Defensa personal íntegra (parte 1)

En esta entrega mostraré el manejo de objetos pequeños, como pueden ser: el abanico o el periódico, pues el paraguas de bolsillo ya se estudió en su apartado correspondiente dos entregas atrás. También comenzaré con el estudio de objetos minúsculos como pueden ser el bolígrafo, el llavero y otros pequeños objetos cotidianos.

defensa personal íntegra

Introducción

La defensa personal es el conjunto de acciones mediante las cuales una persona podrá repeler de forma inmediata una injusta agresión, con el fin de volver a casa sano y salvo.

La defensa personal no consiste exclusivamente en una serie de técnicas más o menos efectivas para repeler dicha agresión física, sino que se fundamenta en innumerables facetas diferenciadas pero complementarias.

Aspectos físico-defensivos pensados para poner fin al conflicto que incluyen técnicas de golpeo, agarre, control, luxación, proyección o estrangulación, defensa contra todo tipo de agresión, ya sea por golpeo o apresamiento, la lucha cuerpo a cuerpo ya sea en pie o en el suelo… pero que también abarca características psicológicas, tácticas, legales, etcétera, por lo que cuando queramos analizarla no podemos hablar simplemente de defensa personal, deberíamos hablar de una defensa personal íntegra.

El denominarla “íntegra” obedece a los dos significados del término. Hablo de defensa personal íntegra en cuanto a que bajo esa denominación se deben englobar todas las posibles habilidades y técnicas físicas encaminadas a hacer frente con éxito las más variadas formas de agresión, ya sea impidiéndola o repeliéndola, siendo apropiadas todas ellas para defendernos a nosotros mismos y a otras personas, sin importar de que Artes Marciales provengan, y que además abarque todos los aspectos relacionados incluidos en otras disciplinas del conocimiento ya mencionadas, esto es, íntegra en cuanto a que no carece de ninguna de sus partes, en cuanto a que debe verse cada faceta como partes de un todo.

Por otro lado aplico a la defensa personal la otra acepción de “íntegra” en cuanto a que debe ser honesta, irreprochable, justa y legal. Otra puntualización que habría que hacer es que cuando hablamos de defensa personal no solo nos referimos a la autodefensa propia, sino a la defensa de otras personas, ya que el artista marcial debería ser un adalid de la justicia y defender a aquellos inocentes que no puedan defenderse por si mismos, ya sea por debilidad física, mental o psicológica, pues la ética y la Ley nos obliga a ello (la omisión de socorro está penada en el artículo 195 del Código Penal Español).

Como ya he hablado en anteriores números de Dragonz Magazine de los aspectos legales de la defensa personal (repasad los artículos: “La Ley y las Artes Marciales”, publicado en el número 4, y “Las Armas Marciales y la Ley”, publicado en el número 5), en esta y las siguientes entregas hablaré de otros aspectos de la defensa personal (psicológico, estratégico, táctico…) que integran la que he llamado defensa personal íntegra.

Recordemos que las técnicas usadas en defensa personal íntegra estarán encaminadas a evitar que la agresión consiga su objetivo, pudiendo usar todos los conocimientos y recursos disponibles para ello, con el solo límite de lo que nos marca la legislación vigente. Por ello debemos afirmar que es una materia multidisciplinar en la cual las Artes Marciales y los deportes de combate que practicamos habitualmente podrán usarse, pero también deberíamos practicar técnicas que se alejen de nuestra disciplina para complementar y perfeccionar nuestra técnica defensiva en la realidad de la calle, pues una cosa es lo que hacemos en la seguridad de un gimnasio, con entorno y circunstancias controladas y otra muy distinta lo que nos encontramos a la hora de la verdad.

Pensad que los Deportes de Combate están diseñados para combatir contra un solo adversario (aunque también podrían usarse contra dos o más) y están limitadas por la reglamentación del deporte en cuestión, que no enseña a sus practicantes las múltiples posibilidades de un sistema íntegro que englobe golpes, agarres, proyecciones… y sus defensas (en principio a un kickboxer no se le enseña como defenderse de una presa, y a un luchador puro no se le enseña dónde y como golpear… y a ninguno de ellos se le enseña como actuar frente a varios adversarios, en cuyo caso enfocar nuestra técnica contra solo uno de los agresores o caer al suelo supone una desventaja táctica que aprovecharán nuestros agresores para acabar con nosotros).

A los practicantes de Artes Marciales tradicionales les suele pasar lo mismo, pues están acostumbrados a una serie de ataques limitados frente a los cuales por muy efectivos que sean, olvidan la variedad de condiciones adversas que pueden encontrarse en la calle. Imaginad a un judoka que es agredido por varios adversarios y se empeña en hacer técnica de suelo con uno solo de ellos, o un taekwondoin que se empeña en patear con pantalones vaqueros estrechos, o un aikidoka que no pueda aprovechar la dinámica del movimiento de los adversarios pues se encuentra arrinconado en una cabina de ascensor, etcétera.

