ego

historia de un campeón que sucumbió a su ego y lo perdió todo

Hace ya unos meses, un artista marcial me llamó por teléfono para comentarme lo mucho que le gustaba la línea editorial de Dragonz. Cómo tratábamos de “hermanar” a todas las artes marciales y deportes de combate con igualdad, fomentando por encima del “ejercicio físico y el deporte”, los valores que se a quieren a través de la práctica.

Este “lector anónimo”, me habló sobre su vida… sobre cómo se había enfocado hacia el mundo de la competición, y un afán inusitado por conseguir títulos y trofeos.

También me habló de como todo ello había acabado con su matrimonio, le había separado de su hija, y había acabado siendo un sin techo que vivía de la beneficencia de la cruz roja.

Afortunadamente, los valores que aprendió de las artes marciales le ayudaron a sobreponerse, a reconstruir su vida, a acercarse a Dios, y a… bueno, no quiero anticipar acontecimientos.

Pero su historia me pareció tan interesante, que le pedí que me la plasmara por escrito, con el firme propósito de publicarla y que todos nosotros podamos aprender un poco de este compañero, que pasó de ser campeón del Mundo, a dormir en las calles, en busca de un plato caliente de comida.

«Buenos días Nacho,

Hablamos hace una semana por teléfono sobre las artes marciales y el mundo de la competición, y me dijiste que te enviara por correo mi vida y experiencia. Pues dicho y hecho.

Mi vida comenzó en el mundo de la lucha influenciado por iconos del cine cómo Chuck Norris o Bruce Lee. A la edad de 17 años me inicie en el Taekwondo, obteniendo el cinturón negro y muchos títulos regionales y la participación en los campeonatos universitarios. A la edad de 28 años dejé el Taekwondo para iniciarme en el mundo del Full Contact.

Como me gustaba el mundo de la competición, comencé a participar en eventos a nivel amateur, pero mi entrenador al verme de mano pesada, me sugirió dar el salto a nivel Profesional. Como Profesional obtuve varios campeonatos nacionales y copas de España de Kickboxing y Full Contact.

Cuando sentí que mi carrera profesional se estancaba por no ver proyección profesional, decidí irme a “la competencia” de la mano de otra federación, donde conquisté títulos nacionales de Muay Thai y el internacional de Full Contact F3.

Pero luchando con los mejores peleadores del mundo fuera de España, mi carrera se volvía inestable, ya que quería hacer mi carrera en España y conseguir mis títulos en casa. Por lo que decidí marcharme a Tarrasa, lugar donde a base de mucho esfuerzo, pude conseguir el patrocinio de varios sponsors que me ayudaron a realizar mi sueño: el campeonato de Europa por dos federaciones distintas y el mundial.
Seguidamente y cegado por mi espíritu de lucha, me embarque en el mundo del Boxeo, en Castellbisbal, consiguiendo rápidos triunfos a nivel amateur, por lo que al igual que me pasó con el Full Contact, rápidamente pase a profesional, regresando a mis antiguos sponsors de Tarrasa para que me ayudaran en mi carrera.

Conseguí varios triunfos en mi comienzo, siendo declarado por Espabox como “un boxeador con gran futuro”. Pero por aquel entonces, y siendo un luchador con coraje, me deje llevar por el dinero y dije que si a muchos combates fuera de Cataluña, que no debería haber disputado. Esa fue mi perdición, ya que mi carrera comenzó a acumular nulos o derrotas. Y tras perder el campeonato de España de Boxeo, decidí dejar el mundo de la competición, ya que solo alimentaba mi ego, y perdía horas y horas de entrenamiento. Tenía ya 35 años… y toda una vida de sacrificios solamente para conseguir títulos.

Durante ese periodo me divorcie, me quede sin trabajo y con un papel en mano para poder ver a mi hija. Decidí marchar a Francia a probar fortuna con una mano delante y otra detrás… literalmente.

Estuve durante un tiempo sin techo donde dormir, y comiendo de la beneficencia… pero no adelantemos acontecimientos, y comencemos por el principio: de cómo me ha ayudado las artes marciales como persona, y cómo la competición y el Ego, me desviaron de mi camino.

UN COMIENZO DIFÍCIL

Todo comenzó cuando tenía ocho años de edad. Entonces padecía un terrible dolor de oídos, producido por una fuerte infección que me produjo un negligente médico. Recuerdo los terribles dolores de oídos todas las noches, que gracias a la mano de mi madre en mis oídos, podía soportar todas aquellas noches de infierno. Ese terrible sufrimiento fue producido por los utensilios sin esterilizar, que ese médico me introdujo en el oído. Durante ese periodo, ahuyentándome de ese dolor tan intenso, comencé a imaginar un mundo ficticio, donde mis amigos eran monstruos y demonios, ya que mi mundo al revés era lo contrario al mundo real.

