Los ejercicios estáticos consisten en movimientos respiratorios conscientes (llamados Ch’ong-fou en la antigüedad) diseñados para expulsar toxinas e insuflar al organismo aire renovado, que tienen ciertas semejanzas con la técnica Pranayama del Hatha Yoga hindú, y que eran los preferidos por los ermitaños taoístas; mientras que los ejercicios dinámicos consisten en ejercicios físicos que combinan el movimiento corporal con la respiración y el control mental, que son considerados como un medio necesario para promover la función normal de la circulación de la sangre y la energía vital, y que eran los elegidos por el pueblo llano, el cual estaba completamente convencido de que practicando tales ejercicios dinámicos todos los días, se aseguraba la salud de por vida.

Son precisamente los ejercicios dinámicos de alargamiento de vida los que forman los distintos sistemas Wei-Cheng, los cuales se encuentran enmarcados en el antiguo principio Tao Yin (Daoyin, en pinyin), esto es, el movimiento relajado del cuerpo combinado con la regulación de la mente y la respiración, que busca curar en corto plazo cierta clase de enfermedades y que asegura una vida larga con buena salud y libre de declinación senil, creando un equilibrio entre las energías internas y las externas con el fin de revitalizar el cuerpo, la mente y el espíritu, desarrollando fuerza y flexibilidad en músculos y tendones.

Según los antiguos textos de Medicina Tradicional China, todas las enfermedades están latentes en el cuerpo humano, pero solo aparecen cuando hay un desequilibrio entre yin y yang, las dos propiedades vitales opuestas y a la vez complementarias difundidas por todo el cuerpo en relación armónica, nutriendo la sangre y la energía vital; para la tradición médica china, mientras que exista equilibrio de yin y yang se pueden evitar las enfermedades, asegurando una vida larga con buena salud y exento de senilidad. Algunas de estas antiguas afirmaciones médicas chinas hoy día la ciencia moderna occidental las ha podido comprobar, por ejemplo, si la adrenalina (yin) y la insulina (yang) no están equilibradas en el organismo, la enfermedad (diabetes) aparece, al liberarse más glucosa desde el hígado.

Según la enseñanza taoísta, el hombre está compuesto de cinco elementos, que son: huesos, músculos y nervios, que forman la materia corpórea, y espíritu, y fuerza interna (chi), que forman la materia incorpórea. Según la Medicina Tradicional China una práctica regular y progresiva de los ejercicios Wei Cheng, que combinan efectivamente el espíritu, el cuerpo y la energía interna, ayudará a regular las cinco vísceras (corazón, hígado, bazo, pulmones y riñones), las seis entrañas (vesícula biliar, estómago, intestino delgado, intestino grueso, vejiga y las “tres cavidades”: tórax y las cavidades abdominales superior e inferior), y todos los canales y colaterales del cuerpo (meridianos acupunturales), preservando la salud, fortaleciendo el cuerpo, previniendo o curando enfermedades, evitando la declinación física prematura, y prolongando la vida. El por qué de estas afirmaciones se responde por los médicos tradicionales chinos diciendo que determinados movimientos corporales inciden sobre ciertos puntos -presionando o contrayendo-, realizando un cierto masaje sobre un órgano o sobre un punto acupuntural que está relacionado con un órgano, con lo que con el tiempo el movimiento repercute favorablemente en la totalidad del cuerpo.

Un antiguo texto chino, el “Canon del Gran Vacío“, que data de los tiempos de la Dinastía Han (206 a.JC-220 d.JC), dice que los ejercicios Wei Cheng: “hacen correosos mis tendones, endurecen mis huesos y hacen fluir libremente mi sangre, entonces seré joven por siempre en contacto con el reino de los inmortales“. Estos antiguos chinos ya sabían que solo entrenándose físicamente se podría lograr la longevidad.