Por todo ello, como ya digo, hay que entrenar (aunque sea de cuando en cuando) sistemas de protección y defensa personal íntegra, aunque las técnicas se alejen de la línea ortodoxa del arte marcial o deporte de combate que practiquemos.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

Por otro lado debéis tener en cuenta no solo la técnica defensiva, sino que debéis pensar en la parte psicológica del tema; los nervios y el miedo suelen aparecer en toda confrontación, pero también se resiente la confianza que tengamos en nosotros mismos, la eficacia de lo aprendido y entrenado… y otros muchos factores que pueden dejar paralizado al defensor; de nada sirve ser un experto en defensa personal, teniendo un extenso arsenal técnico defensivo, si el defensor no carece de la determinación y la osadía apropiadas para enfrentarse a la agresión.

¿Os habéis preguntado alguna vez cómo reaccionaríais ante una agresión? ¿Llegaríais a reaccionar u os quedaríais quietos sin repeler la agresión? Aquel que ya haya pasado por el trance tiene la respuesta, pero los demás ¿qué haríais?

Resulta muy fácil abrir la puerta del portal de vuestra casa en una situación tranquila, pero si lo hacemos con prisa reaccionamos con torpeza, no atinamos a meter la llave por la cerradura e, incluso, se nos pueden caer las llaves de las manos. Imaginad esa misma situación cuando nos persiguen varios maleantes armados.

El miedo o la sorpresa, si no los superamos instantáneamente, merman las facultades físicas y psíquicas de la persona haciéndonos torpes y vulnerables. El miedo solo se puede combatir con un entrenamiento serio, encaminado, por una parte, a ejercer el control ante determinadas situaciones y, por otro, a reaccionar ante unos desagradables hechos, ya que el miedo, si sabemos encauzar su poder, es bueno, incluso beneficioso, como ya analizaré en su momento (en un artículo monográfico aparte).

Por todo ello deberemos desarrollar una fuerte actitud, un adecuado espíritu de combate, ya que la defensa personal no deja de ser un combate por nuestra integridad física y la de aquellos que protegemos. Recordad que pocos conocimientos técnicos pueden superar con actitud a un conocimiento técnico superior, por ello la importancia de educarse en la actitud debida.

La psicología nos enseña que un individuo tiene cuatro opciones cuando se enfrenta a una situación adversa (en este caso una agresión): evitación, huída, enfrentamiento o sumisión. Se puede evitar la situación antes de que esta se produzca, se puede huir en los momentos previos y en el momento en el que se produzca podremos enfrentarnos o someternos. La sumisión siempre es mala, pues el agresor se ensañará con la víctima, la cual “a priori” no sabrá el alcance de la agresión (simple golpeo, paliza, violación…), mientras que con el enfrentamiento siempre tendremos una oportunidad, como se suele decir desde hace siglos: “si luchas puedes perder, pero si no luchas estás perdido”.

De las cuatro opciones el recurso más acertado y efectivo es la prevención, el evitar el enfrentamiento, ya que los resultados de este son inciertos, aunque si bien es cierto que la Ley no nos obliga a huir o desviar nuestro camino para evitar dificultades es lo más inteligente que se puede hacer.

CONSEJOS PREVENTIVOS

Como ya he comentado lo más práctico y conveniente es evitar el enfrentamiento, que no solo consiste en no estar en un lugar conflictivo evitando riesgos innecesarios, por ejemplo: sorteando o eludiendo el peligro no yendo por lugares peligrosos; sino que también consiste en no dar facilidades para ser agredidos o asaltados, y en rehuir o esquivar una provocación, y para ello debemos tener una fuerte presencia de ánimo y autocontrol.

Seguidamente indicaré algunos consejos preventivos que podrán ayudarnos en la cotidianidad, y que deberemos tener siempre presentes.

En la noche debes estar en constante alerta, sobre todo si andas solo o en compañía de personas más débiles en zonas problemáticas, por ejemplo: callejones con escasa iluminación, aparcamientos (sobre todo los subterráneos), pasillos de metro…; debes fiarte del oído y vigilar constantemente las sombras. No te fíes de nadie por pacífico que parezca: “las apariencias engañan”.

Durante el día vigila sombras y reflejos en los cristales de los escaparates, de los coches aparcados, etcétera. Y, en todo momento, vigila con el rabillo del ojo a tus posibles atacantes, pues la mirada directa puede darles a los violentos una disculpa para la agresión.