Para entonces ya tenía una buena psicomotricidad de mi cuerpo, y entrenaba a escondidas Boxeo, con un petate de mi padre me dejo para poder canalizar toda esa rabia que tenía acumulada en mi cabeza a causa de los dolores. Mi padre era médico y gracias a su influencia, pudo arreglarme los oídos un gran médico que me sano de una forma milagrosa.

Los dolores desaparecieron, y viendo el lado positivo del asunto, pude conseguir una gran psicomotricidad y fuerza física. De aquella época recuerdo con orgullo como con 10 años gané a mi padre, en un partido de tenis, seguramente se dejó, pero ese momento fue muy especial para mí. También recuerdo que estaba siempre arriesgándome y buscando aventuras, como un día en un campamento, donde una víbora del campo me mordió, y gracias a que un diente de la víbora resbaló en la uña, pude contarlo ingresando en el hospital más cercano.

Entonces tenía once años. Mi infancia, quitando el problema de los oídos, fue maravillosa, llena de emociones y aventuras con mis amigos.

INICIO DESTACADO EN LOS DEPORTES

Gracias a la buena psicomotricidad que desarrolle de pequeño, comencé a destacar en el colegio en todos los deportes, hasta que un día un especialista del mundo del atletismo, un ojeador, habló con mi madre, quería ponerme a entrenar en serio en Barcelona, por mis cualidades físicas. Pero justo en ese momento, sufrí un accidente en bici, y me fracture la tibia y el peroné, dejando los sueños del atletismo aparcados.
Así que cuando me recuperé, seguí entrenando con lo que todo el mundo hacía, el fútbol. Destacando de una manera considerable en mí pueblo, Vallirana donde tengo los mejores recuerdos con la peña blaugrana de Vallirana, espíritu de equipo que me hacía sentir muy integrado, obteniendo durante años el trofeo al mejor jugador. Todo el mundo decía que mi lugar estaba en un equipo más grande, por lo que probé en equipos más grandes como el español, pero me sentía muy solo y no destacaba como hubiera querido.

Hasta que un día de reflexión, me di cuenta que mi potencial era en un deporte individual, ya que quería conocer mis cualidades físicas y ponerlas a prueba. Tenía 22 años y en los estudios no destacaba. Durante esa época mis padres estaban separados, mi padre trabajaba en África como médico con Médicos Mundi, ya que tenía una mujer en África, donde nació mi hermana.

Poco después mi padre falleció por causas muy extrañas, entonces gobernaba el Psoe en España, e impidieron traer el cuerpo de mi padre a Barcelona, ya que mi madre lo reclamaba, tan solo le pagaron el viaje a África y la consolaron viendo a mi padre enterrado en un cementerio de África.

Fueron momentos muy duros para mí, sobre todo por sentirme fuera de lugar, y sin poder ver el cuerpo de mi padre. En estos momentos, hablando con mi madre, no entiendo como el gobierno de entonces no ayudo a mi madre a traer el cuerpo de mi padre, ya que por aquella época, mi padre pertenecía a Médicos sin Fronteras de Barcelona.

Tras todo esto, a mi madre le dieron una beca para que todos sus hijos pudieran cursar los estudios en un internado importante de Guadalajara. Ya por aquel entonces había comenzado a practicar Taekwondo en el pueblo con mi primer Maestro de artes marciales: Manolo Estremera. Mi primer profesor, y gran amigo, esos momentos fueron los mejores recuerdos que poseo de las artes marciales, y no los títulos conseguidos con el tiempo, el espíritu de equipo que había el gimnasio, los amigos que funcionábamos como una gran familia, etc…
Todo eso fue gracias a uno de mis mejores amigos, Dani López, que me dijo de practicar “algo nuevo” que había comenzado en el pueblo.

uego marche a Guadalajara, y termine Bup y Cou con 23 años, ya que había repetido unas cuantas veces. Durante mi estancia en el internado, conocí el Taekwondo mucho más en profundidad, potenciando la disciplina, fuerza, agilidad y constancia.