Aunque exteriormente los Wei Cheng puedan parecer ejercicios gimnásticos la diferencia entre la gimnasia occidental y los ejercicios de Larga Vida está en lo siguiente: la gimnasia occidental es toda aquella actividad física encaminada a desarrollar y fortalecer el cuerpo, mientras que los Wei Cheng consisten en una serie de movimientos, realizada con una especial concentración mental y una respiración controlada, encaminada al desarrollo y fortalecimiento de los órganos internos, del sistema cardio-respiratorio, y de la tonificación de los sistemas nerviosos, glandular y linfático, todo ello, como efecto colateral, produce un fortalecimiento del cuerpo, aunque inicialmente esta no sea su meta, sino que aparece tan solo como efecto de la causa anteriormente descrita (fortalecimiento de los órganos internos, del sistema cardio-respiratorio, y de los sistemas nervioso, glandular y linfático).

Otra gran diferencia estriba en el hecho de que con la gimnasia occidental se adquiere un cuerpo de apariencia robusta y fuertes músculos, mientras que con el sistema chino se adquiere un cuerpo intrínsecamente robusto y una mejor calidad de vida. Esta diferencia está ligada con la diferenciación china de lik (fuerza muscular) y chi (energía vital); para los taoístas es preferible educar la última pues con la edad la fuerza muscular va declinando, mientras que la energía vital siempre va aumentando sin límite de edad con la práctica.

   Una parte importante de las técnicas Wei Cheng es el llamado Chi Kung -o Qigong en su transcripción pinyin-, que traducido literalmente significa: “El Arte de la Respiración o de la Energía Interna”, y que se usa como medio de asegurar una constitución robusta y sana, conduciendo el aire al abdomen inferior donde se sitúa el Tan Tien (Dantien, en pinyin, Hara, en japonés, o Prana, en hindi, incluso los antiguos griegos lo conocían y lo llamaron Pneuma), situado ligeramente por debajo del ombligo (a unos tres dedos por debajo de este y a un quinto del grosor lateral del cuerpo hacia el interior), y que constituye el remanente de energía, lo cual ayudará luego al practicante a preservar la energía vital y el vigor juvenil.

Para los chinos, el Chi, o energía vital, está extendido por todo el universo y flota en el aire, por lo que el hombre puede recogerlo a través de la respiración, trasladarlo conscientemente al Tan-tien, y a partir de ahí distribuirlo por todo el cuerpo, esto es lo que se conoce como la educación del chi y es la razón principal de la existencia del Chi Kung. Un efecto colateral de la educación del chi es, además de incrementar el cúmulo de este en el cuerpo, la aparición de una serie de facultades especiales que aparecen después de muchos años de constante entrenamiento, como pueden ser: “la chaqueta de hierro” (protección corporal lanzando el chi hacia la piel y formando una película protectora), “el enraizamiento” (técnica que impide a una fuerza exterior mover el cuerpo del experto de una posición en particular), “la palma de hierro” (técnica ofensiva que consiste en lanzar energía vital a través de un golpe con efectos devastadores), etcétera. Todas estas técnicas es lo que diferencian a un Maestro de un mero practicante de artes marciales chinas.

Por otro lado, la presentación de los diferentes sistemas de Wei Cheng como sistemas de yoga chino constituye una interpretación errónea, aunque no puede excluirse la posibilidad histórica de que Wei Cheng y Yoga se influenciaran mutuamente a través de los intercambios comerciales y culturales realizados a través del Mar Meridional de China. Por ejemplo, el modo meditativo de sentarse con las piernas entrecruzadas, usado en el Wei Cheng estático, es similar al padmasana, o “postura de loto” hindú. En realidad, Wei Cheng y Yoga son creaciones independientes de las civilizaciones china e hindú respectivamente, que comparten el idéntico propósito de preservar la salud y prolongar la vida por medio de ejercicios corporales y respiratorios. Aunque las técnicas respiratorias chinas (chi kung) e hindúes (pranayama) sean a grandes rasgos similares, la gran diferencia estriba en la parte corporal: en Yoga las posiciones corporales (asana) son estáticas, mientras que las técnicas chinas pueden ser estáticas (las menos) y dinámicas (la mayoría de los ejercicios), buscando en este caso la calma a través del movimiento.

A veces se denominan a los distintos métodos chinos de Larga Vida como un Yoga Chino, pero esto, a pesar de no ser correcto, como ya apunto, es una forma de indicar al gran público lo que son los Wei Cheng, ya que el Yoga es más conocido por los neófitos y existe una similitud en su finalidad, aunque no en su concepción.

 

(Continuará).

 

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