En zonas peligrosas intenta deambular por el centro de la acera, pues pudiera estar esperando un malhechor en el interior de un portal o establecimiento, y tampoco te traslades por la zona cercana al bordillo, pues pueden atacarte desde un coche o una moto. En el caso de ser estrecha la acera opta por trasladarte cerca del bordillo pero vigilando atentamente los vehículos que puedan acercarse, con los ojos si vienen de frente y con el oído si vienen por detrás; cuando oigas un vehículo gira ligeramente y vigila con los ojos.

Si hubiera coches aparcados junto al bordillo estarás más protegido en principio, pero también debes mantenerte atento y alerta, por si saliese uno o varios desconocidos de un vehículo aparcado desde hace tiempo, desconfía, pues seria demasiada casualidad que salgan en ese momento, cuando estás en sus inmediaciones. Recuerda: las casualidades existen, pero no confíes en ellas.
Cuando dobles una esquina no lo hagas a pocos centímetros de ella, pues si así lo hicieras podrías verte sorprendido por un atacante oculto que espera a algún “cliente” incauto en su ángulo ciego. Lo que debes hacer es tomar la esquina con una separación de al menos un metro (esto es, andar paralelo a la pared con un metro de distancia entre el muro y tu persona) con el fin de ver si hay alguien oculto; en el caso de descubrirlo a tiempo podrás iniciar la defensa con inmediatez.

Desconfía cuando andes por una calle con pocos viandantes y se te acerque un individuo (sobre todo si tiene mala catadura) indicando que te va a pedir un favor o directamente te indica que le des una monedas; la pregunta es para frenar tu marcha, despistarte y ver tu reacción, para valorar la posibilidad de atracarte, si eres amable verá en ello, erróneamente, un signo de debilidad, y sus exigencias se irán incrementando según vayas cediendo (dame más dinero, dame la cartera, dame el reloj, las joyas…), por ello, tu respuesta verbal desde el primer momento debe ser firme y contundente negándote a sus exigencias, sin aminorar la marcha y sin demostrar temor, al contrario, simula enfado, y no les des la espalda sin vigilarle con el rabillo del ojo u observando sombras y reflejos en cristales, hasta que la distancia sea prudente. De esta forma evitarás el enfrentamiento, no por miedo, sino por prudencia, pues no sabes si la pregunta es una maniobra de distracción hasta que lleguen cómplices cercanos a ayudar a su compañero.

Desconfía incluso de aquellos que simplemente se acercan preguntando por una calle o una dirección si te abordan en una calle desierta.

Ten cuidado al mediar en una discusión, pues, con frecuencia, es el mediador el que al final es víctima de la violencia, sobre todo cuando la disputa sólo era un ardid de maleante. A veces nos encontraremos con casos de agresión simulada de un hombre a una mujer, un jovencito u otra persona en apariencia más débil en una calle lateral en zonas solitarias, esto lo hacen algunos atracadores para atraer a la posible víctima a un terreno previamente preparado, el lugar donde está teniendo lugar la falsa agresión, con poca iluminación, escondido a ojos de viandantes de la calle principal…, con ello consiguen no solo atraer al incauto bienintencionado, sino que éste estará concentrado en el agresor y con la “guardia baja” frente al falso agredido; cuando el mediador llega, ambos, agresor y “víctima”, revelan su verdadera naturaleza y arremeten contra el recién llegado. Por lo tanto, ante un caso parecido al expuesto, ayuda pero no te confíes.

Debes tener un especial cuidado en el momento de entrar en el portal, sobre todo si es de noche, y más si la luz está apagada, pues una desagradable sorpresa puede esconderse entre las sombras.

Cuando estés en un establecimiento público, como pudiera ser una cafetería o un club nocturno, debes aplicar, sobre todo si estas en una zona problemática, lo aprendido en cuanto a los reflejos, sobre todo si has tenido unas palabras con algún patoso que pudiera querer vengarse atacándote por la espalda. Además es muy importante observar la reacción de la persona que tengas delante o en tu entorno, pues su semblante te alertará de las intenciones de tu agresor; en cuanto veas estupor, sorpresa o miedo en el rostro de tu interlocutor deberás actuar contra aquello que está a tu espalda y no puedas ver con tus ojos, pero si percibir por las expresiones que tengan los demás.

Cuando te sientes en la mesa de una cafetería o un restaurante deberás hacerlo de cara al acceso de entrada, y a ser posible a unos metros de ella. El motivo es evidente, al llegar ya habrás hecho una valoración de las personas que se encontraban en el establecimiento previamente a tu llegada, pero no sabes lo que puede entrar en la sala con posterioridad.