INICIO EN LAS ARTES MARCIALES

Me parecía que había descubierto una parte muy importante de mí ser, en el que encajaba a la perfección: las artes marciales. En aquellos años combinaba las artes marciales con los estudios, termine la selectividad y fui a estudiar Ciencias del mar a Gran Canarias. Fui a estudiar esa carrera porque entonces hacia buceo en apnea, y por mi gran pasión por los delfines.

Recuerdo un día en Madrid, que con una amiga nos colamos en el zoo por la noche, y me metí en la piscina con los delfines, un recuerdo imborrable en mi vida. También recuerdo que poseía unas cualidades muy excepcionales para el buceo en apnea, ya que un día me propuse bucear 100 metros en apnea, en una piscina de 50 metros y lo conseguí.

Con el tiempo descubrí mi limitación para las matemáticas y la ciencia, ya que por más que estudiara no conseguía aprobar. Por lo que volví a Barcelona dejando los estudios y metiéndome de lleno en el mundo marcial.

Recuerdo que con 28 años comencé a entrenar una nueva disciplina llamada Full Contact, de la mano de mi maestro y amigo, Carlos Saveedra. Él me inicio en el mundo del Full Contact y me potenció como amateur, aunque viendo con la rapidez que terminaba los combates en amateur, decidió presentarme a su entrenador para que me promoviera a nivel profesional, entrenando con los mejores de su gimnasio que entonces había varios campeones del Mundo, donde yo me sentía muy cómodo peleando. Entonces comencé de la mano de la federación UCKB, bueno así era como se llamaba entonces… ahora creo que se fusiono con otra.

Durante mis inicios destaqué por mi fuerza física y por mi pegada, haciendo pocos combates amateurs y pasando rápidamente a profesional. Durante esa época, obtuve numerosos triunfos a nivel profesional, varios campeonatos de España de Full Contact, y copa de España de Kickboxing en Las Palmas de Gran Canaria, por entonces recuerdo que cada título era una federación diferente. Yo me sentía muy bien e imparable.

Comienzo a alimentar mi ego

Todo comenzó con los campeonatos anteriores de Taekwondo, donde ya destacaba en los campeonatos regionales de Las Palmas de Gran Canaria, donde destacaba, aunque me quedaba un poco manco de no poder utilizar mis puños. Pero fue en el campeonato universitario de España, en Deusto, donde me di cuenta que no era muy bueno a nivel nacional, ya que me eliminaron en primera ronda. A partir de ese momento, comencé a entrar en una gran vorágine de seguir’ compitiendo y de poder sacar todo mi potencial, en las artes marciales.

Entonces regrese a Barcelona, para cambiar de estudios y combinándolos con el comienzo del Full Contact, y en la UCKB, federación que me di la oportunidad de destacar, rápidamente a nivel profesional, obteniendo títulos a nivel nacional de Full Contact y Kickboxing. El Taekwondo lo deje de lado cuando me saque el cinturón negro. Durante mi estancia en dicha federación, pude darme cuenta que todos los campeonatos que ganaba los conseguía fuera de mi lugar, y eso hacia perder mi confianza en dicha federación, aunque mi entrenador entonces me recomendaba que tuviera paciencia, que con el tiempo podría destacar desarrollando todo mi potencial en casa. Aunque traicionado por mi ego, decidí cambiar de federación y pasar a otra destacada, la FIDAM, que entonces también estaba asociada a otras importantes como la ISKA, durante ese periodo tenía 29/30 años y entrenaba muy duro por mi cuenta.

Recuerdo que mi debut en dicha federación, fue substituir a un destacado luchador que fallo en un torneo llamado F3, disputado en Tarragona, era un torneo de Full Contact donde peleaban los mejores de la federación, campeones de España y de Europa. Recuerdo que yo era la novedad y nadie apostaba por mí, hasta que debute y gane todos los combates casi por KO, fue un buen comienzo en la federación. A partir de ese momento no paraba de entrenar y de hacer las cosas a mi manera sin dejarme aconsejar por nadie, y dominado por mi ego. Durante esa época obtuve numerosos triunfos a nivel nacional.

Pero esta vez volcándome en el campo del Muay Thai. Pero me sucedía exactamente lo mismo que en la otra federación, entrenaba solo, y hacia todo a mi manera, lo que me permitía luchar siempre en el extranjero, y obteniendo un reconocimiento mediocre en mi tierra. Durante esa época, cambiaba continuamente de entrenador, siempre pensando en mi ego y entrando en un mundo de desconfianza que podía reconocerme a mí mismo, porque estaba demasiado preocupado en conseguir hacer historia en el mundo de las artes marciales.»

Continuará.

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