Si llevas un bolso, ten cuidado de cómo lo portas, no lo lleves de la mano agarrando el asa como si fuera una bolsa de la compra, pues te lo podrán arrebatar con facilidad, lo que debes hacer es colgártelo del hombro, pero jamás te lo coloques a la bandolera pues, aunque de esta manera es más difícil que te lo arrebaten con un “tirón”, y por ello te dará una falsa seguridad, no podrías descolgarlo rápidamente para poder usarlo en la defensa y, por otro lado, el agresor podrá aprovecharlo contra ti, ya sea agarrando la correa e impidiendo tu posible huida o usándolo para sujetarte. Imagina que el “tirón” lo hacen velozmente desde un coche o moto, si lo llevas en bandolera te llevarán arrastrando por el pavimento hasta que se rompa la correa, con el consiguiente peligro para tu vida, o al menos para tu integridad física.

La forma de llevarlo a la bandolera es excelente para evitar que te lo puedan abrir los descuideros y carteristas en zonas con mucho público, lugares en los que es mucho más difícil que nos agredan. En estos lugares es idóneo portarlo así, pero en los demás casos será necesario portarlo de otra forma.

La forma de portarlo colgando del hombro será regulando la correa para que el bolso cuelgue junto al costado y repose sobre la cadera, manteniendo la mano del mismo lado agarrando la correa por la parte frontal y además los bolsos, aunque no quede tan estético, deberían portarse de tal forma que no se pueda acceder fácilmente a sus aberturas; el brazo reposará sobre la parte superior del bolso con el fin de protegerlo con éste, afianzándolo además firmemente. Con el otro brazo podremos iniciar la primera línea de defensa antes de usar el bolso como expliqué en la tercera parte de “Armas Legales”, publicado en el número 11 de Dragonz Magazine.
Jamás lo lleves sin más agarrando con la mano el cuerpo del bolso o abrazándolo bajo el brazo, pues es la manera más sencilla de podértelo arrebatar con un rápido movimiento.

Si el atracador te arrebata el bolso con facilidad, huirá sin más con su botín, pero si no pudiese arrebatártelo, es muy posible que sea el comienzo de la agresión, por lo que es importante saber estos datos, que te ayudarán en los momentos previos al ataque.

Cuando saques dinero de un cajero automático trata de no hacerlo en aquellos que se encuentren ubicados en lugares poco iluminados o solitarios, sobre todo si es de noche, y sigue las siguientes medidas de seguridad:

  • Trata de usar aquellos que se encuentren dentro del establecimiento bancario, pues de esta forma podrás estar más tranquilo al haber cerrado la puerta con cerrojo, eso sí, vigila los alrededores de la entrada a través del cristal de seguridad antes de salir a la calle, así no tendrás sorpresas desagradables. Lógicamente, si al entrar ya hubiese alguna persona dentro, es mejor no hacerlo hasta que ésta haya salido.
  • Evita utilizar aquellos que se encuentren en la calle si en sus alrededores detectas la presencia de individuos sospechosos.
  • En los cajeros de calle, si puedes, intenta llegar a este con la tarjeta ya en la mano, no pierdas el tiempo delante del cajero manipulando la cartera para extraerla, pues estás dando pistas de lo que vas a hacer, además de distraer tus ojos, los cuales deben estar vigilantes y en alerta todo el tiempo.
  • Es recomendable revisar con celeridad el aspecto del cajero por si hubiera sido manipulado, sobretodo con partes sobrepuestas que normalmente no hayas visto con anterioridad, pues es posible que haya sido alterado para copiar o quedarse con la tarjeta por algún desalmado. Si detectas alguna irregularidad comunícalo al banco con la máxima celeridad para que tome las medidas pertinentes.
  • Recuerda que cuanto más tardes en realizar la operación de extracción del dinero al descubierto mayor peligro tendrás, por lo que procede a realizar solo esa operación, no te entretengas en ver saldos o últimos movimientos.
  • Mientras estés manipulando el panel del cajero no dejes de vigilar con el rabillo del ojo los laterales cercanos, por si alguien se acercara sospechosamente. También puedes aprovechar los reflejos del frontal de la maquina (sobre todo si tiene espejos o metales pulidos), cualquier sombra cercana que veas será indicativo de peligro.
  • Nunca permitas que nadie te distraiga mientras te encuentras realizando tus transacciones, sobre todo si ya ha salido el dinero, pues puede haber un cómplice que, mientras miras al que te distrae, meta la mano por el otro lado y coja el dinero antes que te des cuenta.
  • Nunca aceptes ayuda por parte de nadie si el cajero presenta fallos, lo más prudente es cancelar la operación antes de retirarnos y acudir a otro cajero.
  • Lo ideal será sacar dinero de día en un cajero que uses habitualmente, y que esté dentro del establecimiento bancario, de esta forma podrás ver con mayor facilidad si ha sido manipulado.

En otras entregas de esta serie expondré casos particulares, con métodos preventivos y, en su caso, métodos y tácticas de enfrentamiento.

Continuará en el blog la semana que viene.

 

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